Semifrío de naranja: el postre cítrico fácil de preparar sin encender el horno
Aunque oficialmente el otoño ha comenzado, es posible que muchos se nieguen a desprenderse del verano. Esta estación, que tiene más que superados sus últimos coletazos, apenas se percibe en los termómetros y pluviómetros, con medio país nuboso y el otro medio con lluvias. Sin embargo, el periodo estival aún puede dejarse ver en nuestras cocinas. Ahí es donde entra un delicioso semifrío de naranja, un postre cítrico, refrescante y fácil de preparar, sin necesidad de tener que encender el horno.
El semifrío es un postre común en las cartas de postres de bares y restaurantes españoles, pero que se deja ver poco en los hogares de nuestro país. Tradicionalmente conocido como tarta helada, suele servirse de whisky o de chocolate. Se trata de sabores que siguen una estela ligeramente similar a los del país de origen de este postre, Italia, donde el semifreddo suele prepararse de café.
El nombre de este postre no podría ser más descriptivo, traduciéndose del italiano como 'medio frío' o 'medio congelado'. No por su temperatura, sino por la composición de sus ingredientes, que dan como resultado un postre que camina entre el género del helado y el del postre frío. La textura recuerda a una mousse congelada, bien fría, cremosa y fundente.
Existen diversas formas de preparar un semifrío. La más tradicional consiste en confeccionar una crema inglesa o unas natillas caseras, además de poner a punto un merengue italiano, el más estable pero también el más complejo de elaborar. Luego está la elaboración de un bizcocho, plano y basado en dar aire a las claras y yemas de huevo por separado, en una composición que puede recordar a la masa del brazo gitano. El resultado es igual de similar: una plancha blanqueada, flexible y aérea.
Por suerte, es posible simplificar este proceso obteniendo un resultado igual de delicioso. La clave para este fin será usar ingredientes grasos, de manera que el semifrío quede firme pero cremoso sin necesidad de emplear una heladera, además de añadirle gelatina. Esto le dará al postre una textura muy similar a la mousse, pero lo suficientemente sólida como para que no necesite el apoyo de una masa de bizcocho. Para coronar la mezcla, prepararemos una salsa de naranja, que intensificará el sabor del conjunto y le aportará un toque ácido.
Receta de semifrío de naranja
Como hemos comentado, los semifríos suelen prepararse de café o chocolate, aunque existen recetas en los que la fruta toma protagonismo, como esta interpretación elaborada con naranja. Se trata de una fruta que suele estar disponible casi toda la temporada, gracias a los distintos tiempos de maduración de sus variedades. De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición (FEN), este fruto es célebre por su aporte de vitamina C: una naranja de tamaño medio aporta unos 82 miligramos de vitamina C, siendo 60 miligramos los recomendados para la ingesta recomendada al día de este nutriente. Además, aportan carotenoides con actividad provitamínica A y antioxidantes como los ácidos hidroxicinámicos, ferúlico, cafeico y p-cumárico. Para preparar un postre con ellas, necesitarás los siguientes ingredientes:
- Cuatro huevos
- 200 gramos de azúcar
- Cinco naranjas
- Seis hojas de gelatina
- 300 mililitros de nata para montar
Para que la parte helada se congele con una textura cremosa sin necesidad de tener que recurrir a una heladera, los ingredientes contienen una alta cantidad de materia grasa, y en su elaboración se llenarán de aire. De esta manera, su contenido de agua no se cristalizará en el congelador. Para elaborar este postre, deberás seguir los siguientes pasos:
- Lava muy bien las naranjas y raspa la piel de una de ellas, con cuidado de no rallar la parte blanca, que amargaría el plato. Deberás obtener aproximadamente una cucharada de ralladura de naranja. Después, exprime las naranjas y reserva el zumo de una de ellas para más tarde.
- Separa las claras de las yemas. Tras esto, bate las yemas con 120 gramos de azúcar, hasta que la mezcla blanquee y duplique de tamaño.
- Hidrata las hojas de gelatina en agua fría hasta que se ablanden. Cuando obtengas la textura deseada, escúrrelas bien e incorpóralas a las yemas batidas, añadiendo también el zumo de naranja. En un cazo, calienta la mezcla a fuego bajo hasta que la gelatina quede totalmente disuelta. Mezcla todo bien, vigilando que no queden grumos. Apaga el fuego y templa la masa.
- Monta la nata. Para ello, te recomendamos que las varillas, el bol y la nata estén bien frías. Remueve hasta que quede firme. Por otro lado, haz lo propio con las claras de huevo, dejándolas a punto de nieve.
- Cuando temple la crema, incorpórale primero la nata montada y las claras también, todo con movimientos envolventes para no romper el aire de la masa. Vierte la mezcla en un molde y deja que enfríe en el congelador durante al menos seis horas.
- Mientras, prepara la salsa para coronar el semifrío. Calienta en un cazo los 80 gramos de azúcar restantes acompañados de dos cucharadas soperas del zumo de naranja que reservaste con anterioridad. Remueve con energía hasta que reduzca la mezcla y espese. Apaga el fuego.
- Por último, monta el semifrío: desmolda el postre y distribuye la salsa de naranja sobre él.
Si lo prefieres, puedes preparar el semifrío en dos capas, de manera que puedas rellenarlo de salsa de naranja. Para ello, separa la mezcla en dos moldes del mismo tamaño, y móntalos a ambos en mesa con la salsa de naranja entre ellos.