Los narcos del Puerto de València condenados por un alijo 1.650 kilos de coca tenían una “fuente en la Policía”
La red de narcos del Puerto de València condenada a penas de entre siete y 16 años de cárcel tenía un topo en la Policía al que preveían pagar 100.000 euros, según destaca la sentencia (que no detalla a qué cuerpo pertenecería). La resolución considera acreditado que los condenados contaban con un “funcionario policial” (al que denominaban “tambores”) que les filtraba información sobre las eventuales investigaciones que les afectaban.
La sentencia de la sección tercera de la Audiencia de Valencia destaca que la “prueba de cargo fundamental” para apuntalar la condena son las conversaciones de los acusados mediante el sistema SKY-ECC, una aplicación supuestamente segura usada por numerosas organizaciones criminales que fue desencriptada y entregada a las autoridades policiales españolas por Europol, dando pie a decenas de causas judiciales (mayoritariamente por narcotráfico).
Con SKY-ECC, los narcos conversaban abiertamente sobre las operaciones y los alijos, además de precios de la cocaína y otros detalles, en la creencia de que su privacidad estaba asegurada.
Los chats fueron una fuente de información “decisiva” para la condena, afirma la sentencia. Inicialmente, la sección tercera de la Audiencia de Valencia absolvió a todos los acusados al invalidar la principal prueba, una decisión que resultó llamativa en medios judiciales y policiales europeos, tal como informó este diario. Sin embargo, tras un recurso de la Fiscalía Antidroga, la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJ-CV) validó la prueba y obligó al tribunal de instancia a dictar una nueva sentencia, teniendo en cuenta los chats y sin necesidad de celebrar de nuevo el juicio.
El fallo condenatorio dictado este martes recuerda que, en el juicio oral, las defensas “ni siquiera intentaron desvirtuar las evidencias e inferencias que se hicieron por los investigadores para establecer sus identidades” en SKY-ECC a partir de las conversaciones y de los archivos multimedia intervenidos.
La resolución detalla los comprometedores diálogos en SKY-ECC de la trama de narcotraficantes, liderada por Fernando M. S. (“figura principal del entramado” y condenado a 16 años de prisión) y su socio, Onofre G. R., un conocido culturista condenado a 13 años y medio de cárcel.
Además, han sido condenados a 10 años y medio de prisión los narcoestibadores Borja M. R. e Iván T. R. (a su vez investigados en la 'operación Spider', también por narcotráfico en el Puerto de València). En las conversaciones de la aplicación desencriptada, Fernando M. S. confirmó a su socio Onofre G. R. que la Policía estaba investigando a Borja M. R. En la macrocausa de la 'operación Spider' en la que Borja M. R. e Iván T. R. figuran imputados, los narcos también contaban con información confidencial de dentro de la Policía y conocían con antelación y con cierto grado de detalle que iban a ser detenidos, tal como informó elDiario.es.
La desaparición de cinco kilos de coca
La investigación, a cargo de la Guardia Civil (con la colaboración de la Policía Nacional y de Vigilancia Aduanera), seguía los pasos a la presunta trama de Fernando M. S. y de Onofre G. R. por un alijo de 1.650 kilos de cocaína rescatado en el Puerto con la técnica del gancho perdido (sin el conocimiento del destinatario final de la mercancía), en dos contenedores que llegaron en un buque procedente de Vancouver (Canadá) y fueron descargados el 22 de agosto de 2020 en la terminal APM.
Borja M. R. e Iván T. R., los responsables logísticos de la extracción del alijo, solo pudieron rescatar 1.528 kilos de coca, al haberse dejado abandonadas en uno de los contendores cuatro bolsas con algo más de 117 kilos (que, al parecer, habían quedado aplastadas por la mercancía legal del contenedor).
A los narcos les faltaban 122 paquetes de coca, perdidos en las cuatro mochilas. Sin embargo, la “fuente” de Fernando M. S. en la Policía, según dijo el capo en una conversación del 25 de agosto de 2006, le confirmó la intervención de 117 paquetes.
¿Dónde fueron a parar los kilos de cocaína que faltaban? “En cuanto a los otros, aproximadamente, cinco kilos de cocaína, que los propios procesados echaron en falta al efectuar el recuento, se desconoce qué pudo ocurrir con ellos”, afirma la sentencia.
La información de un “funcionario policial”
A pesar del éxito parcial de la operación, el contenedor se quedó abierto en plena terminal portuaria. Y, a finales de agosto, el cabecilla de la red de narcos, Fernando M. S. aconsejó a su socio culturista que se fuera de València “porque la Policía lo está investigando”, según los chats mantenidos en SKY-ECC (al final, fue Fernando M. S. el que huyó de España).
De las conversaciones entre Onofre G., uno de los dos capos, y Andrés D. M. (el encargado de proporcionar los precintos falsos para cerrar de nuevo los contenedores tras la extracción de la droga, condenado a 10 años y medio de cárcel), se desprende que un “funcionario policial”, al que se decía que se le iban a pagar 100.000 euros, facilitaba información.
Los comprometedores chats incluían órdenes sobre entregas de dinero y pagos de cocaína o, directamente, la foto con el número de los dos contenedores que transportaban el alijo de coca, además de sus respectivos precintos.
