La verdadera epidemia es de presentismo
Es indignante cómo, cada cierto tiempo, las patronales, y ahora también el Partido Popular, agitan el señuelo del absentismo. En un ejercicio insultante Feijóo mezcla términos a bulto, equiparando absentismo con incapacidad temporal. No podemos saber si de forma intencionada o por desconocimiento. Cuesta decidir qué opción es más preocupante.
La primera confirmaría la maldad característica de quienes quieren criminalizarnos por enfermar o por tener un accidente, acusando además de fraude al personal facultativo. La segunda demostraría que un dirigente político, aspirante a gobernar España, desconoce algo tan básico. Una infamia, por cierto, que aprovechan para deslizar un nuevo recorte en derechos en las bajas, porque recordemos que M. Rajoy ya redujo la prestación por desempleo.
Por otro lado, la patronal de Cantabria se descuelga con una campaña donde no solo criminaliza a las personas trabajadoras que caen enfermas, sino que intenta enfrentarlas. Una táctica más vieja que la tos y que ahora beneficia a los postulados de desprotección social de la extrema derecha.
Mientras, el líder de la CEOE vuelve a descalificar a la clase trabajadora, hablando de vagos/as con falta de actitud. El discurso no puede ser más rancio, con el soniquete de canciones populares... antiguas: “vamos a contar mentiras, tralará”.
Unas relaciones laborales honestas requieren empresarias y empresarios respetuosos, pero sobre todo responsables, que cumplan con su obligación de ofrecer condiciones laborales adecuadas y aseguren la prevención de riesgos y la protección física y psicológica. Porque nos va la salud, la vida y la dignidad.
Parece necesario recordar que las bajas laborales por enfermedad o accidente (IT) no son absentismo, sencillamente porque no son faltas injustificadas. Los permisos retribuidos, los derechos sindicales, el ejercicio de los derechos en materia de conciliación o cualquier otro derecho reconocido, tanto en los convenios colectivos como en el Estatuto de los Trabajadores, no pueden calificarse como absentismo. Son derechos que no pueden utilizarse como moneda de cambio en una negociación, ni como chantaje político de algún partido que destaca en el recorte de derechos laborales.
Lo que sí es cierto es que ha aumentado la duración de las bajas laborales, y por eso CCOO participará en las reuniones que sean necesarias para analizar las causas y proponer medidas. Porque con la salud de la gente no se juega.
La naturaleza de las bajas laborales es diversa, por el origen laboral o por contingencia común. El problema viene cuando las empresas descuidan la prevención de riesgos reduciéndola a un mero trámite formal, por si viene la Inspección de Trabajo. Entonces vienen los problemas de salud de origen laboral que las empresas, junto con las mutuas, intentan derivar a la Seguridad Social. ¿Cuántas enfermedades causadas por movimientos repetitivos en el trabajo acaba tratando la Seguridad Social?
La concreción de este ideario político impacta en la salud de quienes enferman trabajando. La Generalitat Valenciana ha decidido no adoptar el acuerdo del marco estatal para derivar la gestión de bajas por contingencias comunes traumatológicas a las mutuas; la consecuencia es que esas bajas se seguirán alargando.
El verdadero cáncer laboral que callan es el “presentismo”, seguir trabajando pese a estar enfermas, medicándose para aguantar el día, y así toda la semana, y mucho más, hasta empeorar y acabar en una IT más larga o, peor aún, en un accidente de trabajo por tener que hacerlo en malas condiciones.
Este modelo de negocio neoliberal incluye el deterioro de la sanidad pública por desinversión. La saturación y la falta de personal provocan meses de retraso en pruebas diagnósticas, consultas a especialistas y operaciones. En verano se cierran plantas enteras de los hospitales y la atención primaria se reduce a mínimos.
Es profundamente injusto culpar de una vulnerabilidad sobrevenida a las personas trabajadoras atrapadas en esta parálisis. ¿A quién se le ocurre que la gente quiere estar tanto tiempo enferma, con dolor, con menos ingresos, con limitaciones, con miedo? Solo a quien no ha estado ahí.
Mejorar la gestión de la Incapacidad Temporal requiere, en primer lugar, el compromiso de la Generalitat Valenciana de mejorar sustancialmente la sanidad pública, no derivándola a la privada, que eso ya sabemos aquí cómo acaba. Y en paralelo avanzar en la negociación con el Gobierno de un modelo de financiación autonómica que mejore los ingresos, para reforzar los servicios públicos, para reducir la deuda y los intereses que pagamos, así como poder invertir en sectores productivos que generen empleo y crecimiento económico en el País Valencià.
Las propuestas de CCOO incluyen medidas concretas.
Apostar por la prevención de riesgos laborales, establecer medidas en la adaptación de los puestos de trabajo, en la evaluación de los riesgos psicosociales y en la organización del trabajo, e impulsar el seguimiento de las medidas con los delegados y delegadas de prevención en las empresas.
Esto no va de curar, sino de prevenir. Si todo esto se pone en marcha, seguro que las bajas descenderán y la salud de los trabajadores y las trabajadoras mejorará. Las condiciones dignas son la mejor apuesta para mejorar la competitividad y la productividad.
¿A qué espera la CEOE para sentarse en una mesa con la representación de las personas trabajadoras? Urge analizar las causas y establecer medidas para revertir la precaria salud de las personas trabajadoras. La única explicación es que confían en que vuelvan los recortes de derechos y medidas que propicien la destrucción de empleo para volver a decir “es lo que hay y si no te gusta, tengo mil en la puerta deseando currar”.
En CCOO seguiremos defendiendo los derechos de la clase trabajadora, peleando para conquistar más derechos y reclamar una redistribución justa de la riqueza que su trabajo hace posible generar.