Verdad, Justicia y Reparación. La comisión de las “causas causadas”
Se cuenta que el rey José I de Portugal, ante los enormes daños provocados por el terremoto-tsunami-incendio de Lisboa de 1755, preguntó a su primer ministro qué se podía hacer. Con el pragmatismo y mentalidad moderna que caracterizaban al que luego sería nombrado Marqués de Pombal, más o menos, le replicó: enterremos a los muertos y atendamos a los vivos. Fue una de las primeras voces modernas que aplicó una “política científica” y una “ética política” a una emergencia de tal magnitud.
Al observar la cicatería con que el gobierno valenciano y sus socios han tratado a las víctimas mortales y a sus familias en la dana de octubre de 2024, es inevitable pensar que han pasado casi tres siglos y que las sociedades contemporáneas tienen medios de predicción, de alerta y de atención de emergencias infinitamente superiores y eficaces. ¿Cómo es posible, por tanto, que fallecieran 230 personas? ¿Cómo se puede explicar el abandono institucional y la soledad que padecieron las víctimas y las poblaciones de la zona afectada durante varios días?
El día 27 de noviembre de 2024, aún no había transcurrido un mes desde la catástrofe, los partidos PP y Vox, a la vista del malestar social, a la vista de los preparativos para la segunda movilización de protesta social bajo el lema “Mazón Dimisión”, acordaron crear una comisión de investigación sobre lo sucedido. Un instrumento a su antojo para controlar e imponer su relato, la comunicación.
Echando mano de la economía de lenguaje, solemos referirnos a dicha comisión con una fórmula breve, pero eficaz: la Comisión de la Dana. Ahora bien, es necesario recordar su denominación completa y correcta, pues su literalidad sería merecedora de una investigación: Comisión de investigación sobre las causas de las inundaciones causadas por la dana del mes de octubre en la Comunidad Valenciana y la gestión realizada por parte de todas las administraciones, como también de las consecuencias y las posibles actuaciones que se han de realizar para la recuperación social y económica en el territorio afectado. O sea, de nuevo con una fórmula breve: la Comisión de las “causas causadas”.
Al crear y constituir dicho instrumento, nadie previó que debería comenzar indagando por qué se habían producido tantas muertes y desapariciones, qué perfil tenían y qué revelaban sobre la gestión de la emergencia, quiénes eran sus familiares y cómo se debía atenderles de acuerdo con la más elemental ética política.
Por ello, cuando tras el primer shock, las familias de las víctimas y muchas otras personas afectadas comenzaron a organizarse para reclamar verdad, justicia y reparación, las asociaciones emergentes exigieron que su voz fuera escuchada en la casa de la sociedad democrática: les Corts Valencianes. Encontraron lo que ya se venía practicando: silencio y menosprecio. O, como mucho, altanería: “Si quieren hablar, mi despacho está abierto para todos”. No acudieron al Palau, pero fueron a Bruselas y se les atendió; declararon en el Congreso, y se les acogió con dignidad y respeto; y lograron que el Gobierno organizara un acto de Estado de reconocimiento a sus familiares.
En Les Corts continuó instalada la cicatería política y el maniobrerismo elusivo. Por si ello no fuera suficiente, se cuestionó su legitimidad como asociaciones y se les agredió discursivamente: ¿Cómo se atreven a instrumentalizar políticamente el dolor? Son gentes interesadas, obedientes a consignas políticas, gente VIP con derecho a roce real y cosas mucho peores que han tenido que escuchar y soportar quienes han sido portavoces del inmenso dolor que dejó una catástrofe de tal magnitud. Un desastre en el que las dimensiones sociales, políticas, jurídicas, emocionales y morales, se han hecho especialmente patentes.
Sin embargo, la persistencia y el apoyo social han logrado sus frutos y las asociaciones, tras casi 500 días, fueron citadas a comparecer en la mentada comisión los días 23 y 24 de febrero pasados. Y, en un juego de rebuscada prestidigitación, se invitó a otras entidades ya existentes, a las que se pudieran crear ex novo y a cualquier persona afectada, a solicitar su comparecencia. Resultado: una mezcla carente de lógica y método. Así, apareció Liberum, una asociación creada en 2021 en “el norte de España” y en cuya web se explicita que buscan material “para responsabilizar al gobierno sobre el reciente desastre en la CV”, como ya lo hicieron en el covid 19 con el rechazo al confinamiento y las vacunas; también SOS Desparecidos, fundada en 2010, y en todo caso con un objetivo muy limitado; y Solo Pueblo Salva Pueblo, creada por un yutuber en diciembre de 2025 en cuyo canal se dio pábulo al bulo de Bonaire y a muchos otros, que persigue la anulación del sumario deslegitimando a la jueza del caso.
