La portada de mañana
Acceder
El juez eleva al PSOE la responsabilidad sobre las maniobras de Leire Díez
Por qué Trump vincula la paz con Irán con los polémicos Acuerdos de Abraham
Opinión - 'Algo pasa en València', por Raquel Ejerique

El editor que 'descubrió' a Chaves Nogales encuentra nuevos relatos del periodista firmados con seudónimos

Un padre que pierde a su hija pequeña entre los escombros que deja un bombardeo sobre Bizkaia; un aviador de la zona controlada por los sublevados que se niega a repetir la hazaña que supuso Gernika; un falangista que, en el último instante, destruye el material de guerra con el que hasta ese momento sus camaradas pretenden tomar Madrid. Los ocho relatos inéditos escritos por Manuel Chaves Nogales que ahora salen a la luz en Guerra total. Episodios de la guerra civil española (Renacimiento, 2026) dejan entrever a un periodista afanado en la tarea de transmitir a la población francesa el horror que se cernía sobre Europa y que ya había comenzado con la participación de nazis alemanes y fascistas italianos en el país vecino.

Abelardo Linares, editor del volumen y responsable del 'descubrimiento' de Chaves Nogales tras décadas de ostracismo, asegura que estos episodios se pueden considerar la continuación del recuperado en los últimos años y ya archiconocido A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España con la característica de que todos ellos aparecieron rubricados por hasta nueve firmas diferentes. En este caso, los relatos se publicaron entre diciembre de 1937 y marzo de 1938. Vieron la luz en Madrid. Semanario español de París para toda Francia, un periódico en formato sábana de ocho páginas. Creado por Chaves Nogales y otros periodistas tras el final de República, un medio similar en el que el periodista sevillano también participó y que se imprimió en Niza entre junio y agosto de 1937, tuvo una tirada de 13 números.

Tras cuatro décadas de estudio sobre la obra y figura de Chaves Nogales, quien fallecería en Londres en 1944 a la temprana edad de 46 años, Linares apunta que el hallazgo de los textos ha sido pura casualidad. Los primeros que publicó Chaves Nogales en Madrid, El refugio y Hospital de sangre, vieron la luz en la revista argentina Bohemia entre octubre y noviembre de 1937, los únicos dos textos que no son inéditos. Un mes después, ya apareció Madrid en las calles francesas, por lo que la serie de cuentos la continuó en este medio.

En la nueva cabecera, en total, vieron la luz 11 relatos, entre los que se cuentan Bigornia y La gesta de los caballistas, ya incluidos en A sangre y fuego, pero desconocidos en el país galo. Completan la lista El refugio, El traidor, La última lección, Timidez, Tragedia en la sierra de Pancorvo, Carabinero, La tanguera y Lo de Badajoz…. La edición de Renacimiento también recoge Hospital de sangre, que no apareció en Madrid.

Preocupado por el uso partidista de sus relatos

La preocupación que acompañaba a Chaves Nogales sobre la participación nazi-fascista en la Guerra Civil española aparece por primera vez en uno de sus cuentos, en El traidor. En el relato, un aviador que lucha junto a los rebeldes en Vitoria no aprueba la participación de los alemanes en la contienda. Cuando recibe la orden de bombardear el pueblo de Plencia (Bizakia), y tras lo sucedido en Gernika, él ordena lanzar las bombas al mar. “Chaves Nogales sabía que la derecha francesa y la prensa comercial del país apoyaban mayoritariamente a los sublevados, y quería avisar de los peligros que eso entrañaba”, explica Linares en conversación con elDiario.es.

A diferencia que en A sangre y fuego, los textos que ahora ven la luz en Guerra total son meramente prorrepublicanos y situados en la retaguardia franquista, además de algo más breves. Según el editor, esto es así porque Chaves Nogales quiso evitar por todos los medios que sus escritos volvieran a utilizarse por el bando rebelde para denunciar las supuestas tropelías de los oficiales leales a la República, tal y como inmortalizó en un pasaje publicado en A sangre y fuego, dentro del relato ¡Masacre, masacre! que se replicó en más de 40 periódicos, sobre todo aquellos ligados a la Falange.

