Blanco: “El peligro es que gobierne de nuevo el PP apoyado en Ciudadanos”

Ignacio Blanco es el candidato de Esquerra Unida a la Presidencia de la Generalitat, que estos días previos a la campaña electoral que desembocará en los comicios del próximo 24 de mayo ha estado acompañado por Alberto Garzón, que será el cabeza de lista de IU de cara a las elecciones generales del próximo mes de noviembre.

Venimos de Gürtel, la financiación ilegal del PP valenciano, Nóos, Brugal, la Fórmula 1 y Valmor, Rafael Blasco, Carlos Fabra, Juan Cotino... y en los últimos días EU ha destapado una supuesta trama corrupta en la Diputación de Valencia...

Sufrimos una cleptocracia, un gobierno de ladrones, que creen que las administraciones públicas son su cortijo, y además han actuado con una impunidad muy grande, lo que ha dado como resultado una corrupción a escala masiva con un régimen podrido en fondo.

¿No se libra ninguna administración?

En manos del Partido Popular va a ser difícil, porque su modelo es intrínsecamente corrupto, ya que pone en manos los recursos públicos al servicios de una minoría. Se ha fomentado muchas veces modelos especulativos con plusvalías multimillonarias, íntimamente asociados al trato de favor y a la corrupción.

Precisamente, la corrupción sigue siendo una de las principales preocupaciones de los ciudadanos

Nosotros pretendemos que se establezca en la ley una suspensión automática de cualquier cargo público que resulte imputado por corrupción para eliminar cualquier sospecha de corrupción de las instituciones, porque no puede quedar todo a voluntad de las personas. Hay que olvidarse de declaraciones de buena voluntad y que quede reflejado en la ley, ya que vemos cómo el PP anuncia que sus cargos van a firmar el compromiso de dimitir si son imputados y presenta candidatos imputados, como los alcaldes de Segorbe, Benicàssim, Vall d'Uixó, Antella, Callosa de Segura, San Antonio de Benagéber, Monóvar... he perdido la cuenta, ya que cada día te enteras de un caso nuevo.

¿Y qué se puede hacer?

Echar a los corruptos y regenerar la vida política, con transparencia y control de nuestros representantes, pero también cambiar el modelo económico para que esté más centrado en la economía productiva y en el bienestar de los ciudadanos. Además, no se puede creer en la independencia del poder judicial cuando ves determinadas cosas, y habría que trabajar en el fortalecimiento democrático de esta sociedad.

A nosotros nos acusan de judicializar la política o de politizar la justicia, pero lo que se ve es una connivencia muy estrecha y unas puertas giratorias -como ha sucedido con el exconseller Fernando de Rosa, recientemente elegido presidente de la Audiencia de Valencia-.

Y sin embargo, el PP continúa siendo el partido más votado según todos los sondeos...

Sí, pero estos apoyos están bajando. La gente está abriendo los ojos. El PP construyó una gran hegemonía electoral con presunta financiación ilegal, gracias a la manipulación informativa en los medios públicos y comprando voluntades en los privados, lanzando mensajes primarios que conectaron con gran parte de la población trabajadora, algo que ya no pasa, aunque hay que seguir trabajando para hacer posible este cambio.

¿Qué va a pasar a partir del 25 de mayo?

Existe la oportunidad de cambiar este país, y hay que actuar con mucha responsabilidad y mucho realismo, pero también con ambición. No queremos sólo un cambio de caras, hay que ir más allá y cambiar las políticas del PP, pero todo lo que negociemos lo haremos basado en políticas sobre programas, porque no importa el quién sino el qué.

El Partido Popular habla del caos de un cuatripartito...

Más miedo que el PP no da nadie, porque han esquilmado las arcas púbicas, ha dejado una deuda récord, que equivale a dos presupuestos de la Generalitat Valenciana... Es necesario un cambio, y el peligro es que gobierne de nuevo el PP apoyado en otra fuerza política de derechas, como Ciudadanos. La esperanza es que haya un cambio, que debe ser plural, y eso es positivo, porque se debe recuperar el diálogo en la política. Nos podemos entender entre diferentes fuerzas siempre que prioricemos los intereses de la mayoría.