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El mes de guerra en Oriente Medio ya le pasa factura a la economía española
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Opinión - 'La verdad absoluta y sus versiones', por Rosa María Artal

Bagatelas

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Acabo de ver en el Telediario a un camionero pedir ayudas directas para paliar el incremento de los carburantes. “Nada de bajadas del IVA que se la quedan los de las gasolineras y el precio del gasoil no baja y así evitaremos que el coste del transporte se traslade a otros bienes.” Queda claro que para este conductor los honrados emprendedores comienzan en el eslabón que ellos representan en la cadena que acaba llegando a nuestros bolsillos, porque de los empresarios de las gasolineras según él no te puedes fiar.

Escucho a analistas de izquierdas y de derechas coincidir en que las rebajas de las cargas tributarias a los carburantes o a la luz son políticas de derechas acordadas por el Gobierno y compruebo que en su convalidación en el Congreso se abstienen de apoyarlo tanto el PP como Podemos, convalidando ellos sí de este modo la opinión de los citados analistas. El argumento no es otro que el de entender, unos, que así se beneficia tanto a ricos como a pobres y eso no es progresista. Y por entender, los otros, que resulta de derechas pero poco y debería afectar a muchos más bienes de consumo, como pide Juan Roig para los alimentos “casualmente” en al menos España y Portugal. Conviene recordar que el IVA es un impuesto indirecto y por tanto carente de progresividad por lo que la medida acordada beneficia a todos los consumidores como su ausencia les perjudica; es decir, que la estructura del impuesto no se puede cambiar, solo modificar su porcentaje como se ha hecho. También conviene traer a la memoria la gran afición que a este impuesto le tiene la derecha como fuente de recaudación y que quedó acreditada con las ejecutorias de Rajoy en su mandato con su Montoro.

Me llega por wasap una noticia del periódico La Nueva España: “Indra creará mil empleos en Asturias con los obuses si abre la segunda planta”, acompañada de la reflexión del amigo que me la envía sobre el debate ético que le platea ese futuro industrial para su tierra con el NO A LA GUERRA. Podríamos acudir en su resolución a José María González Santos, alias Kichi, recogiendo sus palabras como primer edil de Cádiz para defender la construcción por Navantia de corbetas para Arabia Saudí que, tras lamentar que se obligue a “decidir entre defender el pan o la paz”, “entre fabricar armas o comer”, eligió comer con el argumento de que “si no hacemos nosotros los barcos los harán otros”. Argumento que, todo hay que decirlo, contó con la comprensión si no el aval de Pablo Iglesias Turrión. A mí me gusta más el de entender que antes que las armas está la ambición, el egoísmo, el miedo, la desigualdad, la injusticia….pasiones que la preceden y las fabrican desde la edad de piedra y que mientras nos empeñamos en el loable esfuerzo por civilizarnos no está de más que nos armemos en defendernos de las amenazas.

Leo a Estefanía Molina (obsesiva contra un sistema que entiende privilegia a los boomer, pero eso es harina de otro costal más integrista que integral) defender que en la crisis de la vivienda resulta imprescindible incrementar la oferta construyendo más y no solo presionando para que no suban los precios o haya más oferta en alquiler de lo ya construido, y no puedo estar más de acuerdo. Los datos de demanda de una población que crece así lo exigen sin que quepa sofisma que pueda ocultarlo, pero hay quien pone más empeño en denunciar el beneficio de los negocios vinculados al sector que en procurar el acceso a la vivienda de los que la necesitan, sin darse cuenta de que el negocio más especulativo es el que está favoreciendo esa escasez constructora.

Mientras Feijóo se resiste a pronunciarse contra la guerra que sus aliados han provocado en Irán como un malabarista al que se le caen los platos, aparece Aznar y su fundación para reivindicar

su papel como miembro del trío de las azores en la invasión de Irak. Superándose a sí mismo, no solo no reconoce error alguno como si hicieron sus socios, sino que nos desafía a demostrar que no había armas de destrucción masiva. Y es entonces cuando uno se da cuenta de que hemos pasado a un circo de dos pistas, distrayendo nuestra atención malabaristas y payasos.

Tras la detención del presidente de la Cámara de Comercio de Alicante y de Facpyme, por la presunta comisión de varios delitos, escuchamos el profundo silencio de la Confederación Empresarial de la Comunidad Valenciana. Pero también de la Asociación Valenciana de Empresarios, tan preocupados estos por la fama que el empresariado tiene en la sociedad, y no puede uno si no traer a las mientes tantos y tantos refranes sobre el corporativismo. El “hermano” de Mazón gestiona en exclusiva las ayudas del bono comercio que este último pergeña desde la Diputación de Alicante que entonces presidía, el juez aprecia posible estafa, apropiación indebida, falsedad documental, malversación y fraude de subvenciones, pero todos siguen en sus puestos como si tal cosa. Más que la Cámara parecen la camarilla de Alicante, que son algunos más que dos, aunque ocupen lugar tan destacado este par de gemelos.

Pero llega la vicepresidenta del Gobierno, Susana Camarero, a defender a la mujer del Presidente del Gobierno (valenciano todo, claro, no vayan a confundirse) esputando en el intento sapos y culebras. Se trata de justificar que la citada cónyuge haya pasado de ser administrativa en el ayuntamiento de Finestrat, del que su esposo fue alcalde, a otro puesto en la Diputación de Valencia que le duplica el sueldo. La razón: dado que su marido es ahora el Presidente de la Generalitat, así estar más juntos. Curiosa manera de defenderla agigantando la supuesta trama de nepotismo con sus dislocadas acusaciones de machismo e insultos a las ministras del Gobierno de España, aunque de verdad a quien pretendía defender y le ha hecho un siete es a su nuevo jefe.

Y ya por último, que tanta bagatela cansa, altas dosis de primperan para superar la nausea que produce oír aullar al diputado valenciano de Vox en el Congreso, Carlos Flores, acusando de ejecutores de la ciudadana Noelia Castillo a quienes han hecho posible que la eutanasia activa y el suicidio asistido sean ley en España. El representante de un partido político que apoya matanzas de niños, mujeres y hombres inocentes en Gaza, Cisjordania, Beirut o Irán recordándonos en las vísperas de Semana Santa la estirpe de Herodes.