Felipe, no estás solo: del Fidel Castro zombi al porno de Isabel II en ARCO

El ninot del rey es la obra polémica que parece que cada año no puede faltar en ARCO. Y este jueves, Felipe VI se encontrará con él cuando acuda junto a la reina Letizia a la inauguración de la feria. No sabemos si tratará de eludir el encuentro con este particular alter ego de 4,45 metros, pero es difícil no atisbar la figura que sobresale por encima de los paneles que separan las diferentes secciones en ARCO.

La creación de Santiago Sierra y Eugenio Merino Ninot 2019 es un muñeco perfumado, supuestamente, con la fragancia que utiliza el rey.  Quien la adquiera por 200.000 euros tendrá que quemarla en el plazo de un año.

El año pasado, Ifema decidió, por primera vez en su historia, solicitar la retirada de una obra, precisamente la de Santiago Sierra titulada Presos políticos en la España contemporánea.

Pero ni aquella ni la escultura de Felipe VI de este año han sido las primeras obras en encender la polémica. Repasamos algunas de las creaciones que más han dado que hablar en la feria de arte contemporáneo. 

Always Franco

Always

El artista Eugenio Merino fue responsable de una de las obras con más controversia de 2012. El autor colocó un fiel representación de Francisco Franco que contaba con todo lujo de detalles: uñas, pelo, arrugas... Como metáfora de su conservación, la estatua estaba colocada en un frigorífico. Merino fue denunciado por la Fundación Francisco Franco, pero ganó el pleito.

Congress topless

Congress topless

El artista francés Yann Leto afirma haber sido “vetado” después de Congress topless, su obra de 2014, pero esta se desarrolló sin ningún tipo de censura. De hecho, fue una de las muestras que más titulares acaparó. Con esta performance, consistente en dos strippers bailando alrededor de una barra, intentaba representar lo que, a su parecer, era el Congreso de los Diputados. 

Pharmacy Laws

Pharmacy Laws

El artista llevó a ARCO 2013 una instalación que representaba una cruz gamada con luz verde de farmacia, una obra que no estuvo exenta de polémica, aunque él defiende que “fue bien recibida”.

La obra en cuestión suponía una crítica a la industria farmacéutica, por no invertir “un duro” en enfermedades raras.

Stairway to Heaven

Stairway to Heaven

El madrileño Eugenio Merino no solo destacó por meter a Franco en una nevera. Previamente, en 2010, ya provocó la ofensa de diversas religiones con una escultura donde podía verse un árabe rezando, un sacerdote católico y, en la cima, un rabino. Como era de esperar, la muestra generó quejas de diferentes colectivos entre los que se encontró la Embajada de Israel en España. 

Fidel zombi

Fidel zombi

En 2008, Merino había llevado a ARCO la obra Fidel zombi, en la que mostraba al expresidente cubano como un muerto viviente.  Esta pieza de la galería T20 de Murcia fue vendida por 24,000 euros en la misma.

Porno Queen

Porno Queen

El escultor italiano Paolo Schmidlin creó un busto hiperrealista de la reina de Inglaterra y lo expuso en 2007 en la feria. Lo particular de este es que mostraba a Isabel II con los pechos desnudos y siendo acariciados por dos manos desconocidas. 

No hay pan para tanto chorizo

No hay pan para tanto chorizo

El catalán Antoni Miralda convirtió las revindicaciones del 15M en una obra de arte. Trasladó una de las frases más sonadas durante la acampada en la Puerta del Sol: “no hay pan para tanto chorizo”.  Para ello, empleó tinta comestible y una masa similar a la de las galletas para que esta reivindicación política pudiera, además, cumplir con el propósito que lanzaba su propio mensaje: ser ingerida.

Presos políticos

Presos políticos

La censura llegó a ARCO en 2018. El IFEMA ordenó la retirada de la obra creada por Santiago Sierra para “evitar polémicas”, ya que estaba dedicada a los presos políticos españoles recordando a Oriol Junqueras, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

La decisión no es demasiado habitual en una Feria de Arte Contemporáneo. El único precedente es el de Camila Cañeque, una artista catalana que hizo una performance de forma espontánea en un pasillo del pabellón. “Allí se compra y se vende arte, pero no se hace”, recriminó la creadora.