Minuto a Minuto A bordo del Open Arms
Día 3. La incertidumbre reina en el Open Arms
El destino del Open Arms sigue siendo tan incierto como el primer día. Desconocemos el puerto donde desembarcaremos o el lugar en el que el buque repostará la gasolina que Malta nunca le proporcionó este domingo. Las trabas con las que se chocó su tripulación, cuando el Gobierno maltés impidió atracar en su puerto al barco español, continúan teniendo sus efectos.
Como la ONG se vio forzada a encontrar una solución para partir hacia la zona de rescate cuanto antes, transportó parte de los suministros necesarios a través de un buque de carga, pero no pudo obtener la gasolina, comida ni el material médico suficiente.
Para la escasez de material médico en caso de rescate ya se buscó una solución gracias al apoyo del buque humanitario Aquarius, que proporcionó al equipo de Proactiva varias cajas de medicamentos.
Para que la comida no falte, Danielle, el cocinero de la misión, ha elaborado esta mañana una lista de ingredientes necesarios con el objetivo de que los miembros de la ONG que permanecen en Malta puedan traerlos pronto a bordo del Astral, el segundo barco humanitario de Proactiva Open Arms.
David, voluntario encargado de la organización del material del barco, realiza un inventario de los instrumentos que escasean. Faltaba un hinchador, pero lo fabricó junto a varios compañeros. “De momento no falta nada muy urgente”.
El lugar o la manera en la que el Open Arms repostará gasolina es, sin embargo, una incógnita. Su tripulación baraja cuatro planes posibles pero aún no hay nada cerrado. La incertidumbre y la presión ejercida desde Italia y Malta hacia las organizaciones de rescate impide que podamos contarlo de momento.
Malta no está permitiendo el paso de barcos de ONG a sus aguas. Ni llenos de rescatados, ni vacíos.
“Tenemos varias opciones”, dicen en el puente del barco, desde donde no despegan los ojos del horizonte en busca de cualquier figura que pudiese tratarse de una barca en riesgo. Todo depende de ello: de que vuelvan con rescatados a bordo o no.
Hay algo que el Open Arms sí sabe. Mientras tengan gasolina, continuarán patrullando la zona SAR.
Mientras no hay alertas de barcas en riesgo, el Open Arms se desplaza a baja velocidad con el objetivo de reservar el combustible para el momento en el que sea necesario acelerar en busca de personas en peligro.