23 libros para recorrerte cada rincón de España este verano

La literatura no solo expande la mente en sentido figurado, pero a veces optamos por obras que descubren sitios lejanos o imaginarios antes que abrir una ventana hacia nosotros mismos. Por otro lado, la cultura en España ha pecado de Madridcentrista (o de ciudad grande-centrista) y de estereotipar la riqueza territorial que tiene alrededor. Eso está cambiando.

Gracias a la exaltación regional y la reivindicación de una España diversa, los libros también nos acercan a las particularidades de cada tierra. Los siguientes títulos no son guías de viaje. Tienen personajes muy distintos y pertenecen a géneros opuestos, pero sus escenarios de fondo sirven para conocer un país cuyo valor está precisamente en sus diferencias.

Andalucía

1. Malaventura, de Fernando Navarro (Impedimenta)

Navarro, guionista de Álex de la Iglesia y Rodrigo Cortés, ha escrito un wéstern almeriense, con el flamenco como banda sonora y a cuyos personajes –quinquis, hechiceras, cazadores, mercenarios de buen corazón y niños endemoniados– les delata hasta el acento. Malaventura consiste en narraciones breves que no se enmarcan en un período ni lugar en concreto, aunque los topónimos sean reconocibles, pero que “reflejan un mismo sentir andaluz oriental, pobre y olvidado”. 

Aragón

2. Detendrán mi río, de Virginia Mendoza (Libros del K.O.)

La periodista y antropóloga Virginia Mendoza vuelve a Libros del K.O. tras el impecable Quién te cerrará los ojos (2017), colección particular de historias de personas arraigadas en la España rural que decidieron quedarse cuando los demás abandonaban sus pueblos. Detendrán mi río aborda el impacto que tienen en las vidas de las personas la construcción de grandes embalses a lo largo y ancho de nuestro país, partiendo de la historia de Cauvaca, una huerta aragonesa que desapareció bajo las aguas del Embalse de Mequinenza.

Asturias

3. La memoria del tejo, de Marta Huelves (MAEVA noir)

El secuestro de una adolescente en Colombres, en el concejo de Ribadedeva, arranca esta novela negra en la que la autora quería desmontar el mito de que en los pueblos “no pasa nada”. Inspirada por los paisajes, los edificios y la mitología –como la del árbol tejo que dicen que borra la memoria–, la escritora e historiadora decidió enfrentarse a este reto como madrileña y salir de la órbita absorbente de la capital.

4. La última bala, de Luis María González (Orpheus)

Y de una novela negra, a otra. Esta vez ambientada en el Avilés de los años 80 y 90, por donde González salía de fiesta con sus colegas y se encontraba con todo tipo de personajes que han inspirado a los suyos. La crítica ha aplaudido la meticulosa descripción de la ciudad industrial y del ambiente que se respiraba entonces, más “oscuro” y “sucio”, en palabras del escritor avilesino.

Baleares

5. Tots els mecanismes, de Melcior Comes (Proa)

La compra fraudulenta de unos terrenos desata el conflicto entre dos familias: los Torrus, propietarios de una inmobiliaria barcelonesa, y los Súbac, empresarios mallorquines vinculados al turismo, “auténticos caciques acostumbrados a tomar lo que quieren”. Comes convierte un caso real de corrupción entre Barcelona y Palma en una tragicomedia negra por la que desfilan políticos, sicarios, drogas y sexo. Está publicada exclusivamente en catalán.

Canarias

6. Supersaurio, de Meryem El Mehdati (Blackie Books)

En Supersaurio el 98% es ficción, excepto el supermercado en el que se basa, el relato de la precariedad y la descripción de una Gran Canaria que no se libra del racismo a pesar de su sociedad supuestamente diversa. “No puedo creer las cosas que soy capaz de aguantar por dinero”, dice la protagonista. Esta ópera prima es también una llamada de auxilio sobre la turistificación del Puerto Rico canario y la alienación laboral que emponzoña al mundo hoy en día.

Cantabria

7. Lo demás es aire, de Juan Gómez Bárcena (Seix Barral)

El autor teje varias historias familiares alrededor de Totañes, una pequeñísima aldea cántabra –con 34 casas, una iglesia y ningún bar– entre Santillana del Mar y Comillas. Gómez Bárcena regresa a su pueblo y usa la literatura para llegar donde los documentos oficiales no alcanzan y para retratar el sentir del tiempo, la cultura, las emociones y los cambios sobre el medio rural del norte de España.

