Los espectaculares jardines del pazo medieval que forman parte del patrimonio histórico y monumental de Galicia
En la provincia de A Coruña, el municipio de Bergondo alberga uno de los conjuntos arquitectónicos más relevantes de la región. Muy cerca de Betanzos y a unos 25 kilómetros de la ciudad de A Coruña, se encuentra el Pazo de Mariñán, reconocido por su importancia histórica y patrimonial. Declarado conjunto histórico-artístico en 1972, y gestionado por la Diputación Provincial da Coruña desde 1933, el pazo ha mantenido tanto su estructura como sus jardines en condiciones que permiten a los visitantes acceder a un patrimonio que refleja la historia arquitectónica y natural de Galicia.
El entorno del pazo combina áreas ajardinadas, terrazas y edificaciones, donde la planificación del espacio muestra la relación entre la nobleza y el paisaje circundante. Los recorridos permiten observar cómo los jardines se distribuyen en distintas secciones, cada una con funciones específicas, y cómo se integran con el edificio principal. La organización de senderos, escalinatas y áreas verdes permite comprender la manera en que los espacios se diseñaban para la circulación, la contemplación y la interacción con el entorno natural, manteniendo criterios que se adaptan a la topografía y al clima atlántico de la región.
Recorrido por los espacios y jardines del Pazo de Mariñán
Los orígenes del Pazo de Mariñán se remontan a mediados del siglo XV, cuando Gómez Pérez de las Mariñas, caballero de la corte de Juan II, ordenó la construcción de una defensa en el lugar. Su participación en los conflictos Irmandiños condicionó la función inicial del edificio, concebido tanto para residencia como para presencia estratégica. Con el paso del tiempo, la propiedad pasó por manos de distintas familias nobles gallegas, consolidándose como un ejemplo representativo de la historia aristocrática de la región.
El jardín del pazo se organiza en tres secciones principales: ornamental, hortícola y arboleda. Cada área responde a una manera específica de aprovechar el terreno y de distribuir la vegetación. Las secciones permiten observar cómo se combinaban aspectos funcionales, decorativos y de producción vegetal, manteniendo un equilibrio entre circulación y utilización del espacio. La planificación refleja criterios de organización que buscaban tanto eficiencia como una presentación estructurada del conjunto, adaptada al relieve y al clima atlántico de la zona.
Desde la entrada principal, el diseño de Mariñán muestra la intención de imponer presencia y generar impacto visual. Una escalinata de piedra da acceso a la parte interior, donde se encuentran las diferentes estancias. En la base, dos figuras esculpidas, representando siervos, señalan la bienvenida al visitante, un detalle que ha resistido el paso del tiempo a pesar del desgaste de la piedra. Al fondo, otra escalinata mayor conecta la gran terraza trasera con las áreas ajardinadas, funcionando como eje de circulación entre el edificio y el entorno natural.
Esta escalera trasera está realizada en granito y presenta una disposición que facilita la conexión entre los jardines y las estancias principales. Está decorada con vasos tallados de gran tamaño y sistemas de conducción de agua incorporados en las balaustradas, lo que refleja la integración de elementos funcionales con la organización espacial. El conjunto evidencia cómo el diseño del pazo no solo respondía a la residencia, sino también a la creación de un espacio que mostrara la importancia y el estatus de sus propietarios a través de la arquitectura y la planificación de los jardines.
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