La lejanía con la que Chaves Nogales vivió la contienda a partir de enero de 1937, cuando finalmente pasó a Francia desde Barcelona tras haber dejado atrás la capital en noviembre de 1936, no es óbice para que el realismo y la narración fidedigna de los hechos sean una característica principal de los relatos.

En este sentido, Linares recalca la concreción que el periodista exhibe en relatos como La tanguera, ambientado en Sevilla. “Ahí hay detalles que, si no fuera sevillano, no podrían figurar”, defiende. Algo similar ocurre con Carabinero, ambientado en Barcelona, ciudad en la que vivió. Más allá de las localizaciones ya mencionadas, aparecen la Galicia rural con La última lección, la entonces Castilla la Vieja con Timidez y Tragedia en la sierra de Pancorvo, y Extremadura en Lo de Badajoz…

El enigma de las firmas

Linares asegura que Chaves Nogales tenía una capacidad de trabajo “tremenda”. De otra forma, no podría haberse echado a la espalda la composición de las páginas centrales de Madrid, en las que en cada número se publicaba un reportaje central o investigación sobre la situación europea del momento y la contienda en España y donde el periodista llegó a utilizar ocho seudónimos.

“He localizado algunas secciones con relatos más breves entre los que se cuentan algunos de Chaves Nogales, aunque sin su firma. La única forma de desentrañar la autoría es por el estilo empleado”, comenta el editor, quien exclama que “entre la publicación de A sangre y fuego y los textos de Guerra total no pasó ni un año. Su estructura, su final trágico, su tono, son similares”.

Este experto afirma rotundamente que los ocho textos inéditos que ahora se publican bajo el título de Guerra total son obra del periodista sevillano, tal y como desarrolla en un extenso y certero epílogo a la edición después de un arduo e intrincado análisis de los relatos, y eso que vieron la luz con ocho firmas diferentes, correspondientes a seis personas y dos seudónimos.

El relato El traidor apareció firmado por Eduardo Borrás, periodista y dramaturgo anarquista barcelonés; La última lección y La tanguera, por Enrique Albrit, seudónimo del mismo Borrás; Carabinero, por Rafael Delgado, cenetista, escritor y periodista refugiado en París; Timidez, por Lumo Reva, seudónimo de Delgado; y Un excelente verdugo, por Fernando de la Milla, autor jerezano afincado en París que ya había trabajado con Chaves Nogales.

Les siguen Tragedia en la sierra de Pancorvo, firmado por Antonio Ruiz Vilaplana, conocido por Chaves Nogales por su paso por el periódico Ahora, y Lo de Badajoz…, que apareció publicado con el nombre de Rafael D. Almagro, de quien Linares no ha encontrado huella alguna. El Refugio vio la luz, este sí, con la firma de Chaves Nogales.

Linares aclara que esto sucedió así porque “Chaves Nogales no quería que en cada número apareciera un relato suyo porque se devaluaría el semanario y, si fueran todo seudónimos que no existen, sería demasiado llamativo”. El especialista precisa que Chaves Nogales decidió firmarles los cuentos a compañeros periodistas que no se dedicaban a escribir ese tipo de relatos. “Son narradores extraordinarios a los que, obviamente, avisaba antes de estampar su firma”, completa el autor del epílogo.

Una IA reafirma la autoría de Chaves Nogales

A favor de esta tesis de Linares se ha posicionado hasta una inteligencia artificial que ha analizado cientos de escritos digitalizados que obran en poder del editor. Los resultados obtenidos indican que Linares está en lo cierto: los relatos aparecidos bajo otros nombres en Madrid también son obra de Chaves Nogales.

Más allá de lo policiaco y novelesco del asunto, esta primera edición de Guerra total prueba cómo este periodista que se define a sí mismo como prorrepublicano, antifascista, antirrevolucionario y anticomunista en el prólogo de A sangre y fuego intentó, a través de su pluma, alertar en Francia de los horrores que se avecinaban con el triunfo de la reacción en España.

Asimismo, el trabajo que ahora presenta la editorial Renacimiento, acompañado por los dibujos originales de Josep Bartolí, constituye un paso más en el conocimiento de este periodista y escritor. Quizá no sea el último. “Creo que tengo material inédito de Chaves Nogales para publicar más de 15 tomos”, concluye Linares.