El IVAM presenta la exposición permanente de su colección con más de 500 obras que recorren más de un siglo de arte
El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) ha presentado la exposición permanente ‘La Colección del IVAM hasta hoy’ con más de 500 obras fundamentales que configuran una lectura historiográfica de las principales corrientes artísticas de los siglos XX y XXI. “Un acontecimiento muy importante”, según ha declarado la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, durante la presentación.
El IVAM lleva más de un año volcado en el proyecto que acaba de ver la luz, fruto de un intenso trabajo de todo el equipo curatorial. Un singular relato, comisariado por Blanca de la Torre, Marta Arroyo, Ramon Escrivà, Mª Jesús Folch, Yolanda Franco, Teresa Millet, Sandra Moros y Josep Salvador, que comienza en las vanguardias de principios del siglo XX y llega hasta la actualidad con más 500 obras de 266 artistas.
“La colección del IVAM vuelve a presentarse de forma permanente después de más de veinte años lo que supone devolver a la ciudadanía la posibilidad de encontrarse con uno de los patrimonios artísticos más importantes de la Comunitat Valenciana”, ha señalado Marta Alonso en la presentación en la que ha destacado la “singularidad y excelencia” de la coleccion del IVAM.
Junto a grandes pinturas y esculturas aparecen libros, dibujos, fotomontajes, publicaciones, obra gráfica o maquetas que permiten atender aquello que durante mucho tiempo “fue considerado secundario”, según Blanca de la Torre. El visitante encuentra obras emblemáticas de Sonia Delaunay, una escultura móvil de Alexander Calder y las pinturas de Equipo Crónica conviviendo con los paisajes matéricos de Jean Dubuffet, fotografías de Cindy Sherman o con piezas de la vanguardia soviética del museo.
La nueva exposición, que ocupa 1.500 m2 divididos en diez salas, muestra las obras poniendo al visitante en el centro de la experiencia museística gracias a un recorrido más accesible y dinámico. “Hay un itinerario principal de carácter cronológico que se entrelaza de forma simultánea con cuatro recorridos temáticos paralelos que giran en torno al color, las ecologías, los feminismos y los conflictos”, ha explicado Blanca de la Torre.
“Buscamos romper con la narración lineal tradicional para propiciar relatos múltiples, generar cruces críticos y abrir espacios de diálogo entre la Historia y las microhistorias”, matizó de la Torre. Como imagen de esta presentación de la colección el IVAM ha recuperado el logotipo diseñado por Andreu Alfaro incorporando los colores asociados a los distintos itinerarios de la exposición.
En este trabajo también ha sido clave el diseño museográfico realizado por el estudio Smart & Green Design, expertos en museografía sostenible y auditoria medioambiental, que han apostado por la tendencia internacional de mostrar las zonas invisibles de los museos, tal como hizo el Victoria&Albert de Londres o el Boijmans Van Beuningen de Róterdam. Por ello, la museografía elegida incorpora “estructuras creadas a partir de los tradicionales 'peines' donde se guardan las obras en el almacén, un sistema modular que podrá mutar y reutilizarse”, ha añadido la directora del museo.
De los 266 artistas expuestos el 35 % son españoles, entre los que se encuentran muchos de los Premios Nacionales de Artes Visuales y de Fotografía y Premios Velázquez. “Y están representados 39 artistas valencianos y valencianas lo que muestra que el IVAM es un museo de vocación internacional y una casa para la cultura valenciana”, subrayó la secretaria autonómica.
Recorrido cronológico por la historia del arte
Una obra de Lothar Baumgarten, presente también en la exposición, baña la cristalera de entrada al IVAM dando la bienvenida al visitante. En el vestíbulo de la segunda planta una vitrina recorre la historia del nacimiento de la colección del IVAM, un proyecto que comenzó a gestarse en 1984 y se inauguró en 1989 con dos sedes: el Centre Julio González, como edificio principal, y el Centre del Carmen, destinado a propuestas más contemporáneas e instalaciones. “El IVAM fue el primer museo de arte moderno y contemporáneo creado en España en el marco del Estado de las autonomías”, recordó Blanca de la Torre.
La primera sala de la exposición se adentra en las vanguardias históricas surgidas entre 1905 y 1930 —futurismo, cubismo, dadaísmo, surrealismo o constructivismo—, movimientos que revolucionaron el lenguaje artístico mediante el collage, la abstracción o el fotomontaje. En este contexto, la figura de Julio González ocupa un lugar central por su renovación de la escultura moderna y por su relación con creadores como Pablo Picasso o Constantin Brancusi.
