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Análisis

Qué implican y cómo afectan al cine español los cambios en las normas de los Oscar

4 de mayo de 2026 22:57 h

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Como cada año, los diferentes premios revisan sus normas y publican las nuevas. Normalmente hay ciertos cambios cosméticos que ajustan y mejoran dudas en ciertas categorías o responden a quejas de los miembros de las diferentes asociaciones. Sin embargo, la Academia de Hollywood ha revolucionado sus próximos premios con la publicación de su nueva normativa, ya que incluye cambios en categorías esenciales como las interpretativas, además de afrontar de forma tajante la inteligencia artificial —una de las grandes preocupaciones del sector— y dar la vuelta a la categoría de Mejor película internacional.

Es un cambio grande, que todavía no han explicado en profundidad, pero que altera el paradigma actual. Hay uno de los cambios que afecta al cine español, ya que tiene que ver con la categoría de Mejor película internacional. La Academia responde a la internacionalización de sus miembros, a la gran presencia de filmes que no son de EEUU y, sobre todo, a una de las polémicas más recientes: los títulos ignorados por sus respectivas Academias para ir a los Oscar.

Hasta ahora, la única forma de optar al Oscar a la Mejor película internacional era ser elegida por la Academia de cada país. Se quedaban fuera cualquier filme disidente en países donde hay censura y regímenes dictatoriales —algo que ya abordaron en parte el año pasado—; y provocaba situaciones que dejaban fuera de la categoría a títulos que, a priori, podían ser favoritos. Por ejemplo, Anatomía de una caída no fue la escogida por el comité francés, que optó por A fuego lento a pesar de que el filme de Triet había ganado la Palma de Oro y fue comprado por Neon, una de las grandes distribuidoras del cine indie de EEUU.

Eso cambia a partir de este año. La Academia de Hollywood mantiene el criterio principal para optar al Oscar internacional, pero añade otro. “Además de la presentación oficial de una película por parte de un país o región a través de los Comités de Selección aprobados por la Academia, una película en un idioma distinto al inglés puede presentarse al ganar un premio que califique en un festival de cine internacional, según lo especificado en la Lista de Festivales que Califican para el Premio a la Mejor película internacional”, anuncian en sus nuevas normas.

Los festivales que calificarán para la 99ª edición de los Oscar serán el Festival Internacional de Cine de Berlín (con la película ganadora del Oso de Oro), el Festival Internacional de Cine de Busan (Premio a la Mejor Película), el Festival de Cannes (Palma de Oro), el Festival de Sundance (Gran Premio del Jurado de Cine Mundial), el Festival Internacional de Cine de Toronto (Premio Plataforma) y el Festival Internacional de Cine de Venecia (León de Oro). Dejan fuera a San Sebastián a pesar de ser un festival de categoría A.

Esto implica que este año ya hay dos filmes que optarán al Oscar: la turco alemana Yellow Letters, ganadora del Oso de Oro, y Shame and Money, coproducción entre Alemania, Kosovo, Eslovenia, Albania y Macedonia del Norte. A ellos pronto se unirá la película que gane la Palma de Oro en Cannes. Esto provoca que un país pueda jugar con esta casuística de forma estratégica. Pongamos, por ejemplo, que Rodrigo Sorogoyen gana la Palma de Oro este año por El ser querido. La Academia española podría —y debería—optar por otro título como Amarga Navidad o La bola negra para aumentar las posibilidades de que España tenga un filme entre el quinteto finalista a los Oscar. 

Esto hace que, por primera vez, y como ya pasa en los Globos de Oro, un país pueda tener más de un título nominado en la misma categoría. Y aquí viene la principal queja, ya que esto favorece, evidentemente, a las industrias más potentes, con Francia a la cabeza. Los países iberoamericanos y cinematografías africanas o de Oriente Medio es muy complicado que puedan optar con varias películas debido a su escasa producción y dificultades de financiación. De hecho, al ver las selecciones oficiales de certámenes como Cannes o Venecia, donde estas industrias son ignoradas desde hace años, se entiende que habrá países que se vean afectados negativamente por este cambio.

Esto, por ejemplo, podría haber hecho que España eligiera el año de Alcarrás —que ganó el Oso de Oro— a otro título como As bestas, duplicando sus opciones. O que Francia lo hubiera hecho el año de Titane, que ganó la Palma de Oro y fue elegida por su comité dejando fuera a El acontecimiento, que finalmente ganó el León de Oro, por lo que también hubiera optado automáticamente y podrían haber escogido una tercera. Un país podrá tener, en un caso excepcional, hasta siete películas en competencia en caso de que ganen todos los premios de la lista y su Academia elija una séptima. 

No es el único cambio en la categoría de Película Internacional. A partir de ahora será el título de la película el que esté “acreditado como nominado, en lugar del país o la región, y el premio será recibido por el director en nombre del equipo creativo”. “El nombre del director aparecerá en la placa de la estatuilla después del título de la película y, si corresponde, el país o la región”, dicen las nuevas normas. A pesar de ello, la Academia ha aclarado posteriormente al periodista Erik Anderson que “el director de la película ganadora del premio a Mejor película internacional aceptará el galardón, pero no será nominado ni ganador oficial de un Oscar”, algo que pertenece a la película como tal.

La Academia se planta ante la IA

Varios de los principales cambios en la normativa de los Oscar vienen para defenderse del uso de la inteligencia artificial, uno de los caballos de batalla del sector. De hecho, el principal anuncio viene poco después de que varios medios publicaron la noticia de que Val Kilmer había sido ‘resucitado’ con la inteligencia artificial para la película As Deep as the Grave. Variety, medio especialista en cine, publicaba un artículo el 20 de abril justo después preguntándose si el actor podría ganar un Oscar por esta ‘actuación’ y urgía a la Academia a tomar cartas en el asunto.

Dicho y hecho. Menos de dos semanas después la institución anunciaba esos cambios que afectan a la categoría interpretativa. A partir de ahora “solo se considerarán elegibles los papeles acreditados en los créditos legales de la película y que hayan sido interpretados por personas con su consentimiento”.

No es el único cambio en las categorías de interpretación. A partir de ahora un mismo intérprete puede estar nominado dos veces o más en la misma categoría por diferentes papeles. Hasta ahora, si esto ocurría, solo entraba el papel más votado. Siempre se ha hablado de que Nicole Kidman podría haber estado nominada dos veces, por Los otros y Moulin Rouge; Kate Winslet también por El lector y Revolutionary Road y Jessica Chastain también como actriz de reparto por El árbol de la vida y Criadas y señoras. Solo lo estuvieron por una de esas películas.

La defensa contra la IA llega también en las categorías de guion, donde las nuevas reglas “estipulan que los guiones deben ser de autoría humana para ser elegibles”. Además, la Academia aclara que en cuanto a “la Inteligencia Artificial Generativa, se reserva el derecho de solicitar más información sobre la naturaleza del uso y la autoría humana”.

Contra las canciones timo

Una de las categorías donde muchas producciones intentaban rascar una nominación ‘fácil’ ha sido siempre la de Mejor canción. Cualquier producción con posibilidades de estar en la conversación de los premios encargaba una canción a una estrella famosa, la colaba en sus créditos y a correr con una candidatura posible bajo el brazo. La Academia ha querido también poner fin a esas prácticas y ha aclarado lo que, a partir de ahora, se considerará una canción original. Ya no vale con que en los créditos aparezca, sino que tiene que entrar en pantalla al menos 15 segundos antes de que estos aparezcan. No es un cambio sustancial, pero al menos tendrán que sonar antes de que la película concluya.