Las razones de una doctora para lavar la ropa nueva antes de estrenarla: “Las zonas más afectadas son las de mayor fricción”
Algunas personas se prueban una prenda nueva en la tienda y, si les queda bien, le dicen al dependiente “me lo llevo puesto”. Sin embargo, otras no soñarían con ponerse una prenda nueva sin lavarla antes en casa. ¿Es una manía o una exageración? La respuesta corta es que lavar primero es, en la mayoría de los casos, una buena idea, pero hay algunos factores que hacen que algunas personas necesiten un extra de precaución con lo que entra en contacto con su piel.
La dermatitis de contacto por ropa
La dermatitis de contacto es una inflamación de la piel causada por el contacto con una sustancia irritante o alergénica. Puede ser de dos tipos: irritativa (producida por una agresión química directa, por ejemplo, con un ácido) o alérgica (producida por una respuesta del sistema inmune a una sustancia con la que el organismo se sensibilizó previamente). La ropa puede provocar ambas.
“No son de las causas más frecuentes de dermatitis, pero sí vemos consultas relacionadas con la ropa, especialmente en personas con piel sensible, dermatitis atópica o tendencia al eccema”, aclara la doctora Montserrat Fernández Guarino, fundadora de Madriderma y Directora del Grupo de Investigación de Dermatología, Fotobiología y Cáncer de piel de la UAX. “En muchos casos no se trata tanto del tejido en sí, sino del roce, el sudor, la oclusión o determinadas sustancias presentes en las prendas, como tintes, resinas o acabados textiles”.
Qué sustancias puede contener una prenda nueva
La industria textil utiliza centenares de compuestos químicos en el proceso de fabricación de las prendas, y algunos de ellos pueden estar presentes en el momento de la venta. Estos son algunos de los más frecuentes:
- Tintes dispersos: son ciertos colorantes utilizados principalmente en tejidos sintéticos, como el poliéster, solo se fijan parcialmente a la fibra. Esto significa que una parte puede transferirse a la piel con el calor y el sudor. Un estudio de 2022 encontró que los tintes dispersos representan más del 20% de todas las dermatitis de contacto por textiles.
- Resinas de formaldehído: se añaden a muchas prendas para convertirlas en antiarrugas, antiencogimiento o de secado rápido. La alergia a las resinas de formaldehído es difícil de identificar y está probablemente infradiagnosticada.
- Conservantes y biocidas: para evitar que las prendas acumulen olores durante el almacenamiento y el transporte, algunas prendas se tratan con fungicidas o conservantes que pueden irritar la piel.
- Aprestos y acabados: los tratamientos de suavizado, brillo o impermeabilización pueden dejar residuos en la superficie de la tela.
- Níquel en metales: los botones, remaches, corchetes y cremalleras metálicas de muchas prendas contienen níquel, uno de los alérgenos de contacto más comunes en la población general.
“Las zonas más afectadas son las de mayor fricción y calor: cuello, axilas, cintura e ingles”, explica la doctora Fernández. “Y también las zonas de contacto con elementos metálicos, son relativamente frecuentes las reacciones a botones o cremalleras con níquel”, añade la especialista.
Los tejidos que pueden causar más problemas
La relación entre el tipo de tejido y la irritación cutánea tiene más que ver con sus propiedades que la composición. En personas con piel sensible “suelen tolerarse mejor tejidos naturales, suaves y transpirables, como el algodón o el lino. En cambio, algunas fibras sintéticas poco transpirables o prendas muy ajustadas pueden favorecer la sudoración y la irritación, sobre todo en verano”, aclara la doctora Fernández.
La lana es un caso especialmente interesante. Tiene fama de provocar picor en personas con dermatitis atópica, aunque la dermatóloga aclara un matiz importante: “La lana puede resultar molesta porque aumenta la sensación de picor, aunque eso no significa que exista una alergia. Sin embargo, es curioso que los estudios que tenemos de tejidos en piel demuestran que las fibras de la lana o los derivados de la lana sí son aptos para piel sensible. Cómo está procesado el tejido también es importante para su tolerancia”.
La recomendación de la especialista es que cada consumidor se fije en cómo reacciona en cada caso: “Más que prohibir tejidos concretos, lo importante es observar cómo responde cada piel y priorizar prendas cómodas y transpirables”.
Qué hacer con la ropa nueva
La dermatóloga sostiene la recomendación original: “Sí, recomiendo lavar siempre la ropa nueva antes de usarla, especialmente en niños o personas con piel sensible”. El primer lavado elimina una parte significativa de los residuos superficiales que pueda tener la ropa, por lo que es mucho más que una manía.
Pero cómo se lava la ropa posteriormente también tiene importancia en la prevención de irritaciones. “Conviene utilizar detergentes suaves y evitar el abuso de suavizantes o productos muy perfumados si existe tendencia al eccema o irritación cutánea. Existen jabones para lavar la ropa en el mercado aptos para piel sensible o bebés que pueden mejorar la tolerancia”, recomienda Fernández Guarino. Los suavizantes, paradójicamente, pueden ser más irritantes que el detergente en personas sensibles debido a su contenido en compuestos que se adhieren al tejido y a la piel.
Estas son las recomendaciones generales para evitar irritaciones en el día a día:
- Evitar prendas sintéticas muy ajustadas en tiempo de calor: el calor y el sudor potencian la transferencia de sustancias irritantes a la piel.
- Atención a las zonas de contacto con metales: una reacción circular y localizada bajo un botón o una hebilla delata una dermatitis por níquel.
Como siempre, hay que consultar al dermatólogo si la reacción es persistente, para que realice las pruebas pertinentes (por lo general usando parches de prueba) e identifique la sustancia responsable. En otro caso, aunque estemos impacientes por estrenar la ropa nueva, podemos siempre lavarla antes.