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Pirate Queen, las bucaneras del metal: “Eres pirata si te atreves a serlo, aunque trabajes en un súper”

Francisco Gámiz

13 de septiembre de 2026 21:20 h

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Hay un rincón en mitad del Triángulo de las Bermudas donde no existen las guerras, nadie pasa hambre y apenas hay hueco para los algoritmos de internet. En ese paraíso llamado Lyxion las decisiones las toman únicamente las mujeres, donde gobiernan sin jerarquías opresivas con la música metal como protección. Victoria Pearl, quien afirma tener más de 500 años, es una de las piratas que viven en este territorio. Aunque se trata de una zona que consta ser imaginaria para el resto, la bucanera se aferra a esta fantasía durante toda su conversación con elDiario.es. Como componente del grupo Pirate Queen, su guitarra apenas es la chispa que enciende la mecha.

Vestidas con sombreros corsarios, espadas y terciopelos de época, las artistas Raindrop Oceanus, Elizabeth Nuir Nuit, Destiny Grieflord, Ariel Coralestas y la propia Victoria Pearl han construido una leyenda que busca ir más allá de la ficción. Es razonable que los lectores cuestionen si se llaman así en realidad, si pasan el día a día en una isla o si saben navegar un barco, pero lo cierto es que el universo que defienden no solo es la historia en torno a la que giran sus canciones. Pirate Queen propone un juego de rol en el que el público de sus conciertos se convierte en tripulante y donde cada integrante encarna a un personaje con poderes, gemas de colores y personalidades bien definidas.

Lo hacen derribando muros en una escena musical que todavía no está acostumbrada a este tipo de iniciativas. Coincidiendo con la publicación de su segundo disco, Travelling Around The World, la formación, que es principalmente de raíces catalanas, defiende una etiqueta hasta ahora desconocida en el país: el metal sinfónico pirata hecho únicamente por mujeres. “En todo el mundo hay bandas femeninas que han abierto puertas, pero en España no hay tantas y de este estilo ninguna”, recalca Victoria Pearl. Ese choque, además, se hace más evidente al ver las reacciones del público cada vez que se suben al escenario.

Mientras que grupos masculinos muy reconocidos como Powerwolf llenan recintos vestidos con ropas de fantasía sin que nadie cuestione su credibilidad artística o tache su proyecto de infantil, ellas todavía se ven obligadas a ganarse este respeto por el hecho de ser mujeres. “Hay mucha gente, sobre todo hombres de 50 o 60 años, que están acostumbrados al metal clásico, por lo que su visión no suele ser muy positiva. Eso es justo lo que queremos cambiar”, enfatiza la guitarrista. En ese proceso de “acostumbrarlos”, Pirate Queen sigue soportando prejuicios machistas: “Siempre habrá quien diga el típico comentario anticuado de qué hacen estas piratas que no están limpiando la cocina del barco”.

No obstante, ellas van más allá y apuestan por un sonido más sinfónico, a diferencia de la dureza de grupos veteranos como Running Wild, caracterizado por su heavy metal. Aunque la música de Pirate Queen puede recordar a la de bandas del estilo de Nightwish, es difícil encontrar un quinteto completamente femenino. “Cuando dices metal pirata te imaginas un aspecto rudo, esperas música que sea más dura”, constata Victoria Pearl, señalando que ellas le dan la vuelta con una imagen diferente y sin intimidarse ante las críticas. “Haters va a haber en todas partes porque hay hasta en Lyxion, pero no nos preocupa para nada y estamos muy contentas”, apunta.

Su propuesta llega en un momento en el que el rock duro no pasa por su mejor momento. “La escena del metal en España está en decadencia porque hay pocos jóvenes que quieran darle un intento a esta música”, lamenta la integrante de Pirate Queen con respecto a los prejuicios que frenan a la juventud y que les lleva a juzgar antes de escuchar. “Hay gente que ha dicho: 'Bueno, es que es ruido'”, agrega, centrando la culpa en la propia industria, que se equivoca al cerrarse en el pasado. “Está tan acostumbrada a lo que son los clásicos que no da tanta oportunidad a que otras bandas se ganen su propio sitio”, cuenta a este periódico, aun con la “esperanza de que va a crecer en algún momento”.

