Botón de ancla
Más traidores que racistas (que ya es decir)
No hace falta que diga que no soy un buen patriota. Creo que se veía venir. Me limito a alegrarme de que en la lotería del espermatozoide más rápido me haya tocado nacer por estos lares. Si hubiera sido un poco más al sur —Cádiz, por supuesto— mi felicidad sería plena pero, puestos a nacer en algún sitio, no tengo queja. En España, en València, se vive la mar de bien. Así, no soy como esos a los que cantaba Víctor Manuel, que eran más de llevar a la patria en procesion. La tienen siempre en la boca, en la pulserita y, sobre todo y ante todo, en la cartera. Esos, más que abrazarla, lo que quieren es ordeñarla. Estos días han asomado la patita mientras yo, con mi escepticismo sobre banderas y fronteras, voy cual argentino tras el mundial: me duele la camiseta.
Solo hay que ver la reacción de algunos ante la avalancha de cerca de 50.000 marroquíes que han entrado como han podido —no todos, más de 60 muertos mientras escribo esto— en Ceuta. Para la gauche divine es una crisis humanitaria, y algo de eso hay, pero tiene más de Marcha Verde, un pulso contra España orquestado por el sátrapa Mohamed VI, con el beneplácito de EEUU y el aplauso de Israel. La otra explicación, la de los patriotas de toda la vida, es que es el ‘efecto llamada’: de repente, a 50.000 personas se les ocurrió a la vez que tenían que venir a España, que hay paguita para todos y si no tienes casa, o le compras el ático al novio de Ayuso o te pones a okupar.
Que los patriotas de Vox estén aprovechando el envite para agitar el avispero, no es de extrañar. La situación es tan dramática que a Abascal no le ha temblado el pulso a la hora de interrumpir cinco minutos sus vacaciones para lanzar espumarajos por la boca. “Hay un culpable directo, el jefe de la mafia”, dijo, para luego añadir que los recién llegados eran “hombres en edad militar llamados por el Gobierno corrupto de Sánchez”. Lo que de verdad sería noticia es que el líder de Vox, y presidente vitalicio de la fundación Disenso para asegurarse la jubilación sin dar palo al agua, dijera algo inteligente. Ni siquiera sorprende ya que sea más traidor que racista.
En todo caso, que vea más culpable a Perro Xánxez que a Mohamed VI tiene una explicación: el líder alauita es la palanca de EEUU e Israel para presionar a España y, Abascal, patriota de temporá, es la voz de su amo. Ya reconoció en su día que no creía que “Marruecos sea el enemigo. (…). Marruecos es una nación vecina con la que tenemos que intentar tener una buena relación basada en el respeto”. No será por el que nos tienen ellos, seguro. De Marruecos, ni el hachís: son el enemigo.
Feijóo ha sido más de nadar y guardar la ropa. No ha embestido contra el Gobierno pero ha preferido no mentar la bicha y sumarse a la descabellada hipótesis de la crisis migratoria espóntanea al calor de una sentencia del Supremo que no permite la devolución ‘en caliente’ de los que entren a nado (una ínfima minoría de los 50.000 que han entrado, dicho sea de paso). Del trasfondo geopolítico, el muy patriota no ha dicho nada. A su favor hay que decir que hasta Pedro Sánchez se ha tragado el sapo y, con un par, ha alabado la cooperación mostrada por Marruecos. Pues si llega a cooperar un poco más, ahora estaríamos comiendo cuscús.
Negar el papel de Estados Unidos e Israel en la crisis es de chiste. Solo hay que escuchar a Trump o recordar que, en abril, un informe del Congreso de EEUU calificaba Ceuta y Melilla como “territorio marroquí” y apoyaba los esfuerzos del secretario de Estado Marco Rubio en favor de Rabat. Israel, por su parte, apoya a su socio, que ha suscrito los acuerdos de Abraham y hasta le va a permitir instalar una base militar. De paso, nos hace pagar el apoyo a Palestina.
España ya se tuvo que tragar el sapo de la miserable traición al pueblo saharaui y a Argelia, dictadura amiga que no da problemas. El problema desaparecerá con Vox y el PP en el Gobierno, pero no porque lo solucionen, sino porque mientras hagan lo que el amo les diga, no hará falta usar a Rabat para presionar y las ganas por anexionarse Ceuta y Melilla dormirán temporalmente, el sueño de los justos. Un tiempo que nuestros patriotas podrán utilizar para pasear la banderita y hacer caja.