La novela que explica por qué, como grita Bad Bunny, PR “es otra cosa”
El escritor puertorriqueño Cezanne Cardona entregó su novela Esto también es una casa (Seix Barral) tres días después de que su compatriota Bad Bunny publicara el álbum Debí Tirar Más Fotos, el 5 de enero de 2025. El cantante comenzó en julio de ese mismo año su residencia No me quiero ir de aquí en Puerto Rico, convirtiendo la 'casita' en un elemento principal de su escenografía, que posteriormente mantuvo en la gira con la que lleva recorriendo el mundo desde noviembre, España incluida.
En su libro, Cardona también sitúa la casa, el hogar, en el centro de su relato. Y lo hace a través de la historia de Javi, un niño que vive en un pequeño piso de madera encima de la ferretería que atiende su madre. Su padre aparece de vez en cuando –y mejor si no lo hiciera–, a su abuelo hay que cambiarle los pañales, y entre medias se escuchan tiroteos, negocian narcos y hasta llega arrasando un huracán. Pero la casa sigue siempre presente, como punto de encuentro, como refugio, como almacén, como el lugar donde suceden las cosas. Como el bloque dedicado al perreo en los shows de Bad Bunny.
“Los puertorriqueños resistimos desde lo cotidiano y lo hacemos gozando, bailando y luchando”, explica el autor coincidiendo con una de las frases más reconocidas de Bad Bunny: “PR es otra cosa”. Para el escrito, la decisión de incorporar la 'casita' a la escenografía de la gira del 'Conejo Malo' es una “genialidad y una forma de apostar porque lo local es universal, la confirmación de que la casa ha sido el centro de negociación cultural puertorriqueña”. Cardona explica que también es “el refugio de las familias rotas, el búnker en el que muchas madres solteras han tenido que establecerse para luchar en contra del machismo”.
El escritor recuerda el caso de su abuela que, como consecuencia de la reforma agraria que hubo en el país en los años cuarenta, recibió “un trozo de tierra por muy poco dinero para poder establecerse”, que es como el autor explica que se impuso la “hegemonía” del Partido Popular Democrático (PPD), convirtiendo la casa en el modelo aspiracional del puertorriqueño que antes no tenía.
Cardona describe que por la historia y urbanismo de su país, en el que no tienen “una ciudad bien delimitada por los distintos ensayos de ciudad fallida que ha habido, la casa es el centro”. El balcón donde Bad Bunny “se arrima a bailar” es el espacio de conversación, “donde se hacían fiestas, donde la gente se enamoraba, donde utilizando las rejas se enganchaban ropas, donde las abuelas sembraban plantas de interior, donde se guardaban las herramientas, donde la gente vendía alcapurrias, frituras, dulces”.
Señala que a su vez la marquesina era una “especia de protección y apertura a la vez”. El escritor lo justifica explicando que muchas abuelas dejaban a sus nietos hacer parties en ellas “en vez de estar metido en las calles, tratando de protegerlo de los narcos, lo que aquí llaman bichotes”: “Para nosotros es conmovedor que Bad Bunny haya utilizado el espacio en el que resistimos”.
La 'basura' como espejo
Más allá de la casualidad de la conexión entre Esto también es una casa y la escenografía de Bad Bunny, en realidad fue la hija de Cardona la que sembró la semilla de la novela, en mitad de un tapón (atasco), muy habituales en el país. El escritor explica que la desarticulación de los trenes a mediados del siglo XX les obligó a “comprar un carro y eso cambió la mirada respecto al paisaje, que curiosamente los tampones permiten verlos de forma distinta”. En concreto, su retoña vio un mogote (montaña), le preguntó por él, y al descubrirle que en realidad se trataba de un vertedero, lo vivió como “una tragedia”.
En ese momento estaba escribiendo su anterior libro, Levitton Mon Amour, en el que también hablaba del fracaso del sueño americano en el Caribe a través de relatos cortos. Sintió que debía ir más allá para poder “hablar de la clase social que está por debajo de la clase media”: “El vertedero ha crecido con el tiempo y ahora es una montaña bastante grande. Puerto Rico no sabe qué hacer con la basura. Quería hablar de la contradicción de que ese espacio que ha crecido a fuera de basura y tierra se haya convertido también en una forma de mirarnos a nosotros mismos”.
Literatura para preguntar
En uno de los pasajes de la novela, la madre de Javi le dice que no quiere leerle en voz alta, porque él lo hace mejor que ella, ya que no pudo ir a la escuela. Él accede y continúa con su lectura, que para él funciona como punto evasión. Cardona cita al escritor Javier Cercas para reivindicar su defensa de que “la literatura protege a las preguntas de las respuestas”. El autor puertorriqueño apela a su idea porque “plantea la literatura no como un sucedáneo de la terapia que da respuestas, sino que protege nuestras grandes preguntas. Da cabida a la curiosidad y a que podamos contestarnos a través de las historias de los demás”.
En este sentido, el escritor considera que “la literatura ha sabido responder muy bien a la prisa que tienen las derechas por resolver los problemas, o ese espacio que le quieren vender a los demás de que a través de saltarse los derechos se pueden resolver supuestos problemas”. Por contra, Cardona afirma que “la democracia es lenta, es una conversación en la que uno debe estar dispuesto a perder. Depende del fracaso, y la literatura también”. Para el autor, la conversación que plantea la literatura está “atravesada por el fracaso”, y que precisamente por eso le “fascina” La Odisea.
La literatura ha sabido responder muy bien a la prisa que tienen las derechas por resolver los problemas
Cardona hace referencia a la polémica en torno a la última película de Christopher Nolan, por las campañas en contra lanzadas por Elon Musk y la fachosfera desde que se supo que una actriz negra, Lupita Nyong'o interpretaría a Helena de Troya. “La derecha se fijó en lo que no tiene que fijarse, que tiene que ver con el color de la piel o cómo es Helena. Lo que el texto nos está diciendo es que el fracaso es importante y que nos da identidad, porque Odiseo tiene que dejar de ser el héroe para ser entonces padre. En la casa el parecer no es importante, lo más importante es ser, y él ya no quiere parecer, quiere ser”.
Contra la caricatura de las 'yales'
Uno de los pilares de la novela es la relación entre Javi y su madre, Pilar, que le tuvo cuando era muy joven, sigue siéndolo, y su cuerpo se termina convirtiendo, en función de lo cortos que se ponga los pantalones, y si atiende a los clientes incluso en bikini, en el principal reclamo para las cuentas del negocio.
Cardona que con este personaje buscaba “cuestionar la caricatura” que existe en Puerto Rico, presente también en la música urbana, de las llamadas yales: “Son ese tipo de mujeres muy jóvenes que en ocasiones dejan las escuelas porque quedan embarazadas muy temprano y algunas dependen de los cupones de alimentos para sobrevivir”. Bad Bunny las menciona en una de sus canciones, Fina, su colaboración con la también puertorriqueña Young Miko.
El escritor recuerda que en su país, “por la condición colonial, cuantos más hijos tengas, más dinero te da el Gobierno”. “Yales es el mote que se ha puesto a este tipo de mujeres y quise cuestionarlo, darle profundidad y ternura porque aquí es muy fácil decir que no son muy buenas madres, que lo que sea les pasa por estar muy sexualizadas, todo ese machismo velado”, comenta sobre por qué quiso incluir en su libro que “las maternidades no son perfectas y no hay que exigirlas”.