8. Lo que la marea esconde, de María Oruña (Destino)

La presidenta del Club de Tenis de Santander aparece muerta tras una cena a bordo de la Goleta. La escritora gallega sitúa en Cantabria su serie de novela negra Los libros del puerto escondido, donde la región es un personaje más. En esta última ha escogido la capital porque, en sus propias palabras, quería usar el Palacio de la Magdalena o el Club de Tenis para “hacer un guiño a esas novelas con cierto aire burgués”.

Castilla y León

9. Contra la España vacía, de Sergio del Molino (Alfaguara)

El creador del concepto “España vacía”, que ahora resuena en el imaginario de la despoblación y el campesinado, volvió a recuperar el debate hace unos meses en Contra la España vacía. En este texto hay un empeño por ser más serio sobre las implicaciones del término y por aclarar la intención política que le atribuyeron en su ensayo de 2016. El nuevo atlas “andariego y paseante” hace paradas en las nueve provincias de Castilla y León.

10. Facendera, de Óscar García Sierra (Anagrama)

La facendera es un tipo de trabajo comunitario que moviliza a todo un pueblo con un mismo fin. El narrador de esta novela, criado en un pueblo de León sin nombre, la escribe en el móvil, en medio de una fiesta, y plasma el sentir de una generación abocada a la incertidumbre tras el desmantelamiento de las industrias pesadas. Facendera ocurre entre coche tuneados, altavoces y alcohol, y rompe con el arquetipo de ficción “ruralita”.

Castilla-La Mancha

11. Llévame a casa, de Jesús Carrasco (Seix Barral)

El autor del superventas Intemperie narra aquí el regreso de un hombre a su pueblo castellano manchego natal para acudir al entierro de su padre. Además de abordar de forma exquisita las relaciones madre-hijo, Carrasco propone una reivindicación de las raíces. Que el padre sea una víctima de la historia industrial europea y del uso del amianto, no es casual. “No tengo una intención social, pero sí hay una conciencia orgullosa de clase”, dice el autor.

Catalunya

12. Cauterio, de Lucía Lijtmaer (Anagrama)

El libro transita entre Barcelona y Salem, pero la primera escapa a la descripción monumental de la ciudad Condal. La protagonista es un ente imaginario, un zombie sin nombre que transita por las calles y puntos claves de la ciudad en 2014, en plena ebullición política. Mientras que la ciudadanía disfruta de ese despertar democrático, ella vive en un pozo de profunda depresión que le gustaría que se tragase todo y a todos. 

13. Terres mortes, de Núria Bendicho Giró (Anagrama)

Licenciada en filología y profesora de griego y latín, Bendicho, de 27 años, fue finalista del premio Llibres Anagrama en 2021 con su primera obra. En ella, Joan, uno de los hijos de la familia Capdevila, es asesinado por la espalda al regresar a la masía, pero nada invita a descartar que haya sido uno de los suyos. La autora condensa el asfixiante ambiente montañés en una novela gótica que ha sido comparada con Faulkner, Poe y Mercé Rodoreda.

Comunitat Valenciana

14. La ciudad de la euforia: una hipótesis de la mafia, de Rodrigo Terrasa (Libros del K.O.)

Recuerdan en la editorial que hace unos años se decía que la corrupción era como la paella: se hace en todas partes, pero en ningún sitio como en València. El periodista de El Mundo repasa los casos más llamativos durante el mandato del PP entre 1995 y 2015 que parecían no impactar nunca en el día a día de los ciudadanos. Al revés, los políticos y los medios transmitían el relato de que era beneficioso para todos.

15. Noruega, de Rafa Lahuerta Yúfera (Drassana)

El narrador y protagonista de esta novela, recomendada por políticos de todos los colores, cuenta su vida alrededor del Mercado Central de València y retrata la ciudad “inacabada” a lo largo de los últimos 40 años. Escrita en valenciano y ganadora del premio Lletraferit, muchos la califican como una obra brillante y vitalista, desarrollada entre solares y barrios que no sabemos dónde empiezan ni dónde acaban.

Extremadura

16. Un cambio de verdad, de Gabi Martínez (Seix Barrall)

Gabi se instaló en una chocilla sin calefacción ni agua corriente y estuvo viviendo como un pastor con un rebaño de oveja negra durante meses en la Siberia extremeña. Su novela relata un cambio de vida radical mientras pone en el disparadero algunas costumbres frenéticas actuales y pone en valor la armonía con la naturaleza, que no puede ser calificada ni de bucólica ni de terrorífica.

