VDS y la consolidación de un modelo de crecimiento para la Comunidad Valenciana
Durante décadas, los territorios compitieron por atraer fábricas, infraestructuras y grandes centros de producción. Hoy esa competencia también se juega en otros ámbitos. El talento, la inversión, el conocimiento y la capacidad para conectar con el mundo pesan cada vez más en el futuro económico de una región.
La Comunidad Valenciana ha avanzado mucho en esa dirección durante los últimos años. Hemos construido una comunidad emprendedora más conectada, más ambiciosa y con una presencia internacional que hace no demasiado tiempo parecía difícil de alcanzar. VDS forma parte de esa evolución.
Lo que comenzó como una apuesta por situar a Valencia en el mapa tecnológico internacional se ha convertido en un activo estratégico para el territorio. Muchas de las relaciones que nacen durante el evento continúan meses después. Algunas acaban en inversión. Otras, en nuevos clientes, contrataciones, proyectos compartidos o decisiones empresariales con un efecto directo sobre nuestra economía.
La palabra innovación se utiliza a menudo con demasiada facilidad. Aparece en discursos, campañas y planes estratégicos, pero no siempre se traduce en resultados visibles. Por eso es importante medir su impacto y comprobar si lo que estamos construyendo genera oportunidades más allá de una fotografía o de un momento concreto.
Los datos recogidos por EY muestran una evolución clara. Hace 3 años, el impacto económico de VDS fue de 12,3 millones de euros. En 2024 ascendió a 20,3 millones, un 64% más. En 2025 alcanzó los 26 millones de euros, con un nuevo crecimiento del 29% respecto al año anterior.
En apenas dos años, VDS ha duplicado su impacto económico. Más importante que la cifra es la tendencia que revela. El evento tecnológico internacional ha ganado dimensión y también capacidad para generar actividad económica, atraer inversión y abrir nuevas oportunidades.
Esa capacidad de atracción se refleja también en la creciente presencia de capital internacional. En 2024 participaron más de 700 inversores con activos superiores a 250.000 millones de euros bajo gestión. En 2025 acudieron más de 800, que representaban más de 300.000 millones.
El retorno económico confirma esa evolución. El año anterior se situó en un multiplicador de 7,4. La última edición alcanzó 14. La capacidad de convertir la inversión realizada en impacto económico prácticamente se duplicó en un año.
Es un dato especialmente relevante en un momento en el que muchas iniciativas compiten por recursos públicos y privados. La eficiencia importa. Importa saber qué permanece cuando termina el evento, quién vuelve, qué proyectos avanzan y cuántas oportunidades llegan a materializarse.
El empleo ofrece otra perspectiva. En 2024, VDS contribuyó a generar el equivalente a 1.853 empleos mensuales a tiempo completo. En 2025, la cifra superó los 2.209.
Una parte de ese impacto está directamente relacionada con la preparación y la celebración del encuentro. La otra tarda más en aparecer. Se encuentra en las empresas que amplían sus equipos después de una ronda, en las compañías que conocen Valencia y deciden establecerse aquí o en los profesionales que descubren que pueden desarrollar su carrera sin abandonar el territorio.
La inversión vinculada al ecosistema tecnológico también ha seguido creciendo. En 2024, las startups participantes estimaban captar más de 480 millones de euros en financiación. En 2025, la previsión superó los 560 millones. Más de 50 millones estaban directamente relacionados con oportunidades surgidas durante esa edición.
Estas cifras permiten entender la dimensión alcanzada, pero su verdadero valor está en las oportunidades que hacen posibles. Una empresa puede encontrar financiación, abrir un mercado o establecer una relación que cambie su trayectoria. Ese tipo de conexión es el que acaba fortaleciendo un sector.
La internacionalización confirma el cambio de escala. En la edición anterior, más de 4.000 de los 12.000 asistentes procedían del extranjero y representaban a 110 países. En la última, el 45% de los profesionales participantes llegó desde más de 120 países.
Detrás de cada cifra hay algo muy concreto. Un inversor que descubre una empresa valenciana. Un directivo que conoce capacidades que desconocía. Un emprendedor internacional que empieza a contemplar Valencia como un lugar desde el que desarrollar su proyecto.
La reputación de un territorio no se construye únicamente con comunicación. Se construye cuando la experiencia responde a las expectativas y genera motivos para volver.
Desde Startup Valencia siempre hemos defendido que un ecosistema no aparece por acumulación de iniciativas aisladas. Necesita continuidad, confianza y una comunidad que asuma su parte de responsabilidad. También necesita ambición. Sin ella resulta muy difícil competir con ciudades y regiones europeas que buscan atraer el mismo talento y el mismo capital.
VDS se ha convertido en uno de los espacios donde esa ambición colectiva se hace visible. Los datos ya han demostrado el impacto económico de VDS. Ahora debemos preguntarnos cómo conseguir que ese impulso se traduzca en una ventaja cada vez más sólida para la Comunidad Valenciana.
El siguiente paso va más allá de aumentar las cifras de cada edición. El verdadero reto es que más empresas puedan escalar desde aquí, que la inversión encuentre proyectos con capacidad de crecer y que el talento vea en Valencia un lugar donde construir una trayectoria profesional a largo plazo.
La innovación también debe llegar con más fuerza a sectores que forman parte de nuestra identidad económica. La industria, la agricultura, la energía, la salud o la movilidad no pueden observar la transformación tecnológica desde la distancia. Gran parte de la competitividad futura del territorio dependerá de nuestra capacidad para incorporar conocimiento y nuevas formas de trabajar en actividades que ya generan empleo y riqueza.
El contexto internacional hace que esta tarea sea todavía más urgente. Europa atraviesa un periodo de cambios profundos y la competencia entre territorios es cada vez mayor. Ninguna posición está garantizada. Lo conseguido hasta ahora puede perderse si no existe continuidad.
La Comunidad Valenciana parte con ventajas importantes. Cuenta con universidades, centros de investigación, talento y una calidad de vida que continúa atrayendo a profesionales de dentro y fuera de España. Pero ninguno de esos activos funciona por separado. Su verdadero valor aparece cuando están conectados. VDS ayuda a que eso ocurra a través de las relaciones, oportunidades y proyectos que activa durante todo el año.
Después de ocho ediciones, su impacto forma parte de la evolución del ecosistema valenciano. La novena, que tendrá lugar los días 21 y 22 de octubre en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, permitirá ampliar ese alcance, generar nuevas conexiones de negocio y conseguir que cada vez más empresas y profesionales encuentren aquí un lugar desde el que crecer.
Ese es el valor de VDS: haber convertido una ambición compartida en crecimiento real para la Comunidad Valenciana.