A Timmy le faltan fuerzas: la ballena varada en costa alemana del Báltico vuelve a nadar pero no despega
Una de cal y otra de arena. Así se pueden resumir las últimas horas de Timmy, la ballena jorobada varada en costa alemana del Báltico casi un mes. El animal volvió a dar este lunes señales para la esperanza: volvió a nadar después de liberarse aparentemente por sus propios medios tras subir el nivel del agua unos setenta centímetros.
Sin embargo, la alegría ha durado poco porque el cetáceo cambia constantemente de dirección y necesita hacer pausas frecuentes, según informan los medios locales recogidos por Efe. Una respuesta que da muestra de su delicado estado de salud, recuerdan los especialistas que están monitoreando diariamente su situación. Ellos no son optimistas.
Hasta ahora, los esfuerzos de Timmy han sido insuficientes y sigue en el mismo atolladero desde hace semanas. El cetáceo, de 12,35 metros de largo, 3,20 metros de ancho, 1,60 metros de alto y con un peso de unas 12 toneladas, sigue en el entorno de la bahía de Wismar, en el estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania.
Y nadie sabe lo que pasará ahora con el animal, que ha acaparado la atención de los medios alemanes. Su estado y su salvación incluso ha suscitado un debate nacional: después de varias intentonas, dejar que Timmy muera tranquilamente o hacer hasta lo imposible porque vuelva a nadar, pese a que los especialistas lo desaconsejan.
De hecho, hay parte de la población que no decae en el intento. El pasado jueves, se puso en marcha una iniciativa privada de dos empresarios consistente en elevar a la ballena del lecho marino con ayuda de colchonetas y transportarla después sobre una lona entre dos pontones hasta el mar del Norte, o incluso el Atlántico. Una acción que no respaldan los especialistas.
Enferma y desorientada
No es la primera ni la última vez que Timmy lo intenta. Además de este lunes, la ballena logró liberarse por primera vez por sus propios medios a finales de marzo, después de que equipos de rescate excavaran con una draga un canal en el banco de arena en el que llevaba atrapada unos días en la bahía de la ciudad alemana de Lübeck, en el estado federado de Schleswig-Holstein.
No obstante, el cetáceo volvió a quedar varado en la bahía de Wismar, donde a pesar de lograr liberarse, nunca llegó a abandonar la costa hacia aguas profundas y finalmente acabó encallada frente a la isla de Poel.
En este sentido, el ministro de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Antepomeranioa, Till Backhaus, recuerda que la ballena está enferma, incluso grave y su estado de salud continúa siendo crítico, aunque “sigue mostrando una y otra vez nuevos movimientos y actividad”. Por eso, el pasado 1 de abril, las autoridades y expertos anunciaron que abandonaban la lucha por el cetáceo.
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