En este contexto y en medio de una estrategia de difuminación de las tres asociaciones que han llevado el protagonismo de la lucha social (Asociación de Víctimas Mortales DANA 29-0, presidida por Rosa Álvarez; Associació Víctimes de la Dana 29 Octubre 2024, presidida por Mariló Gradolí; y Asociación Damnificados por la dana Alfafar-Horta Sur, presidida por Alex Carabal), esgrimiendo que cualquier persona que quisiese intervenir en les Corts debería poder hacerlo, se produjeron las citadas comparecencias.
Desde su creación y su participación en las manifestaciones que se han sucedido con regularidad cada fin de mes, las tres asociaciones han mantenido una convergencia en los objetivos esenciales; y estos quedaron patentes en sus intervenciones, no sin reprochar antes el retraso en ser escuchadas y las estrategias de deslegitimación socio-política y personal. “Hoy estamos aquí porque insistimos, porque persistimos, porque nadie puede cambiar la realidad de que esta comisión debe escuchar a quienes perdimos más, aunque para nada estemos de acuerdo con el vergonzoso formato impuesto” (Rosa Álvarez).
El principal objetivo que les mueve se condensa en tres palabras: verdad, justicia y reparación. En sus intervenciones, denunciaron la proliferación de mentiras y cambios de versiones sobre las actuaciones realizadas por el gobierno valenciano el día 29 de octubre de 2024, a las que el sumario judicial ha despojado de sus trampantojos y recordaron la fórmula utilizada por la jueza del caso, “grosera negligencia”, para referirse al comportamiento del presidente de la Generalitat. Insistieron en que no les mueve el afán de venganza ni el odio, sino la justicia; que Carlos Mazón ha sido invitado reiteradamente a declarar de forma voluntaria por la jueza, pero no lo ha hecho y el PP lo protege al mantenerlo como diputado y otorgarle cargos y privilegios así como un asesor que en las horas más cruciales y duras aconsejó a la consellera que “no confinase”; y que la reparación no se puede reducir a una ayuda económica para las familias, sino que debe basarse en el reconocimiento, la asunción de responsabilidades, la práctica de la transparencia y el cambio de políticas. Requiere no sólo reconstruir, sino actuar de manera que lo sucedido no vuelva a repetirse y, para ello, hay que confiar en la ciencia y erradicar el negacionismo climático o la anteposición de otros intereses ante la vida de las personas.
Fueron tres intervenciones intensas y duras, articuladas con una claridad meridiana, muy elaboradas, densas y bien medidas, para que no escapara ningún punto de todo lo aprendido, con dolor, pero de forma solidaria, durante 483 días. Recordando un proverbio japonés, Rosa Álvarez afirmó: “Nos caemos siete veces y nos levantamos ocho”, porque como arrancaba su intervención Alex Carabal, “los fallecidos son nuestro estandarte”.
Hacia las 13 horas de la mañana, la sesión de la Comisión continuaba con la intervención del representante de Solo Pueblo Salva Pueblo, expropiación de un lema pintado hasta con barro en numerosas paredes de la zona 0. En su intervención declaró que representaba a 8 víctimas (“bueno 7, porque la octava está a la espera de reconocimiento”) y que iba a denunciar a la jueza del caso por haber permitido a su esposo la injerencia en algunas testificales. En ese mismo momento, se produjo un revuelo en la sala de prensa, pues a una periodista le había llegado la noticia de que la jueza de Catarroja elevaba al Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana una exposición razonada de los indicios de delito por parte de Carlos Mazón e invitaba a proceder a su imputación.
Mientras salía de la sala, en mi mente resonaban las frases precisas, hechas con bisturí, de Alex y Rosa, y de Mariló Gradolí: “Perquè el que està en joc no es només el passat. Ès el futur”. ¿Por dónde avanzará el curso de esta comisión? ¿Qué aportará a nuestro futuro? Visto lo visto, si queremos luz sobre lo sucedido, analizar todas las dimensiones de la catástrofe y proyectar un futuro más seguro, necesitamos mucho más que esta comisión de las “causas causadas”.