Euskadi

17. La bajamar, de Aroa Moreno Durán (Literatura Random House)

A través de un linaje femenino, abuela, madre e hija, Moreno recorre cien años de historia en las páginas de su aplaudida novela. Mujeres que han vivido la Guerra Civil, la triste experiencia del exilio o los años de plomo en el País Vasco. Desde la primera página y la acción que arranca el libro, basada en una tragedia real, la autora y periodista atiende a la particularidad del Euskadi rural.

Galicia

18. Golpes de luz, de Ledicia Costas (Destino)

El nuevo libro de Costas navega entre la ficción sobre el narco gallego y Stranger Things. Como la autora, su protagonista regresa a su barrio gallego de siempre, Lavadores, que antes fue ayuntamiento independiente y apodado la 'Rusia chica' por la fuerza del movimiento obrero durante la República. Pero en los 80 la droga se adueñó del lugar. Bajo esa premisa arranca una novela difícil de calificar que transita entre el noir, la fantasía y uno de los hechos más traumáticos de la historia gallega.

19. La cosecha pálida, de Josán Mosteiro (Roca Editorial)

Después de cuatro años en los que no se ha sabido nada de ella, Cruz Castro regresa por su propio pie a Calixe, un pueblo en el corazón de Galicia inspirado en Melide. Está pálida y asegura que ha pasado esos cuatro años bajo tierra. En forma de thriller, el autor catalán que pasó sus veranos en Galicia parte de las leyendas gallegas y de una atmósfera mágica para llegar al fascismo.

La Rioja

20. El triángulo de la vida, de Francisco Mir

Esta ópera prima de Francisco Mir, El triángulo de la vida, es un 'thriller' de intrigas monásticas, hermandades secretas y misterios ambientados en La Rioja Alta y que se desarrollan en la actualidad. Ya en su tercera edición, la trama gira en torno a la llegada al monasterio de San Millán en 1482 de la primera copia manuscrita en latín de los libros de Euclides. A partir de aquí, el lector se embarca en el recorrido del protagonista por la región mientras es vigilado por la Santa Sede y por una hermandad que busca impedir que difunda un secreto que preocupa al Vaticano.

Madrid

21. La biblioteca de fuego, de María Zaragoza (Planeta)

La ganadora del Premio Azorín 2022 nos traslada al Madrid de los años 30, donde una joven funcionaria de la Biblioteca Nacional tendrá que salvar de la quema los libros condenados por el bando nacional de la Guerra Civil. Es una novela que explora el amor a la cultura, pero también hacia una capital que, antes del azote del conflicto, bullía de cafés, cabarets y bibliotecas feministas.

22. Madrid me mata, de Elvira Sastre (Seix Barral)

La autora segoviana recorre más de dos años de su vida por la capital, desde la manifestación del 8M de 2019 hasta los duros meses de confinamiento. La autora pasó de presenciar el alboroto de los bares de la Latina o el Rastro, a sentir miedo e incertidumbre en un Madrid que no reconocía y donde se conformaba con un piso con vistas al cielo. La exitosa poeta lo describe como su libro más íntimo y reivindicativo.

Murcia

23. Regiones imaginarias, de Elisa Reche y más (Ediciones Menguantes)

No se puede decir que este libro recuerde a ningún territorio de España porque pretende lo contrario, trasladarnos a la literatura imaginaria. Pero en el capítulo escrito por Reche y dedicado a R.K. Narayan y al Sur de la India, Murcia tiene un papel inesperado. La región de la que procede la autora y a la que volvió después de cinco años en el extranjero, sirve de balanza para sublimar y desidealizar algunas cosas del país asiático y de los regresos a casa.

Navarra

24. Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo (Planeta)

No es una lectura actual, pero sí muy veraniega. Navarra lleva años explotando el éxito de la saga de la escritora donostiarra y trazando rutas inspiradas en las novelas. Más allá de los gustos literarios de cada cual, el best seller de Dolores Redondo capta los paisajes, la mitología y la cultura de una zona encajada entre tres comunidades y poco explotada en la cultura de masas.

La literatura no solo expande la mente en sentido figurado, pero a veces optamos por obras que descubren sitios lejanos o imaginarios antes que abrir una ventana hacia nosotros mismos. Por otro lado, la cultura en España ha pecado de Madridcentrista (o de ciudad grande-centrista) y de estereotipar la riqueza territorial que tiene alrededor. Eso está cambiando.