La segunda sala reúne uno de los fondos de arte soviético más importantes de Europa, con una destacada colección de carteles, diseño gráfico y fotomontajes. El espacio establece, además, un diálogo con las utopías de la Bauhaus y el movimiento De Stijl, representado por artistas como Piet Mondrian o Theo van Doesburg, que defendieron la unión entre arte, tecnología y transformación social.
El itinerario continúa abordando la convulsa década de 1930 en la que el arte se convierte en un instrumento de compromiso político y propaganda, mientras París se consolida como refugio de artistas exiliados y escenario de debates entre abstracción, surrealismo y nuevos realismos.
A continuación, se exploran las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial a través del Informalismo europeo y el Expresionismo abstracto, corrientes que apostaron por la gestualidad, la materia y la experimentación con materiales como arena, serrín o polvo de vidrio.
La quinta sala se centra en el Informalismo español y el Arte Normativo, dos tendencias surgidas en el contexto de la apertura internacional del franquismo. Aquí también se muestra el arte geométrico y la importancia que desempeñó el Centor de Cálculo en figuras como Soledad Sevilla e Yturralde. Incluye también un espacio dedicado al fotógrafo valenciano Gabriel Cualladó y a autores como Henri Cartier-Bresson, Robert Frank, Miguel de Miguel o Joaquín Collado, que renovaron la fotografía documental y humanista.
La muestra avanza con el nacimiento del arte pop, ligado al auge del consumo de masas y a las transformaciones sociales de las décadas de 1950 y 1960.
Las salas séptima y octava recorren las décadas de 1960 y 1970, marcadas por el Mayo del 68, el feminismo o el movimiento Black Power. El recorrido muestra el paso del minimalismo al arte conceptual, la performance y el arte corporal, así como la consolidación del vídeo y la fotografía como medios artísticos autónomos y el desarrollo del apropiacionismo como crítica a los estereotipos y a las relaciones de poder.
La exposición también se centra en las décadas de 1980 y 1990, cuando la instalación se consolida como uno de los lenguajes fundamentales del arte contemporáneo y surgen nuevas reflexiones en torno a la identidad, la memoria, el cuerpo y la globalización.
Finalmente, la última sala reúne obras realizadas a partir del año 2000 y plantea cuestiones esenciales de nuestro presente: la crisis ecosocial, los conflictos contemporáneos, las identidades, los feminismos y las nuevas formas de representación, abriendo el recorrido hacia los interrogantes y desafíos del futuro.
La exposición trasciende los límites de las salas expositivas y se expande por distintos espacios del museo, donde el visitante encontrará obras de Natividad Navalón y Tom Otterness distribuidas por los vestíbulos y tres esculturas de Miquel Navarro situadas en la explanada, prolongando la experiencia de la muestra más allá de la visita convencional.
Cuatro recorridos temáticos
Junto al itinerario principal de carácter cronológico, se proponen cuatro recorridos temáticos paralelos que giran en torno al color, las ecologías, los feminismos y los conflictos.
El primero de ellos analiza el conflicto como una constante de la historia contemporánea y muestra cómo el arte ha servido para denunciar la violencia, construir memoria y cuestionar los relatos oficiales. Incluye obras que van desde la exaltación bélica del futurismo, representada por Guerrapittura (1915), de Carlo Carrà, hasta la crítica política de los fotomontajes de John Heartfield o la propaganda de la Guerra Civil española con piezas de Pere Català Pic y de Josep Renau.
El eje ‘Ecologías’ reflexiona sobre la relación entre ser humano y naturaleza y sobre las consecuencias de la explotación del territorio y la crisis ambiental a través de obras de Gerhard Richter, Gilles Aillaud, Hamish Fulton o José Saborit. La conciencia ecológica se hace visible también en las piezas de Robert Rauschenberg y en el land art de Robert Smithson.
El recorrido sobre ‘Cromatismos’ explora el color como un elemento autónomo capaz de generar emociones, estructuras visuales y experiencias perceptivas. Comienza con obras de las vanguardias de María Blanchard y Hans Richter, y continúa con las investigaciones cromáticas de Robert y Sonia Delaunay, František Kupka o Bart van der Leck. También aborda el uso matérico del color en el Informalismo, con obras de Manolo Millares y las investigaciones ópticas y cinéticas de Eusebio Sempere.
El itinerario ‘Identidades’ recorre la colección del IVAM desde una perspectiva de género para analizar cómo distintos movimientos, del surrealismo y el constructivismo al arte pop y las prácticas feministas y queer, han cuestionado las nociones de identidad y representación. A través de obras de artistas como Claude Cahun, Grete Stern, Lee Krasner, Cindy Sherman, Sanja IvekoviÄ, Pepe Espaliú o Zanele Muholi, el recorrido aborda la construcción social del género, las relaciones de poder y las identidades no normativas, entendiendo el arte como un espacio de crítica y transformación.