Pese a que la artista sostiene que “el metal es un género que lamentablemente sigue predominado por los hombres”, uno de sus propósitos es agitar conciencias. El primer single de la banda vio la luz un 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, un gesto que marca la base del grupo. “A través de la música todo fluye bastante más y tiene mucho más altavoz que un discurso cualquiera”, defiende la guitarrista al recordar aquel debut. A pesar de que reconoce que hay oyentes que prestan poca atención a las letras, confía en que son un “porcentaje bastante pequeño” y que, aun así, “el mensaje se te queda en el subconsciente”.

Dentro de esta transformación que ellas mismas lideran, también han querido despojarse de la imagen violenta que suele asociarse a la figura del pirata, enfocándose más en la de la libertad. Tanto es así que, en su narrativa, el mar abierto representa el derecho a elegir el propio camino al margen de las normas sociales establecidas. “Cualquiera puede ser un pirata, pero ser un pirata no implica necesariamente algo negativo”, alega Victoria Pearl. Para la artista, poco importa la profesión de cada persona en su vida cotidiana porque “no hace falta que hayas nacido pirata para serlo”: “Si te atreves a ser pirata, lo eres y da igual si trabajas en un supermercado, en un banco o si eres profesor”.

Su homenaje a esta figura histórica también se percibe en su recién publicado disco, donde hay una canción titulada William Kidd que está dedicada al célebre marinero condenado a la horca en el siglo XVIII. Sin embargo, la banda también desea sacar del olvido a las muchas bucaneras silenciadas por la historia, abogando así por romper el cliché de que un pirata es un hombre con parche y garfio. “Hay un montón de mujeres sobre las cuales nos gustaría hacer canciones para narrar lo que fueron sus vivencias, hacer justicia a su imagen y que la gente pueda llegar a conocerlas”, indica Pearl.

Una vía “más light” de entrar en el metal

Asimismo, Pirate Queen combate el cansancio mental y el dominio de los móviles, ofreciendo con su espectáculo un respiro frente a una realidad dominada por la prisa en la que es imposible desconectar de verdad. “Puedes tener cierta libertad al irte de viaje, pero con el tema de las redes sociales y las nuevas tecnologías nunca vas a estar liberado, nunca vas a estar atado a nada”, comenta la guitarrista. Por eso, en su travesía aplican una solución tan drástica como simbólica: “En Lyxion los teléfonos los tiramos al mar, no hay límites”.

Las piratas también desmontan el viejo tópico sobre la rivalidad femenina, puesto que el apoyo entre ellas es prioritario. “Estar en una banda es básicamente como casarse con gente porque convives con ellas y haces muchas cosas con ellas, así que implica una comunicación impecable”, describe Pearl. Esa sintonía les permite afrontar los gastos de viajar por el mundo con recursos propios, llegando incluso a comercializar su propia bebida. “¿Qué es un pirata sin su propia marca de ginebra o de ron? Podríamos romper con ese estereotipo, pero nos quedamos con la ginebra porque nos gusta”, dice.

Con la vista puesta en el futuro tras la salida de Travelling Around The World, Victoria Pearl tiene claro que el verdadero botín que desean encontrar es el de sentir que los oyentes y ellas son una familia. “Después de los conciertos siempre estamos en la zona de merchandising para tener cualquier foto o conversación con el público. Eso nos hace sentir mucho más cercanas”, recalca. “Al final este tipo de banda es como una hermandad, compartes muchas cosas y tu manera de ver el tesoro cambia”, apunta y concluye afirmando que les gustaría que esta sea una vía “más light” para las niñas que quieran meterse en el mundo del metal.