En las conversaciones entre Fernando M. S. y su subordinado Norman P. G. (condenado a 10 años y medio de prisión) se hablaba de la droga de que se disponía en los puertos de origen para trasladarla hasta España, de la venta de cocaína y de sus precios o de la vigilancia policial detectada en el gimnasio que Onofre G. R. poseía en Quart de Poblet. También de “nuevos cargamentos de droga”.
En otro chat, Borja M. R. e Iván T. R. se felicitaron por el éxito de la operación, aunque mencionaron que uno de los contenedores se había quedado abierto. El estibador Borja M. R. también alertó al culturista de que “se les está yendo de las manos”, en relación con otra supuesta operación para extraer dos toneladas de coca del Puerto.
La “defectuosa información” al capo sobre el gancho perdido
El capo de la organización criminal también expresó su “enfado” por el abandono de una parte del alijo y la “defectuosa información” que le había proporcionado Borja M. R., a quien advirtió de que tendría que asumir la mitad de las pérdidas.
Por otro lado, Fernando M. S. compartió con su socio su preocupación por la “falta de precauciones” de los dos portuarios a los que pagaba para las operaciones de extracción de la coca. El 23 de agosto, poco después del alijo, confirmó que la Policía investigaba a Borja M. R.
A pesar del fallo, los narcotraficantes siguieron hablando de “nuevos envíos de droga”. Ya a principios de septiembre de 2020, Fernando M. S. sospechaba que los dos narcoestibadores se habían dejado las cuatro bolsas “porque se dedicaron a sacar 400 kilos de otro contenedor”. También confirmó que la droga incautada por la Policía era la suya.
Una vez tuvo “acceso al atestado” creyó que “las bolsas se podían sacar si no se hubieran dejado el contenedor abierto”, según manifestó a Onofre G. R.
Por su parte, Borja M. R. ya se había quejado en conversaciones previas con un individuo no identificado del “incremento de controles de la Guardia Civil” en el Puerto. El estibador “solo trabajaba” con ese interlocutor desconocido y con Onofre G. R., según afirmaba en los chats.
Cumpleaños, viajes y un Porsche
Los investigadores lograron identificar a todos los usuarios de los chats de SKY-ECC, una aplicación que proporciona a cada uno un código alfanumérico y que identifica a los interlocutores con un 'nickname'. No resultó demasiado complicado al intercambiarse los narcos entre sí datos personales y familiares fácilmente contrastables (como numerosas fechas de cumpleaños, viajes e incluso notas escolares de los hijos). En algunos casos, sus voces también fueron identificadas por los audios que se intercambiaban.
Borja M. R. comentó que, en la fecha de los hechos, cumplía 25 años y que estaba en Menorca, algo que los investigadores policiales pudieron contrastar fácilmente. O que su mujer tenía un centro de yoga. También remitió fotos manejando una grúa en el Puerto de València.
Por su parte, Iván T. R. aludió a varios viajes (a Ibiza o a Madrid) que los agentes comprobaron que efectivamente hizo. Otro de los condenados, Jokin L. A. remitió a Borja M. R. y a Iván T. R. una foto de su Porsche estacionado frente al domicilio de sus padres “y se comprueba que es así”, indica la sentencia. También aludió a la fecha del cumpleaños de su suegra (“y se comprueba que es así”, remacha la sentencia).
El “carnet de conducir croata”
Quintín M. A., condenado a 10 años y medio de cárcel, incluso mencionó su fecha de nacimiento e identificó el camión que conducía. Los chats de SKY-ECC del principal condenado, por un error en la Orden Europea de Investigación, no fueron aportados a la causa. Sin embargo, las referencias a su 'nickname' por parte de otros usuarios permitieron acreditar su identidad.
Además de referencias a un viaje a Bali con su mujer, Fernando M. S. pidió a Norman P. G. que le consiguiera un “carnet de conducir croata”. La sentencia explica que el capo fue, efectivamente, detenido portando un carnet de conducir a nombre de un croata con su fotografía.
El narco también se quejaba al mismo interlocutor de que su expareja estaba publicando fotos en redes sociales que le podían comprometer (los investigadores comprobaron que así era).
Las “maniobras sospechosas” de los camiones
Por otro lado, la sentencia también apuntala la condena de los conductores de los camiones implicados en la extracción del alijo con el análisis de las cámaras de videovigilancia del Puerto, que captaron “maniobras sospechosas en las inmediaciones del contenedor donde se encontró la droga”.
La grabación de las cámaras, de cuya fiabilidad la sentencia inicial dudaba de plano, queda corroborada por los datos obtenidos del análisis de las conversaciones en SKY-ECC.
“A lo largo de las conversaciones se van aportando datos concretos sobre los vehiÌculos implicados (ademaÌs de los diÌas y horas en que accedieron a la terminal) que coinciden con los resultantes del anaÌlisis de la grabacioÌn y de los registros de acceso a la terminal y que, en consecuencia, permiten tener la prueba por fiable y apta para desvirtuar la presuncioÌn de inocencia de los acusados”, concluye la sentencia.