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Aina Clotet, tras triunfar con 'Viva' en Cannes: “Reivindicamos el cuerpo no normativo de una mujer en su plenitud sexual”

Javier Zurro

20 de junio de 2026 21:50 h

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En el pasado Festival de Cannes no solo los Javis salieron como triunfadores con su premio a la Mejor dirección. A pocos metros, en la playa de la Semana de la Crítica, la sección paralela que se encarga de descubrimientos y debuts, Aina Clotet recibía un día antes el premio Rising Star Awards que confirmaba las sensaciones que su ópera prima, Viva, había dejado tras su proyección. La actriz y cineasta catalana había conmovido y hecho reír con un retrato de una mujer poliédrica, compleja y llena de aristas. Una de esas que, aunque suene a tópico, no es tan habitual ver en el cine.

Su filme comienza como una película sobre la enfermedad. Una mujer en su cuarentena, a la que ella también interpreta, se somete a una mamografía. Ahí viene la primera pista de que esta no es una película más. Por primera vez el cine muestra el pecho aplastado de su protagonista, que ya perdió una mama por un cáncer. Su cuerpo, operado, se muestra en su plenitud en un filme que subvierte las expectativas. No es una película sobre el cáncer. Al revés, es sobre la huella que dejó la enfermedad y cómo Nora, se embarca en un viaje de descubrimiento sexual con un joven para recolectar con la vida tras esa experiencia traumática.

Viva se estrena en cines españoles, pero ya ha asegurado también su estreno en Francia, donde ha sido comprada por Haut et Court, distribuidora especialista en el cine internacional de calidad. Un mes después del premio, Clotet todavía se muestra sorprendida por el recibimiento y cautelosa por cómo la recibirá ahora el público. Le ha sorprendido las risas en los pases en Francia y cómo la gente ha conectado. Le ha hecho tener confianza en los espectadores y en que entiendan cada guiño y cada intención. 

Hay gente que le dice que Nora, su protagonista “es la hostia y que les encanta, y otros que les cae mal”. A ella su personaje le encanta, porque es “errático e imperfecto”. “Es un personaje egoísta, pero tan egoísta como podemos ser todos, y precisamente por lo que le ha pasado puede tener conductas más erráticas”, explica. Curiosamente, aquellos a los que Nora no ha caído bien son hombres. “Sí, creo que hay una mirada de género al respecto, pero también hay muchos hombres que están conectando un montón y eso me hace muy feliz, pero sí que es verdad que las pocas personas que les irrita el personaje han sido más hombres que mujeres”, concede.

Su Nora viene a ser una muesca más en un imaginario en el que “faltan todavía más referentes”. “Las mujeres hemos tenido personajes menos poliédricos y estamos superacostumbradas a ver personajes masculinos erráticos, antihéroes a los que acompañamos y entendemos, pero sigue sorprendiendo ver una mujer en su plenitud, cuyos miedos la llevan a ser egoísta, a no escuchar, a priorizarse. Pero esto sí lo hemos visto muchas veces en los personajes masculinos y no tanto en los femeninos”, aclara.

Aunque la enfermedad no centre el conflicto de Nora, sí que la película muestra sin tabúes el cuerpo que ha sufrido una mastectomía. Y lo muestra teniendo sexo, sin complejos y sin problemas en otra imagen que el cine no suele aportar y rompiendo con un estigma y un complejo que sufren las mujeres que han sido operadas. Recientemente, Sharon Stone contaba que su marido la dejó por su decisión de hacerse una doble mastectomía.

Sigue sorprendiendo ver una mujer en su plenitud, cuyos miedos la llevan a ser egoísta, a no escuchar, a priorizarse. Pero esto sí lo hemos visto mucho en personajes masculinos

Lo que desveló la actriz de Instinto Básico no es una excepción, y Aina Clotet lo descubrió en la investigación del filme: “En estadística, es superalto el porcentaje de separaciones que hay posteriores a la mastectomía. Hablé con muchas mujeres y sobre todo con los médicos que me asesoraron y me daban tantos por cientos muy altos de la gente que se separa. Muchas veces la decisión está tomada por ellas también, pero muchas veces es por ellos. No deja de haber un cambio muy fuerte en el cuerpo de la mujer. Por eso, aunque no sea una película que hable sobre el cáncer, sino sobre su huella y cómo lanza al personaje a este carpe diem, nos parecía muy necesario mostrar el cuerpo de una mujer no normativo y reivindicarlo en su plenitud con respecto a la sexualidad y de deseo de todo”.

La vitalidad de la película, que apela a las ganas de vivir y disfrutar, le han servido como medicina en momentos donde “sentía la presión y el control”. “Muchas veces me recordaba que estaba haciendo una peli que precisamente habla sobre soltar el control y sobre enfrentarte a tus propios miedos. Sobre equivocarse y disfrutar. Para mí el clown ha sido muy importante en mi formación, y eso significa mostrarse patética y saber ir hacia tu miseria. Me lo recordaba para ser más libre. Y me lo recordé en Cannes, que no me quise preparar nada para el discurso porque quería poner en práctica lo que intento hacer con mis propios proyectos, que es estar en presente y disfrutar y asumir que en la vida te equivocas y bienvenido sea. Yo quería que la peli se recibiera como ligera y que hubiera una joie de vivre, que hubiera juego y diversión. Siento que si no te lo pasas bien, con lo que llega a costar levantar una peli y esfuerzo que es al menos mientras estás haciendo, es una tortura”, subraya.

Como demostró en la serie Esto no es Suecia y ahora en Viva, le gusta “el humor negro”, pero huye del cinismo: “Para mí la ternura, la empatía y el respeto son muy importantes. Me gusta la ironía, reírme de cosas con mala leche, pero necesito que haya ternura y que haya luz. Desde que empecé a dirigir tenía clarísimo que yo quería hacer pelis que se recibieran como ligeras, porque es como a mí me gusta acercarme a la vida, probablemente por mi grado de miedos y porque siento que desde el humor y la ligereza sé digerir las cosas mucho mejor. Siento que el mundo ya es muy hostil y que necesito, al menos, un halo de luz y de esperanza donde agarrarme. Aunque hable de las cosas que más me preocupan y más me angustian, pero quiero que haya esa ternura”.