Gracias a la exaltación regional y la reivindicación de una España diversa, los libros también nos acercan a las particularidades de cada tierra. Los siguientes títulos no son guías de viaje. Tienen personajes muy distintos y pertenecen a géneros opuestos, pero sus escenarios de fondo sirven para conocer un país cuyo valor está precisamente en sus diferencias.

Andalucía

1. Malaventura, de Fernando Navarro (Impedimenta)

Navarro, guionista de Álex de la Iglesia y Rodrigo Cortés, ha escrito un wéstern almeriense, con el flamenco como banda sonora y a cuyos personajes –quinquis, hechiceras, cazadores, mercenarios de buen corazón y niños endemoniados– les delata hasta el acento. Malaventura consiste en narraciones breves que no se enmarcan en un período ni lugar en concreto, aunque los topónimos sean reconocibles, pero que “reflejan un mismo sentir andaluz oriental, pobre y olvidado”. 

Aragón

2. Detendrán mi río, de Virginia Mendoza (Libros del K.O.)

La periodista y antropóloga Virginia Mendoza vuelve a Libros del K.O. tras el impecable Quién te cerrará los ojos (2017), colección particular de historias de personas arraigadas en la España rural que decidieron quedarse cuando los demás abandonaban sus pueblos. Detendrán mi río aborda el impacto que tienen en las vidas de las personas la construcción de grandes embalses a lo largo y ancho de nuestro país, partiendo de la historia de Cauvaca, una huerta aragonesa que desapareció bajo las aguas del Embalse de Mequinenza.

Asturias

3. La memoria del tejo, de Marta Huelves (MAEVA noir)

El secuestro de una adolescente en Colombres, en el concejo de Ribadedeva, arranca esta novela negra en la que la autora quería desmontar el mito de que en los pueblos “no pasa nada”. Inspirada por los paisajes, los edificios y la mitología –como la del árbol tejo que dicen que borra la memoria–, la escritora e historiadora decidió enfrentarse a este reto como madrileña y salir de la órbita absorbente de la capital.

4. La última bala, de Luis María González (Orpheus)

Y de una novela negra, a otra. Esta vez ambientada en el Avilés de los años 80 y 90, por donde González salía de fiesta con sus colegas y se encontraba con todo tipo de personajes que han inspirado a los suyos. La crítica ha aplaudido la meticulosa descripción de la ciudad industrial y del ambiente que se respiraba entonces, más “oscuro” y “sucio”, en palabras del escritor avilesino.

Baleares

5. Tots els mecanismes, de Melcior Comes (Proa)

La compra fraudulenta de unos terrenos desata el conflicto entre dos familias: los Torrus, propietarios de una inmobiliaria barcelonesa, y los Súbac, empresarios mallorquines vinculados al turismo, “auténticos caciques acostumbrados a tomar lo que quieren”. Comes convierte un caso real de corrupción entre Barcelona y Palma en una tragicomedia negra por la que desfilan políticos, sicarios, drogas y sexo. Está publicada exclusivamente en catalán.

Canarias

6. Supersaurio, de Meryem El Mehdati (Blackie Books)

En Supersaurio el 98% es ficción, excepto el supermercado en el que se basa, el relato de la precariedad y la descripción de una Gran Canaria que no se libra del racismo a pesar de su sociedad supuestamente diversa. “No puedo creer las cosas que soy capaz de aguantar por dinero”, dice la protagonista. Esta ópera prima es también una llamada de auxilio sobre la turistificación del Puerto Rico canario y la alienación laboral que emponzoña al mundo hoy en día.

Cantabria

7. Lo demás es aire, de Juan Gómez Bárcena (Seix Barral)

El autor teje varias historias familiares alrededor de Totañes, una pequeñísima aldea cántabra –con 34 casas, una iglesia y ningún bar– entre Santillana del Mar y Comillas. Gómez Bárcena regresa a su pueblo y usa la literatura para llegar donde los documentos oficiales no alcanzan y para retratar el sentir del tiempo, la cultura, las emociones y los cambios sobre el medio rural del norte de España.

8. Lo que la marea esconde, de María Oruña (Destino)

La presidenta del Club de Tenis de Santander aparece muerta tras una cena a bordo de la Goleta. La escritora gallega sitúa en Cantabria su serie de novela negra Los libros del puerto escondido, donde la región es un personaje más. En esta última ha escogido la capital porque, en sus propias palabras, quería usar el Palacio de la Magdalena o el Club de Tenis para “hacer un guiño a esas novelas con cierto aire burgués”.

