Alejandro y María Laura: “En nuestra música está la admiración y el cariño por la canción. Somos cancioneros, cantautores”
Alejandro (1986, Lima) y María Laura (1986, Lima) se conocieron a los 21 años en la universidad. María Laura —que había nacido en una familia de músicos, estudió piano— estaba en aquella época dentro del mundo del teatro: “Fue en aquel momento —explica— que empezamos a colaborar juntos en teatro y cine en la universidad, hacíamos audiovisuales y yo actuaba, pero la música estaba presente. Y actué en una obra para la cual Alejandro hizo la música y la dirección, y cuando él tenía conciertos, yo actuaba en ellos y descubrimos que éramos buenos colaboradores”.
Conversamos con María Laura y Alejandro en la redacción del periódico, a penas a unos metros de la sala donde actuarán este jueves. Jesús Císcar los retrata en medio de la calle, guitarra en mano, delante de la sala, y mientras hablamos. En un momento nos cantan un cachito de uno de sus temas más bailones y revitalizantes, El lugar ideal. Suena con mucha vida y mezcla de ritmos. La sencillez, la honestidad y la belleza envuelven sus canciones.
Intrigada por el recorrido entre Perú y Paiporta, les pregunto por sus inicios musicales: “Teníamos proyectos diferentes, apunta Laura, yo estaba más por el jazz y Alejandro por el rock, pero los aunamos de alguna manera”. “Al principio —explica Alejandro— cada uno componía por su lado, pero fuimos pasando mucho tiempo juntos y poco a poco metimos la cuchara uno en lo del otro y nos íbamos mimetizando. Lo primero que hicimos juntos fue una canción para la obra de teatro de una amiga y pensamos en empezar a hacerlo para nosotros mismos, y así fue. Curiosamente, fue durante un tiempo que pasamos trabajando en una estación de esquí de Iowa, en Estados Unidos, que empezamos a hacer extras tocando y cantando nuestras canciones en locales por la noche, y casi que ganábamos más así que con el trabajo que nos llevó allí”.
Primer disco y primeros conciertos
“Todavía éramos estudiantes —se ríe María Laura— y aquello de Iowa fue un descubrimiento, cantar en nuestro idioma para gente que ni nos entendía y que respondía tan bien. Y pensamos que en Perú nos iría bien, así que hicimos un primer concierto y nos vio una productora peruana y con ella, Mabela Martínez, una gestora cultural que había trabajado con Jorge Drexler, y con ella grabamos el primer disco en 2011 en Buenos Aires”.
Músicos sin desaliento, llevan desde 2009 viajando dentro y fuera de Perú. Han vivido en México, en Estados Unidos, y en España. Grabaron su primer disco en Buenos Aires, y compusieron su tercer álbum en el Cusco. Su música, como explica Alejandro, se nutre de diferentes géneros musicales y vivencias muy variadas: “Siempre hemos hecho la música que hemos querido, sin atender a modas. Ha sido un trabajo lento, pero fructífero, que nos da aliento. Hoy podemos tocar en Lima para 1.500 personas. Tenemos un público que se mantiene y va creciendo, a veces por el boca a boca. Y eso ocurre en Perú, pero también en Chile, Argentina o Colombia. Podemos ir de gira por allí en teatros medianos, y en España hemos visto crecer y consolidarse nuestro proyecto”.
Diez días antes de la dana
Alejandro y María Laura se mudaron a Paiporta diez días antes de dana: “Llegamos justo a mediados de octubre — explican— y cuando pusimos el piano, en la mañana del mismo 29, grabamos unas notas de voz: ”día de lluvia“. Visco en perspectiva, son coincidencias que nos conectan ahora con lo que estamos haciendo. Hay algo en nuestra música que nos conecta con otras personas, con una historia que va más allá de nuestra propia historia, y los vídeos que proyectaremos en el concierto de la sala Russafa cuentan esta historia”.
María Laura se sonríe y reflexiona sobre el oficio: “Este oficio no para de sorprenderte. Y no es que seamos cínicos respecto al oficio, porque todo cuesta mucho, y no puedes dar nada por sentado. En estos 18 años que llevamos en la música hemos hecho el aprendizaje más grande de nuestras vidas”.
