El G7 acuerda liberar reservas hasta un máximo de 100 millones de barriles ante la crisis energética mundial por la guerra en Irán
El invierno está a la vuelta de la esquina. Los precios energéticos siguen disparados por la guerra en Irán. Y las elecciones de mitad de mandato donde Donald Trump se juega el control del Capitolio son en un mes. En ese contexto, el G7 ha acordado una liberación coordinada a través de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de 100 millones de barriles, que comenzará de inmediato y se prolongará durante cuatro meses, con un suministro inicial de gasóleo por parte de los miembros y socios del G7.
Además, se comprometen a abstenerse de imponer restricciones a la exportación de energía y productos energéticos entre los países del G7, y un llamamiento a todos los productores para que se abstengan de imponer prohibiciones que puedan agravar las tensiones en el mercado.
Los líderes de la UE volverán a abordar este tema, así como la forma en que puedan mitigar el impacto del aumento de los precios de la energía en el Consejo Europeo del 15 y 16 de octubre.
“Esta crisis también pone de relieve la importancia de reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y acelerar la transición hacia fuentes de energía propias”, afirma el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha explicado: “Acabo de reunir a los líderes del G7 para debatir la situación energética mundial. Hemos acordado trabajar de forma coordinada para contribuir a la reducción de los precios de los productos petrolíferos, en particular del gasóleo”. Macron, además, ha explicado que el G7 ha acordado “no adoptar medidas que restrinjan el intercambio de energía y productos petrolíferos entre los países socios”.
“Reafirmamos nuestro compromiso de abstenernos de imponer restricciones a la exportación de energía y productos energéticos entre los países del G7 y hacemos un llamamiento a todos los productores para que se abstengan de imponer prohibiciones que puedan exacerbar las tensiones en el mercado”, dice el comunicado del G7, que menciona a Irán y Rusia, pero no a EEUU ni Israel: “Invitamos a la AIE a supervisar el impacto de estas medidas en la seguridad energética y la estabilidad del mercado, así como a supervisar la aplicación de los compromisos. Debería presentarse un informe de seguimiento en un plazo de 20 días, que incluya recomendaciones prácticas para mejorar las respuestas futuras, incluida la reposición de reservas”.
“Condenamos los continuos ataques de Irán contra sus vecinos de la región y su interferencia en el comercio internacional, la seguridad energética y la economía mundial”, dice el comunicado, como si Irán hubiera sido el primero en atacar o esté siendo el único que ataca y bloquea: “Pedimos el restablecimiento inmediato y pleno de los derechos y principios de navegación en el estrecho de Ormuz y expresamos nuestra determinación de redoblar nuestros esfuerzos colectivos con ese fin”.
El G7, por contra, aplaude a Estados Unidos, que inició la guerra de forma unilateral e ilegal: “Por sus esfuerzos para garantizar la libre circulación del comercio a través del estrecho de Ormuz”.
“Mantendremos las sanciones contra Rusia, al tiempo que colaboraremos con la AIE y los socios mundiales para evitar nuevas repercusiones en los mercados del combustible, el gas y otras materias primas”, afirma la declaración: “Las preocupaciones de nuestros ciudadanos sobre los precios de la energía siguen siendo una prioridad máxima. Seguiremos de cerca la evolución de la situación y estamos preparados para ajustar las medidas según sea necesario. Los acuerdos de hoy suponen un paso hacia un futuro energético más seguro, transparente y resiliente”.