Los informes sobre las armas de los narcos del Puerto de València: bolígrafos pistola, tásers y una Glock sin número de serie
Los presuntos narcos del Puerto de València contaban con numerosas armas que fueron incautadas por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional. Los informes de la Policía Científica, a los que ha tenido acceso elDiario.es, reseñan el pequeño arsenal con el que contaba la presunta trama de narcotráfico a gran escala desmantelada en el marco de la 'operación Spider': un revólver Magnum, una Glock de nueve milímetros Parabellum con el número de serie borrado, dos bolígrafos pistola, tásers o defensas extensibles.
Al investigado Juan Antonio A.G. se le intervino una Magnum con el cañón y las recámaras del cilindro modificados y una pistola Glock. En el caso de la primera, considerada como arma prohibida, el Grupo de Balística Forense de la Brigada Provincial de Policía Científica de Valencia concluye en su informe que podría ser “peligroso su uso”, por lo que descartó las pruebas con fuego real que los analistas efectuaron en la galería de tiro con el resto de vestigios incautados.
Por su parte, la Glock (“en buen estado de conservación”) tenía el número de serie originalmente troquelado hasta en tres ubicaciones. Sin embargo, había sido lijado con una “herramienta abrasiva o similar” y, posteriormente, se le habían troquelado “artesanalmente” tres dígitos. La Policía Científica, mediante reactivos químicos, logró identificar el número de serie original del cañón, de seis caracteres, y usó los 57 cartuchos incautados al presunto narco en las pruebas realizadas en la galería de tiro.
Juan Antonio A.G. también tenía una defensa extensible considerada como arma prohibida (al investigado Julián L.M. también se le intervino una defensa de goma semirrígida). Y, lo más llamativo, dos bolígrafos pistola artesanales y recamarados para cartuchos del calibre 22 que disparaban “correctamente”.
Los bolígrafos estaban compuestos de dos secciones: el cajón de mecanismos y la recámara que aloja al cartucho. “El sistema de disparo del arma”, explica el informe, “es mediante tornillo/tirador que se encuentra en la primera sección, el cual tras desplazarlo, comprime el muelle de dicha sección [y] se sujeta en un rebaje lateral de su recorrido manteniendo comprimido el muelle”.
“Acto seguido”, apostilla, “se desplaza ligeramente dicho tornillo a su 'carril', lo que hace descomprimir el muelle y 'lanzar' la aguja percutora para impactar sobre el cartucho de la recámara de la segunda sección, produciendo el disparo”. La Policía también agotó en las pruebas en la galería de tiro los 13 cartuchos incautados correspondientes a los bolígrafos pistola.
A Antonio B.F., directivo de una transitaria presuntamente implicada en varios alijos de la supuesta trama, se le incautó una pistola Blow, considerada arma prohibida salvo para funcionarios especialmente habilitados.
Julián L.M. poseía una pistola Táser, de la marca Pegasus, “completamente operativa” y considerada como arma prohibida, así como una carabina Winchester con el número de serie completamente borrado con una herramienta abrasiva que hace “imposible cualquier proceso de recuperación”. Sin embargo, los informes concluyen, por el mal estado de conservación y varias deficiencias, que el arma semiautomática no es operativa.
El mismo investigado poseía una ballesta en regular estado de conservación (se desaconsejaron las pruebas operativas por el “alto peligro de accidente”), una porra de goma y una defensa eléctrica, además de una decena de cartuchos del calibre 22 y varios cuchillos y machetes. A Ángel G.R. también se le intervino una pistola Táser y a varios de los investigados se les incautaron pistolas o rifles de aire comprimido.