Les pregunto cómo definirían su música. “Ha ido cambiando a lo largo de los años —comenta María Laura— porque vamos procesando las vivencias y te das cuenta que hay una autobiografía detrás de nuestra música. Cada disco abarca una etapa vivida, y ocurre a menudo que cuando la historia que contamos es más específica y chiquita, más conecta la gente con ella y más universal se vuelve, porque ves cómo las historias que contamos en nuestras canciones se reflejan en la vida de otras personas y cómo las comparte mucha gente”.
Entre sus influencias están los Beatles, pero també el músico de rock argentino Luis Alberto Espineta, la inquebrantable Violeta Parra, y cantautoras y folcloristas latinas como Susana Bac o Chabuca Grande. Aseguran que unas influencias son conscientes y otras subconscientes. Y entre tanto, ambos crecieron en hogares donde se escuchaba y se tocaba mucha música.
Cancioneros del siglo XXI
“Yo diría que en nuestra música está el respeto, la admiración y el cariño por la canción. Somos cancioneros, cantautores. No hablaría de ningún género en particular que nos defina, sino que es amor por la canción. Y hablar de la canción hoy en día es hablar de algo diferente a los años 70. En ese sentido, tampoco nosotros hemos tenido reparo a la hora de grabar otros sonidos y jugar con archivos sonoros”.
Aseguran que el concierto de este jueves en València, que lleva por título Recuerdo Sonoro, es uno de sus conciertos en solitario más importantes hasta la fecha en la ciudad: “Será una noche especial”, aseguran mientras se sonríen. Les pregunto que por qué: ¿Qué escucharemos y veremos el jueves en la sala Russafa?
“Tocaremos canciones inéditas que formarán parte de nuestro sexto disco —comenta María Laura— la mayoría de estos temas nacieron a partir de nuestra vivencia de la dana, pero también de la vivencia colectiva. Se nos inundó el bajo y a partir de aquí y de todo un proceso, han surgido canciones basadas en cartas que escribimos a la dana donde expresàvamos la rabia, pero también el agradecimiento, como nos sugirió la terapeuta, y de aquí han salido ”El río no tiene culpa“ y otras canciones de amor por la vida, como ”El lugar ideal“, porque en este último trabajo también hay algo de admiración y curiosidad por la vida, algo que tiene que ver con dejar la individualidad por un tiempo y sentirse parte de un todo más grande”.
“Políticamente somos muy conscientes de la necesidad de comunidad, pero quizás hasta ahora no lo habíamos reflejado en nuestra música —matiza Alejandro. Me refiero a una comunidad natural, porque todos vivimos de los mismos recursos naturales. Estas son canciones atravesadas por el agua: el río, el mar, la lluvia, inmersas en un espacio natural grande”.
Con este planteamiento y un bagaje emocional fuerte a sus espaldas, este próximo concierto documental, narrado en canciones y vídeos de archivo, es un “lanzamiento de disco sin disco”, porque interpretarán temas que aún se están cocinando en su estudio/piso recuperado en Paiporta. Según nos cuentan, veremos “un espectáculo a medio camino entre el concierto y el documental con canciones inéditas, fotografías, testimonios y objetos personales”.
En gran parte por sus inicios en el teatro y el audiovisual, la performance en vivo de Alejandro y María Laura ha ido ganando carga emotiva con el tiempo, sin dejar de ser espontánea y cercana. Solos con voz y guitarra, o con banda, sus conciertes son más que música, son un viaje de emociones. El de este jueves será, como dicen ellos, “un concierto más expansivo con más músicos, más de banda”, con la percusión de David Gadea, y la trompeta de Roqui Albero, de Versonautas, y con la presencia del músico colombiano Miguel Guerra Guerreo. Además de tres invitados con apariciones cortas, “pero poderosas”, las de Elsa Moreno, La Maria i Latinta dúo.
Y más allá del jueves, para quienes deseen “repetir” o por si llegan tarde i se lo pierden, Alejandro y María Laura actuarán de nuevo en València el 13 de febrero en el Teatre Martín Soler, en Les Arts, donde presentarán Cuando el río sueña, un concierto “muy distinto al de este jueves”, aseguran. Con él celebrarán los diez años de su disco La casa no existe, “un antes y un después” según explican, “porque le dijimos que sí a la vida nómada y ésta nos abrió muchas puertas”. El concierto de les Arts será el inicio de una gira por España y Latinoamérica.