Castilla y León

9. Contra la España vacía, de Sergio del Molino (Alfaguara)

El creador del concepto “España vacía”, que ahora resuena en el imaginario de la despoblación y el campesinado, volvió a recuperar el debate hace unos meses en Contra la España vacía. En este texto hay un empeño por ser más serio sobre las implicaciones del término y por aclarar la intención política que le atribuyeron en su ensayo de 2016. El nuevo atlas “andariego y paseante” hace paradas en las nueve provincias de Castilla y León.

10. Facendera, de Óscar García Sierra (Anagrama)

La facendera es un tipo de trabajo comunitario que moviliza a todo un pueblo con un mismo fin. El narrador de esta novela, criado en un pueblo de León sin nombre, la escribe en el móvil, en medio de una fiesta, y plasma el sentir de una generación abocada a la incertidumbre tras el desmantelamiento de las industrias pesadas. Facendera ocurre entre coche tuneados, altavoces y alcohol, y rompe con el arquetipo de ficción “ruralita”.

Castilla-La Mancha

11. Llévame a casa, de Jesús Carrasco (Seix Barral)

El autor del superventas Intemperie narra aquí el regreso de un hombre a su pueblo castellano manchego natal para acudir al entierro de su padre. Además de abordar de forma exquisita las relaciones madre-hijo, Carrasco propone una reivindicación de las raíces. Que el padre sea una víctima de la historia industrial europea y del uso del amianto, no es casual. “No tengo una intención social, pero sí hay una conciencia orgullosa de clase”, dice el autor.

Catalunya

12. Cauterio, de Lucía Lijtmaer (Anagrama)

El libro transita entre Barcelona y Salem, pero la primera escapa a la descripción monumental de la ciudad Condal. La protagonista es un ente imaginario, un zombie sin nombre que transita por las calles y puntos claves de la ciudad en 2014, en plena ebullición política. Mientras que la ciudadanía disfruta de ese despertar democrático, ella vive en un pozo de profunda depresión que le gustaría que se tragase todo y a todos. 

13. Terres mortes, de Núria Bendicho Giró (Anagrama)

Licenciada en filología y profesora de griego y latín, Bendicho, de 27 años, fue finalista del premio Llibres Anagrama en 2021 con su primera obra. En ella, Joan, uno de los hijos de la familia Capdevila, es asesinado por la espalda al regresar a la masía, pero nada invita a descartar que haya sido uno de los suyos. La autora condensa el asfixiante ambiente montañés en una novela gótica que ha sido comparada con Faulkner, Poe y Mercé Rodoreda.

Comunitat Valenciana

14. La ciudad de la euforia: una hipótesis de la mafia, de Rodrigo Terrasa (Libros del K.O.)

Recuerdan en la editorial que hace unos años se decía que la corrupción era como la paella: se hace en todas partes, pero en ningún sitio como en València. El periodista de El Mundo repasa los casos más llamativos durante el mandato del PP entre 1995 y 2015 que parecían no impactar nunca en el día a día de los ciudadanos. Al revés, los políticos y los medios transmitían el relato de que era beneficioso para todos.

15. Noruega, de Rafa Lahuerta Yúfera (Drassana)

El narrador y protagonista de esta novela, recomendada por políticos de todos los colores, cuenta su vida alrededor del Mercado Central de València y retrata la ciudad “inacabada” a lo largo de los últimos 40 años. Escrita en valenciano y ganadora del premio Lletraferit, muchos la califican como una obra brillante y vitalista, desarrollada entre solares y barrios que no sabemos dónde empiezan ni dónde acaban.

Extremadura

16. Un cambio de verdad, de Gabi Martínez (Seix Barrall)

Gabi se instaló en una chocilla sin calefacción ni agua corriente y estuvo viviendo como un pastor con un rebaño de oveja negra durante meses en la Siberia extremeña. Su novela relata un cambio de vida radical mientras pone en el disparadero algunas costumbres frenéticas actuales y pone en valor la armonía con la naturaleza, que no puede ser calificada ni de bucólica ni de terrorífica.

Euskadi

17. La bajamar, de Aroa Moreno Durán (Literatura Random House)

A través de un linaje femenino, abuela, madre e hija, Moreno recorre cien años de historia en las páginas de su aplaudida novela. Mujeres que han vivido la Guerra Civil, la triste experiencia del exilio o los años de plomo en el País Vasco. Desde la primera página y la acción que arranca el libro, basada en una tragedia real, la autora y periodista atiende a la particularidad del Euskadi rural.

