Cuatro recetas deliciosas y sorprendentes con cacahuete, el ingrediente que puede ayudar a mejorar la memoria
A pesar de que se conoce popularmente como uno más de entre la familia de los frutos secos, los cacahuetes botánicamente forman parte del grupo de las leguminosas, en particular de las fabáceas, como los guisantes, las habas o las alubias. De hecho, crecen dentro de una vaina, aunque una de sus peculiaridades es que lo hacen bajo tierra. Nutricionalmente, por su alto contenido en grasas saludables y en proteínas vegetales, el cacahuete no está lejos tampoco de las nueces, las avellanas o los anacardos.
Su nombre hace referencia a la forma de su cultivo y significa “subterráneo”. Los cacahuetes o manís no son otra cosa que la semilla, comestible, de la Arachis hypogaea. Y es al marchitarse sus flores cuando la vaina que desarrollan se introduce en el suelo, madurando bajo tierra. Su recolección es similar a la de las patatas, hay que extraer toda la planta e ir seleccionando las semillas, dentro de su cáscara.
Los cacahuetes tienen su origen en el trópico sudamericano. Según la Fundación Española de Nutrición (FEN), su cultivo se remonta a 4.000 o 5.000 años. Y fueron los conquistadores españoles quienes “observaron su consumo en México-Tenochtitlan, la capital del imperio azteca, en el siglo XVI, y posteriormente lo distribuyeron por Europa y el resto del mundo”.
En cuanto a sus nutrientes, son fuente de “proteínas, ácidos grasos monoinsaturados, ácidos grasos insaturados, fibra, fósforo, potasio, zinc, magnesio, niacina, tiamina, folatos, vitamina E y vitamina B6”. Su porcentaje de contenido en grasa y proteínas, según la FEN, es comparable a la carne y también posee grandes cantidades de fibra y minerales: “Son fuente de fósforo, potasio, magnesio y zinc (una ración media de cacahuetes equivale al 15 y 12% respectivamente de las ingestas diarias recomendadas de fósforo y magnesio)”.
En cuanto a las vitaminas, la que encontramos en mayor cantidad es la niacina (B3), asociada a una mejora de la función cognitiva y un menor deterioro de la memoria. De hecho, según un estudio científico publicado en Clinical Nutrition, el consumo de determinadas cantidades de cacahuete de forma periódica “puede aumentar el flujo sanguíneo cerebral en un 3,6%, mejora la memoria verbal, y reduce la presión arterial sistólica, lo que podría redundar en la salud cerebral”.
Si no eres consumidor habitual de cacahuetes, más allá de haberlos incorporado para acompañar un refresco a la hora del aperitivo, te proponemos cuatro recetas para experimentar con este ingrediente. Pero antes de nada, debes tener en cuenta que lo más saludable es comprarlos al natural para evitar los alimentos procesados. Con su cáscara se conservan mejor, pues actúa de barrera natural para mantenerlos a salvo de insectos o de la humedad. Si los compramos sin cáscara, durarán en perfecto estado algo menos. Para almacenarlos, prepara botes de cristal que pueda cerrarse herméticamente y busca un lugar seco y oscuro.
Crema de cacahuete casera
La crema de cacahuete es una opción muy recomendable para empezar el día con un desayuno energético cargado de grasas saludables y proteínas. Puedes untarla en tostadas, utilizarlo como topping para un yogur o en batidos de frutas, por ejemplo. Estos son los ingredientes que necesitas para prepararla:
- 300 gramos de cacahuetes al natural
- Y de forma opcional, una pizca de sal y de miel
Lo único que tenemos que hacer es triturar los cacahuetes en un procesador de alimentos, al principio parecerá harina pero sigue triturando hasta que suelten sus aceites y se convierta en una crema. Puedes añadirle sal o miel para ajustar los sabores. Se conserva perfectamente en tarro hermético de cristal durante unas cuatro a seis semanas.
Bizcocho sin gluten con harina de cacahuete
Para obtener esta harina, solo tendrás que triturar un poco los cacahuetes, lo suficiente para quede molida. Estos son los ingredientes que necesitas para elaborar el bizcocho, apto para celíacos e intolerantes al gluten:
- 180 gramos de harina de cacahuete
- 3 huevos camperos
- 100 gramos de azúcar moreno o panela
- 80 ml de mantequilla derretida
- Una cucharada de postre de levadura química
- Una cucharada de postre de vainilla
- Un poquito de sal
Lo primero que haremos será precalentar el horno a 180 °C. Mientras, batimos los huevos junto con el azúcar hasta que aparezca espuma. Seguidamente, añadiremos la mantequilla, la vainilla y la sal, e integramos todo bien. Por último, hacemos lo mismo con la harina de cacahuete y la levadura, mezclamos y vertemos en un molde engrasado. Introducimos en el horno y dejamos cocinar por 30 minutos. Y listo para servir.
Ensalada templada con cacahuetes
Esta receta es muy rica y con un toque crujiente, refrescante y con un toque dulce gracias a la combinación de los cacahuetes con el aliño de miel y lima. Anota estos ingredientes:
- Verduras: un boniato, un calabacín, un pimiento rojo y una cebolla morada
- Un puñado de cacahuetes sin sal tostados y picados
- Para el aliño: una cucharada de postre de crema de cacahuete, otra de miel, otra de mostaza y otras dos de aceite de oliva virgen extra, además del zumo de una lima
Vamos a trocear las verduras en pedazos medianos y las asaremos en el horno a 200 °C durante unos 20 o 25 minutos. Mientras, preparamos el aliño mezclando todos los ingredientes. Una vez listas las verduras las vertemos en un bol, bañamos con la salsa y espolvoreamos los cacahuetes por encima. Si quieres hacerla todavía más completa, puedes desmenuzar un poco de queso feta y añadirlo.
Salsa de cacahuete para noddles
Por último, te proponemos una salsa de cacahuetes que puedes incluir con éxito en tus recetas de wok o algún plato de pollo de estilo oriental. Estos son los ingredientes:
- Tres cucharadas soperas de crema de cacahuete
- Dos cucharadas soperas de salsa de soja
- Otra cucharada grande aceite de sésamo y otra de zumo de limón, lima o vinagre de arroz
- Una cucharada (de postre) de miel
- Un diente de ajo picado
- Una cucharada de postre de jengibre rallado
- Y entre cuatro y seis cucharadas de agua templada, es para conseguir la textura deseada
Lo primero que vamos a hacer es mezclar la crema de cacahuete con la salsa de soja y seguidamente añadiremos el aceite de sésamo, el zumo de limón, la miel, el ajo y el jengibre y mezclamos todo muy bien. Para ajustar la textura vamos añadiendo poco a poco el agua hasta que la textura sea la que más te guste. Si eres de los que toleran bien los picantes, puedes añadirle polvo de chile a la receta, y si quieres una textura más cremosa puedes sustituir el agua por crema de coco.