El único queso español que se abre con cuchara y se elabora con flor de cardo se hace en Extremadura
Hay quesos que se cortan y otros que prácticamente se desparraman. La Torta del Casar pertenece claramente al segundo grupo. Su interior extremadamente cremoso ha convertido a este queso extremeño en uno de los más reconocibles de España, hasta el punto de que mucha gente directamente lo abre por la parte superior y lo consume con cuchara.
Lo que mucha gente desconoce es que esa textura tan particular no depende únicamente de la leche o de la maduración, sino de un ingrediente bastante poco habitual en el mundo quesero: la flor seca del cardo.
El cardo que coagula el queso
La Torta del Casar se elabora utilizando la flor del cardo Cynara cardunculus como coagulante natural. Es precisamente este elemento vegetal el que aporta tanto la cremosidad característica como ese ligero punto amargo que diferencia este queso de otros elaborados con cuajo animal.
Durante años, ese cardo se recolectó directamente en campos extremeños donde crecía de manera espontánea. Sin embargo, el aumento de necesidades productivas llevó al Consejo Regulador de la denominación a impulsar plantaciones controladas para asegurar el suministro del coagulante.
Todo esto se menciona en el artículo del Consejo Regulador de la DOP “La Torta del Casar empieza la recolección del cardo coagulante de su primera cosecha sembrada”, “la flor seca del cardo es un ingrediente fundamental para la elaboración de la Torta del Casar porque actúa como coagulante natural y le da su característica cremosidad y el sabor ligeramente amargo”.
Una plantación propia para asegurar el futuro del queso
Según se afirma en la web oficial de Torta del Casar, la plantación experimental comenzó en terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Casar de Cáceres y actualmente continúa ampliándose progresivamente. Así lo explica el propio Consejo Regulador. El objetivo es alcanzar dieciocho hectáreas de cultivo para garantizar el volumen necesario de producción en los próximos años.
Además de facilitar el abastecimiento, el proyecto también busca adaptar el cultivo a sistemas sostenibles y definir estándares concretos de calidad para el coagulante vegetal empleado en las queserías. El director del Consejo Regulador, Javier Muñoz, explicaba en ese mismo texto que disponer de una plantación controlada permite “adaptar la planta a un sistema de cultivo sostenible” y “valorizar la planta tras la recolección de las flores que se usan para la elaboración del queso”.
Uno de los aspectos más curiosos del proyecto es que la planta no se desperdicia después de utilizar las flores para elaborar el queso. Una vez recolectado el coagulante, el resto del cardo se corta prácticamente a ras de suelo para iniciar un nuevo ciclo de crecimiento.
Tradicionalmente, esos restos vegetales terminaban desechándose, pero actualmente también se estudian nuevos usos relacionados con biomasa y extractos botánicos gracias al proyecto europeo SustaiNext, en el que participa la denominación extremeña junto a entidades de varios países. La iniciativa investiga posibles aplicaciones industriales sostenibles para especies vegetales como el cardo, la manzanilla, el romero o la hierbaluisa.
La relación entre la Torta del Casar y el cardo demuestra hasta qué punto algunos alimentos tradicionales dependen directamente del territorio donde nacen. Porque en este caso no solo importa la leche o la técnica quesera, sino también una planta silvestre del paisaje extremeño que termina definiendo por completo la personalidad del producto. Y quizá precisamente ahí esté parte de la singularidad de este queso: en que detrás de esa textura casi líquida que obliga a comerlo con cuchara hay, literalmente, una flor de cardo.