La portada de mañana
Acceder
Feijóo, en la rueda de ratón de la moción de censura
La esperanza de encontrar supervivientes en Venezuela se desvanece
Opinión - Cuando baje un poco el calor, por Enric González

Un fondo que desalojó dos edificios y una escuela infantil en València arranca los trabajos para convertirlos en hotel

Laura Martínez

27 de junio de 2026 22:28 h

0

Eran una escuela infantil, un conocido restaurante en el barrio y dos edificios de viviendas. Ahora son un patio sin actividad, dos bloques vacíos y la ilusión de un 'hotel boutique', más de 80 habitaciones para turistas. El barrio del Botànico lleva años bebiendo la misma fórmula que ha asfixiado El Carmen: sacar a los vecinos para meter a los visitantes. Las antiguas puertas de la muralla ya no ejercen de contención.

Este jueves, los vecinos de la Calle Túria pusieron el grito en el cielo al empezar a ver los trabajos en los patios interiores de los números 49 y 51, de donde en 2021 se desalojó a 16 familias. Los herederos de la propietaria lo pusieron en venta y un fondo francés, que ya tiene varios inmuebles en la ciudad, lo compró y fue comunicando a los vecinos el vencimiento del alquiler en plena pandemia. El Ayuntamiento inició el proceso para ejercer el tanteo, pero con el cambio de color político cambiaron los criterios para adquirir edificios, y el precio de estos pisos, de cerca de 600.000 euros, lo sobrepasaba con creces.

Desde entonces las viviendas han estado sin habitar. La empresa que los compró, Hovre Turia SL, que pertenece a un fondo francés, obtuvo en enero la licencia del Ayuntamiento para convertir loa edificios en un hotel, tal como informó Levante EMV. Es el mismo fondo que quiso desalojar a una vecina en la Calle Sogueros, que denunció coacciones de una empresa de desocupación, para hacer pisos de lujo es quien pide la licencia para estas obras. El fondo ya se ha quedado varios edificios en la ciudad para hacer hoteles o pisos turísticos, con especial interés en el centro histórico.

El jueves, según documentaron los vecinos, se iniciaron los trabajos de la poda de palmeras de los patios interiores. “Nos vamos a quedar sin barrio” apunta una integrante de la asociación vecinal, un colectivo que ya protestó por los desalojos en 2021. En un abrir y cerrar de ojos, el patio se ha esfumado.

La firma propietaria pidió licencia de ocupación de la vía para la poda hace una semana, una petición que fue denegada este viernes. Para entonces, los trabajos ya estaban hechos y la vía ocupada. Podar palmeras requiere un permiso especial y una tasa municipal. La empresa de poda pidió otra licencia en la misma dirección, sin que conste respuesta negativa.