El nuevo Bloc tendrá que esperar: la refundación del partido valencianista queda paralizada por la pandemia
El debate sobre el futuro del valencianismo político en el seno del Bloc Nacionalista Valencià tendrá que esperar un poco más. La semana pasada el partido mayoritario de Compromís (donde también se integran Iniciativa del Poble Valencià y Verds-Equo) decidía aplazar su congreso, previsto para el último fin de semana de junio, por la incertidumbre causada por la pandemia Covid19.
El día que Pedro Sánchez decretó el estado de alarma debían haber empezado las votaciones para el nuevo nombre de la formación, marcado en la agenda como el inicio del proceso de refundación del partido, que busca ser visto como una opción más abierta para la militancia de izquierdas y subrayar el discurso social en la formación.
Los problemas derivados de la crisis sanitaria para una organización política son varios. En primer lugar, los riesgos para la vida humana del contacto entre personas. Y en segundo, que los cerebros de las organizaciones han priorizado la gestión de la crisis. No hay tiempo físico para otra cosa.
En el caso del Bloc, los coordinadores de las ponencias política y estatutaria se han visto absorbidos por el trabajo de las instituciones, tanto en el Ejecutivo autonómico como en la Diputación de Valencia. Coincide que la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte que dirige Vicent Marzà es uno de los departamentos más activos del Gobierno autonómico en este momento, que debe prestar atención a la docencia en línea, al reparto de material para las familias con menos recursos y a la gestión de las becas de comedor, entre otras cuestiones. También ha alzado la voz el sector cultural en las últimas semanas, reclamando atención a una industria precarizada y sin posibilidad de acogerse a muchas ayudas. Por su parte, Maria Josep Amigó, coordinadora de la ponencia estatutaria, ejerce de vicepresidenta de la Diputación, una institución que resulta clave para coordinar a los municipios, especialmente a los de menor tamaño, ante la crisis sanitaria y la gestión de recursos.
El siguiente problema nace del distanciamiento social. Según indican fuentes de la formación, el proceso de debate debe ser presencial porque es en lo que se basa el congreso. Desde la discusión de las enmiendas en las asambleas locales hasta el debate de las ponencias, todos los procesos pasan por la reunión de personas para mejorar los documentos propuestos.
Las ponencias del Bloc versaban en torno a un análisis de la situación actual; desde la idiosincrasia del País Valenciano y su encaje en el marco estatal hasta el papel de la Unión Europea, pasando por reforzar el discurso social y en defensa del sector público. Análisis alterados ahora por una pandemia con efectos sin precedentes, pero que dejan ver las grietas del sistema: la globalización, el centralismo del Estado o la deslocalización industrial. El conseller de Economia Sostenible, Rafael Climent, ha publicado en sus redes sociales algunas reflexiones al respecto.
Aunque según las fuentes consultadas los principios del partido no varían -ahora, más que nunca, se defiende la sanidad pública, el modelo económico alternativo al neoliberalismo y la soberanía alimentaria-, sí lo hará la forma de afrontarlos. “La sensación es que nada volverá a ser como antes”, comenta un miembro de la formación.
Debates en la formación
Como en todo movimiento político, en el Bloc hay voces distintas y discusión. Los coordinadores de las ponencias, arropados por la actual secretaria general Àgueda Micó, abogan por la apertura del partido en busca de una base más amplia, replanteando el concepto nacionalista de la formación. Ante esta visión se muestran algo recelosos los miembros de la corriente Bloc i País, que reivindican un partido más nacionalista, o los dirigentes veteranos. Enric Morera, presidente de las Corts Valencianes, considera que se debe abrir una “reflexión previa sobre el papel del valencianismo en el siglo XXI”.
Otros sectores, especialmente aquellos más jóvenes, reivindican un partido que incorpore la perspectiva de género en su estructura. Es el caso de Lucia Beamud y Teresa Pastor, regidoras de Compromís en Valencia y Sant Joan d'Alacant, que explicaron en las redes de TresD -un canal de debate sobre la formación- que aunque el partido da importancia a las mujeres en el liderazgo, la feminización debería “llegar a más niveles”. “Hay que hacer un espacio agradable para que más mujeres se sientan cómodas y no sea un espacio de lucha”, explicaban en una entrevista.
En el mismo espacio, el portavoz en las Corts Valencianes, Fran Ferri, reclamaba una formula que diera mayor seguridad jurídica a la actual coalición Compromís y aplaudía que en la formación “la gente ha asumido el valencianismo del Bloc”.
En lo que hay acuerdo es en que el partido que salga del próximo congreso no será como el actual y deberá adaptarse a las exigencias de una población que sufrirá los daños de una crisis sin precedentes.