La mejor croqueta de jamón ibérico se come en Madrid y cuesta 15 euros la ración
Las croquetas levantan todo tipo de pasiones en nuestro país, pese a que no es una elaboración típica de la gastronomía española. Su origen está en Francia, donde se concibió como una masa donde se mezcla bechamel y un picadillo de diversos ingredientes (al gusto), para luego rebozarse en huevo y pan rallado. El último paso, el que le confiere su característico aspecto dorado, echarla a la sartén para freírla sobre abundante aceite.
Versiones y libretos hay para todos los gustos, también para los amantes del jamón ibérico, porque es habitual que muchos restaurantes tengan croquetas de este estilo. Sin embargo, seguramente pocas estarán tan deliciosas como la que preparan Alejandro Cano en el Restaurante Salino de Madrid.
El cocinero acaba de alzarse con el primer puesto de la doceava edición del concurso de croquetas que todos los años se celebra en el marco de la feria gastronómica Madrid Fusión 2026. Cano toma el relevo a Axel Smyth, chef del restaurante Simpar de Santiago de Compostela, que fue el ganador de la edición pasada.
El podio lo completan, por orden, el bocado elaborado en el Nuevo Molino (Cantabria) y La Raíz 15 Casa de Comidas (La Raíz, Asturias), según detalla la feria gastronómica en una nota de prensa. Por detrás quedan las propuestas del Restaurante Radis (Jaén), Molino de Alcuneza (Alcuneza, Guadalajara) y el Bancal (Madrid).
Los secretos de la mejor croqueta de jamón
Cano llegaba con una croqueta que ha estado perfeccionando desde hace meses y que está hecha con jamón 100 % bellota y su bechamel. El secreto también está en la fritura, a base de una capa muy fina de panko, según explican en sus redes sociales. Ese ha sido uno de los motivos que han aupado a su candidatura hasta el primer puesto.
En declaraciones recogidas por EFE, el chef ha explicado que la fritura de la croqueta se hace a 180 grados durante un minuto y medio y “luego, lo más importante es meterla al horno un minuto y medio para que el calor llegue bien al centro”. El resultado, un bocado rico y “meloso”.
El jurado, formado por chefs de prestigio como Albert Adrià, Mario Sandoval o Sacha, ha considerado varias cuestiones: la fritura, que debía ser fina y crujiente; el jamón, que debía estar finamente picado y con una proporción exacta; y la ligereza y cremosidad de la bechamel.
Antes de participar en el concurso, el Restaurante Salino ya celebraba su clasificación para la final. Ahora, la alegría es máxima. La ración de estas croquetas de jamón ibérico se sirve todos los días del año en su establecimiento, en la calle Menorca de Madrid, por unos 15 euros la ración.