Los expertos europeos reparten culpas a todos por el gran apagón: problemas técnicos, operativos y regulatorios detrás de un fallo sistémico

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
20 de marzo de 2026 10:03 h

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Muchas causas, menos responsabilidades. El informe final de ENTSO-E, los expertos de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad, sobre el apagón que sufrió España y Portugal el 28 de abril de 2025 revela que fue provocado por “un aumento rápido y descontrolado de la tensión del sistema y la consecuente pérdida del control de tensión” y concluye que el apagón fue el resultado de múltiples factores interactuantes y una reacción en cadena. El colapso del sistema fue un fallo sistémico impulsado por una combinación de problemas técnicos, operativos y regulatorios, aunque se confirma que las compañías eléctricas fallaron en el control de la tensión y en la capacidad de respuesta.

Como anécdota que ejemplifica la opacidad de las compañías energéticas en España, los expertos recalcan en el informe que la recopilación de la información fue fácil en Portugal, mientras que en nuestro país “la recopilación de datos de terceros resultó más complicada. Se intercambiaron más de 240 correos electrónicos y cartas” con las terceras partes implicadas entre el 28 de junio de 2025 y el 17 de febrero de 2026. Los expertos subrayan que “aún faltan algunos datos, en particular sobre las desconexiones de generación que ocurrieron antes del apagón”, lo que impidió “identificar la causa de dichas desconexiones debido a la ausencia de registros de fallos. Los propietarios de dichas instalaciones citaron la falta de datos de registro de fallos como la razón por la que no pudieron proporcionar esta información a la investigación”.

El apagón fue provocado por un aumento rápido y descontrolado de la tensión del sistema y la consecuente pérdida del control de tensión. El factor clave del colapso fue la ineficacia del control de tensión en la red española. Al no poder contenerse el aumento de tensión inicial con los equipos disponibles, se produjo una reacción en cascada de desconexiones por sobretensión de numerosos generadores, especialmente eólicos y solares. Esta pérdida masiva de generación provocó que la frecuencia de la red cayera abruptamente. Finalmente, a las 12:33:19 horas, los sistemas eléctricos de España y Portugal perdieron el sincronismo con el resto del sistema europeo continental y colapsaron por completo, sin que los planes de defensa automáticos pudieran evitarlo debido a la magnitud y rapidez del fallo.

Los 49 expertos europeos, que han elaborado el informe, apuntan a una falta de respuesta de los generadores renovables y convencionales, ya que las plantas de energía renovable operaban con un factor de potencia fijo, por lo que solo absorbían energía reactiva proporcional a su potencia activa y no reaccionaban para estabilizar las fluctuaciones de tensión. Por otro lado, varios generadores convencionales síncronos no aportaron la energía reactiva requerida, situándose por debajo del 75% de su valor de referencia.

Además, recalcan fallos en la respuesta de la red, ya que la conexión y desconexión de componentes clave para el control de tensión (los reactores de derivación) se realizaba de forma manual, lo que introdujo demoras críticas debido al tiempo necesario para la toma de decisiones y procesamiento por parte de los operadores.

Entre los hechos que provocaron el apagón, estos expertos también destacan que el aumento de tensión activó las protecciones de los inversores de muchas pequeñas instalaciones fotovoltaicas (menores a 1 MW, como paneles en tejados), provocando su desconexión en cascada e incrementando drásticamente los flujos de energía y los desajustes en la red.

Sobre los episodios de oscilación previos al colapso, el informe señala que en la media hora anterior al apagón absoluto, el sistema sufrió dos episodios de oscilación grave (una oscilación local de 0,63 Hz impulsada por inversores y una oscilación interzonal de 0,2 Hz) que alteraron severamente la estabilidad y contribuyeron a empeorar las condiciones.

Además la red de transmisión española de 400 kV opera bajo normativas que le permiten un rango de tensión más amplio que al resto de los países europeos. Esto provocó que el margen entre el límite de tensión operativo permitido y el límite en el que los generadores se desconectan por seguridad fuera muy pequeño o inexistente, con lo que los márgenes de seguridad son insuficientes.

El informe también revela que hay deficiencias normativas en el sistema eléctrico español, ya que el marco regulatorio aplicable (Procedimiento de Operación 7.4) no exigía especificaciones de comportamiento dinámico a los generadores convencionales ni imponía consecuencias económicas si estos no cumplían con los requisitos de control de tensión.

Responsabilidad diluida en todo el sistema eléctrico

Los expertos europeos apuntan que la responsabilidad estuvo diluida en fallos de todo el sistema eléctrico. Por un lado, advierten de las deficiencias en las normativas, revelando que el marco regulatorio no exigía a las plantas renovables reaccionar ante cambios de tensión, sino que operaban con factor de potencia fijo, ni impone consecuencias económicas a los generadores convencionales cuando no cumplían con sus obligaciones de control de reactiva.

Por otro lado, no fue una sola planta la que falló. El informe señala que varios generadores convencionales no aportaron la energía reactiva esperada, y una cantidad masiva de pequeñas y grandes instalaciones renovables se desconectaron en cascada debido a que sus protecciones de sobretensión estaban configuradas por debajo de los requisitos o de forma desalineada con las necesidades del sistema.

También apuntan que a las limitaciones de red y a los operadores, ya que la red española de 400 kV opera con un rango de tensión más amplio que el resto de Europa, lo que de por sí deja muy poco margen de maniobra ante un pico de voltaje. A esto se sumó que la conexión de equipos vitales, los conocidos como reactores de derivación, se tenía que hacer manualmente, lo que requirió un tiempo de toma de decisiones que el sistema no disponía.

REE asegura que “no falló y cumplió con la normativa”

Inmediatamente después de la publicación del informe de ENTSO-E,  Red Eléctrica lanzó un comunicado en el que asegura que “no falló y cumplió con la normativa antes, durante y después del apagón”, pese a que el informe de los expertos europeos señala que el colapso del sistema fue un fallo sistémico impulsado por una combinación de problemas técnicos, operativos y regulatorios y se debió a un aumento rápido y descontrolado de la tensión del sistema y la consecuente pérdida del control de tensión. El factor clave del colapso fue la ineficacia del control de tensión en la red española.