Urraca de León, la reina que abrió camino en España y promovió el arte

Doña Urraca, pintada por Carlos Múgica y Pérez en 1857

Raquel Sáez

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Urraca Alfónsez (1081-1126) desafió a todos en una sociedad que no estaba hecha para mujeres, ni siquiera cuando se era hija del rey de un país. Ella era hija de Alfonso VI y de su segunda mujer, Constanza de Borgoña. No había más hermanos ni más herederos por el camino, porque se constató que su madre no podía tener más descendencia. No quedó más remedio que la joven asumiera los mandos del reino. Un hecho histórico para la época. 

La monarca se convirtió en una de las pocas mujeres que, a lo largo de la historia de España, ejerció la plenitud del poder real. No era reina consorte, como muchas anteriores y posteriores, sino que era reina de pleno derecho. El ordeno y mando era suyo. 

La regina, como se denominó a sí misma, no rehuyó sus responsabilidades como monarca. Tomó las riendas de su cargo y su reinado se terminó extendiendo durante 17 años. Un periodo mucho más largo de lo que se le presuponía, porque no se libró de las críticas a su liderazgo, solo por el hecho de ser mujer. 

Urraca, ¿La Temeraria?

Urraca luchó contra todos desde bien pequeña. Ella no era el bebé que todos esperaban para suceder en el trono a Alfonso VI. No tenía más hermanos, dentro del matrimonio oficial, así que la joven recibió una educación a la altura de sus responsabilidades, recuerda la Real Academia de la Historia. Se formó en un territorio tributario del matriarcado astur, donde no se impedía a las mujeres ejercer la potestad real.

Siendo muy joven, se desposó con el conde Raimundo de Borgoña, mucho mayor que ella, con quien concibió dos hijos legítimos, Sancha y Alfonso. No sería su primer matrimonio y tampoco el más problemático, porque después vendría el enlace con Alfonso de Aragón. 

Urraca I de León, pintada por José María Rodríguez de Losada entre 1892-1894

Urraca I de León recibió presiones para que cediera el trono a su marido y a sus hijos, unos esfuerzos que nunca llegaron a fructificar. La monarca reinó con plenos poderes y con el apoyo de los clérigos y aristócratas que estuvieron a su lado. Su gobierno estuvo marcado por el mantenimiento de la unidad, el acecho de Teresa de Portugal y la defensa de la frontera con los musulmanes. 

Sus éxitos como soberana chocan con la imagen que construyeron los cronistas de ella, que le valieron el sobrenombre de La Temeraria. Todo lo contrario a lo que han apuntado los documentos de la época y las investigaciones posteriores, que la presentan como una mujer con coraje y valentía. Murió el 8 de marzo de 1126 en el castillo de Saldaña, a los 46 años, en el parto de su quinto hijo.

Promotora del arte

Urraca de León también dejó huella en el arte, aunque su papel no se le ha reconocido hasta ahora, novecientos años después, como acreditan los especialistas que han participado en el congreso internacional Urraca I de León, Soberana Europea. Reinas Medievales y creación artística.

“Hasta hace apenas unas décadas aún se pasaba del gobierno de su padre, Alfonso VI, al de su hijo, Alfonso VII, y en la Historia del Arte se consideraban esos periodos como maravillosos y el de Urraca o bien se silenciaba o se consideraba catastrófico”, ha descrito el organizador del congreso, el investigador José Alberto Moráis, en declaraciones recogidas por Efe. Eso no era así y su iniciativa fue fundamental, haciendo “muchas donaciones a catedrales y monasterios por toda la geografía hispana, así como a instituciones de carácter internacional”.

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