Los halcones se hacen fuertes en el BCE por la crisis de la guerra de Irán
“Por el momento, debemos mantener la calma, pero diría que una reacción del BCE podría estar potencialmente más cerca de lo que muchos creen”. Las palabras del miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo y gobernador del Banco Central de Eslovaquia, Peter Kazimir, han retumbado en los mercados de la zona euro. El incremento de los precios del petróleo y el gas por el conflicto desatado en Oriente Medio como respuesta a la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán ha colocado a los halcones, los consejeros del BCE más duros y proclives a subir los tipos de interés, como favoritos para inclinar la política monetaria del euro.
El próximo 19 de marzo hay reunión de política monetaria del BCE para analizar la situación y definir los pasos a dar. No se espera una subida de tipos de interés pero los halcones le van comiendo el terreno a las palomas dentro del consejo de Gobierno de la institución monetaria. “No quiero especular sobre abril o junio. Pero estaremos listos para actuar si es necesario”, remachó Kazimir.
Aunque el consenso de los analistas pasaba porque en 2026 hubiera dos nuevas bajadas de los tipos de interés (hasta el 1,5%) para espolear la tibia economía de las dos grandes potencias europeas, Alemania y Francia, la crisis inflacionista ha transformado las previsiones y ahora se plantea la posibilidad de subidas de los tipos interés. Los cambios de estrategia alrededor de los objetivos de EEUU con el ataque a Irán por parte del presidente Donald Trump o el continuo cambalache sobre el tiempo de duración del conflicto han tensionado aún más a unos mercados predispuestos al nerviosismo.
“Lo importante del cometario de Kazimir es que, pese a las llamadas del BCE a la calma, el banco central podría resultar más sensible a los riesgos. Además, supone la validación —por parte de un ‘halcón’— de las expectativas del mercado, que actualmente oscilan entre una y dos subidas de tasas este año”, argumentó Benoit Gerard, estratega de tasas de Natixis SA. Ahora el consenso es una probabilidad del 60% de una subida de tasas para junio y cerca de un 35% de un incremento antes de finales de año.
Lagarde: “Haremos todo lo necesario” para no repetir 2022
Las expectativas se basan en la memoria y el último impacto fuerte de precios ocurrió con la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Todavía hay analistas que recuerdan que el BCE actuó demasiado tarde ante la tormenta de precios que provocó este conflicto. La presidenta de la institución monetaria, Christine Lagarde, trató de dar un mensaje claro de que no se cometerá el mismo error: “Estamos en una situación económica diferente; estamos en una mejor situación y tenemos una mayor capacidad para absorber shocks. Haremos todo lo necesario para garantizar que la inflación esté bajo control y que los europeos no sufran los mismos aumentos de precios que vimos en 2022 y 2023”.
Ese “haremos todo lo necesario” ha puesto en guardia a los mercados. Carsten Brzeski, analista global de Macroeconomía de ING, apunta: “¿Qué significan ahora las lecciones del pasado para la reacción actual del BCE? No debemos olvidar que el error de juicio de 2022 ha quedado grabado en la memoria institucional del BCE desde entonces. Tanto si es el enfoque correcto como si no, la experiencia de 2022 seguirá moldeando el pensamiento actual”.
Uno de los señalados a sustituir a la presidenta del BCE, el holandés Klaas Knot comentó que “las lecciones (de 2021-2022) son que, aunque la teoría estándar indica que se debe mirar más allá de un shock de oferta, como es un shock energético, es importante ser muy cauteloso con las no linealidades y los efectos de segunda ronda”, según recoge Reuters.
Una de las halcones más duras, Isabel Schnabel, miembro del Consejo de Gobierno en nombre de Alemania, ha insistido en que en el BCE se mantiene “vigilante” ante los cambios. Schnabel advirtió que las previsiones para el año ya no sirven, “tendremos una nueva en marzo, que al menos reflejará parcialmente los acontecimientos recientes” de precios.
En el otro lado, José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España, afirmó que las presiones inflacionarias temporales provocadas por los shocks energéticos no deberían desencadenar automáticamente en un endurecimiento monetario, a menos que se demuestre que son persistentes. François Villeroy, presidente del Banco de Francia, también declaró que, por el momento, no ve ninguna razón para que el BCE aumente las tasas de interés.
En la próxima reunión del BCE los mercados y analistas estarán muy pendientes de las palabras de la presidenta de la institución monetaria. Ya no se espera que Lagarde vuelva a repetir el “buen lugar” donde se encuentra la economía europea para mantener su estrategia de “esperar y ver”, ahora es necesario que la presidenta del BCE asegure con más contundencia que puede actuar ante una crisis de inflación. “No esperamos que Lagarde repita la frase 'buen lugar'. Aún no hay razón para que el BCE entre en pánico, pero instalar una 'sala de pánico' dentro de ese 'buen lugar' podría no parecer una mala idea por ahora”, concluye el analista de ING.