Galicia

18. Golpes de luz, de Ledicia Costas (Destino)

El nuevo libro de Costas navega entre la ficción sobre el narco gallego y Stranger Things. Como la autora, su protagonista regresa a su barrio gallego de siempre, Lavadores, que antes fue ayuntamiento independiente y apodado la 'Rusia chica' por la fuerza del movimiento obrero durante la República. Pero en los 80 la droga se adueñó del lugar. Bajo esa premisa arranca una novela difícil de calificar que transita entre el noir, la fantasía y uno de los hechos más traumáticos de la historia gallega.

19. La cosecha pálida, de Josán Mosteiro (Roca Editorial)

Después de cuatro años en los que no se ha sabido nada de ella, Cruz Castro regresa por su propio pie a Calixe, un pueblo en el corazón de Galicia inspirado en Melide. Está pálida y asegura que ha pasado esos cuatro años bajo tierra. En forma de thriller, el autor catalán que pasó sus veranos en Galicia parte de las leyendas gallegas y de una atmósfera mágica para llegar al fascismo.

La Rioja

20. El triángulo de la vida, de Francisco Mir

Esta ópera prima de Francisco Mir, El triángulo de la vida, es un 'thriller' de intrigas monásticas, hermandades secretas y misterios ambientados en La Rioja Alta y que se desarrollan en la actualidad. Ya en su tercera edición, la trama gira en torno a la llegada al monasterio de San Millán en 1482 de la primera copia manuscrita en latín de los libros de Euclides. A partir de aquí, el lector se embarca en el recorrido del protagonista por la región mientras es vigilado por la Santa Sede y por una hermandad que busca impedir que difunda un secreto que preocupa al Vaticano.

Madrid

21. La biblioteca de fuego, de María Zaragoza (Planeta)

La ganadora del Premio Azorín 2022 nos traslada al Madrid de los años 30, donde una joven funcionaria de la Biblioteca Nacional tendrá que salvar de la quema los libros condenados por el bando nacional de la Guerra Civil. Es una novela que explora el amor a la cultura, pero también hacia una capital que, antes del azote del conflicto, bullía de cafés, cabarets y bibliotecas feministas.

22. Madrid me mata, de Elvira Sastre (Seix Barral)

La autora segoviana recorre más de dos años de su vida por la capital, desde la manifestación del 8M de 2019 hasta los duros meses de confinamiento. La autora pasó de presenciar el alboroto de los bares de la Latina o el Rastro, a sentir miedo e incertidumbre en un Madrid que no reconocía y donde se conformaba con un piso con vistas al cielo. La exitosa poeta lo describe como su libro más íntimo y reivindicativo.

Murcia

23. Regiones imaginarias, de Elisa Reche y más (Ediciones Menguantes)

No se puede decir que este libro recuerde a ningún territorio de España porque pretende lo contrario, trasladarnos a la literatura imaginaria. Pero en el capítulo escrito por Reche y dedicado a R.K. Narayan y al Sur de la India, Murcia tiene un papel inesperado. La región de la que procede la autora y a la que volvió después de cinco años en el extranjero, sirve de balanza para sublimar y desidealizar algunas cosas del país asiático y de los regresos a casa.

Navarra

24. Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo (Planeta)

No es una lectura actual, pero sí muy veraniega. Navarra lleva años explotando el éxito de la saga de la escritora donostiarra y trazando rutas inspiradas en las novelas. Más allá de los gustos literarios de cada cual, el best seller de Dolores Redondo capta los paisajes, la mitología y la cultura de una zona encajada entre tres comunidades y poco explotada en la cultura de masas.

La literatura no solo expande la mente en sentido figurado, pero a veces optamos por obras que descubren sitios lejanos o imaginarios antes que abrir una ventana hacia nosotros mismos. Por otro lado, la cultura en España ha pecado de Madridcentrista (o de ciudad grande-centrista) y de estereotipar la riqueza territorial que tiene alrededor. Eso está cambiando.

Gracias a la exaltación regional y la reivindicación de una España diversa, los libros también nos acercan a las particularidades de cada tierra. Los siguientes títulos no son guías de viaje. Tienen personajes muy distintos y pertenecen a géneros opuestos, pero sus escenarios de fondo sirven para conocer un país cuyo valor está precisamente en sus diferencias.