¿Por qué la guerra con Irán ha reavivado los temores de estanflación en la economía mundial?
Los precios del petróleo han seguido subiendo este lunes, lo que ha provocado ventas masivas en algunos de los principales mercados bursátiles del mundo, en medio de la creciente preocupación de que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán pueda sentar las bases de una crisis económica global.
El conflicto en Oriente Medio ha desencadenado una crisis de suministro energético que, según los economistas, podría provocar un repunte de la inflación y de los tipos de interés. Prevén además que el crecimiento económico se debilite al mismo tiempo que suben los precios. El temor a la estanflación —una situación en la que la actividad económica se estanca mientras la inflación aumenta— es cada vez mayor.
¿Por qué han caído los mercados bursátiles?
El precio de los principales índices de referencia del petróleo ya había registrado sus mayores ganancias semanales en seis años cuando los mercados abrieron este lunes. El barril superó los 115 dólares y rebasó los 100 por primera vez desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. El crudo de referencia estadounidense West Texas Intermediate (WTI) casi se ha duplicado respecto a los niveles de enero, cuando rondaba los 60 dólares por barril.
Los precios del petróleo subieron con fuerza durante la primera semana de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, después de que Teherán cerrara de facto el estrecho de Ormuz. Aproximadamente una quinta parte de los petroleros y buques de gas del mundo suelen atravesar ese paso, lo que lo convierte en una de las arterias comerciales más importantes del planeta.
Los recortes en la producción de petróleo en Oriente Medio en los últimos días han agravado los temores a una escasez de suministro. Según Warren Hogan, asesor económico del Judo Bank, la prolongación del conflicto ha reducido las posibilidades de que se produzca un reajuste de precios. “Es muy probable que estemos ante una de las subidas más bruscas del coste del petróleo para la economía mundial”, afirmó.
El suministro de gas y fertilizantes también se ha visto afectado, lo que ha elevado los costes y ha incrementado el riesgo de una subida significativa de los precios de la energía a escala global, alimentando la inflación y frenando la actividad económica.
Aunque Donald Trump ha restado importancia a la situación, calificándola de consecuencia “a corto plazo” del conflicto, los inversores no parecen convencidos. Las acciones cayeron con fuerza en toda Asia y se espera que los mercados europeos y estadounidenses sigan la misma tendencia. El Nikkei de Japón perdió más de un 6% y el Kospi de Corea del Sur más de un 7% el lunes.
¿Cómo están impulsando los precios del petróleo la inflación?
Se prevé que la guerra de Estados Unidos contra Irán impulse la inflación en todo el mundo, ya que un aumento sostenido del precio del petróleo tiende a trasladarse al conjunto de la economía. Según los economistas del Royal Bank of Canada (RBC), la inflación en Estados Unidos podría alcanzar el 3,7% si el petróleo se mantiene en torno a los 100 dólares por barril.
Los conductores estadounidenses ya empiezan a notar el impacto: el precio del combustible subió 25 centavos durante la semana y otros 25 centavos durante el fin de semana, hasta situarse en una media de 3,44 dólares por galón el domingo por la noche, según Gas Buddy. El encarecimiento del combustible supone un gasto adicional para los trabajadores y también aumenta los costes empresariales, lo que termina trasladándose al precio de los productos, desde los alimentos hasta los muebles.
Según Oxford Economics, la inflación también repuntará en Reino Unido y en la zona euro si los altos precios del petróleo se mantienen. Europa, que importa la mayor parte de su petróleo y gas, vio cómo los precios del gas natural subían casi un 67% en la primera semana de la guerra, según los analistas de ANZ Bank. Mientras tanto, los precios al productor en China aumentarían en 0,4 puntos porcentuales si el petróleo se mantiene caro, de acuerdo con las previsiones del mismo banco.
En Australia, la inflación podría acercarse al 5%, casi un punto porcentual más que las previsiones previas al conflicto, según los economistas. Los precios de la gasolina podrían subir hasta un dólar por litro, advirtieron los economistas de Westpac, cuando los costes ya son 0,20 dólares australianos por litro más altos que en febrero. “Habrá un impacto grave y repentino a corto plazo en el coste de la vida de los consumidores australianos y en su percepción del coste de la vida, es decir, en sus expectativas de inflación”, ha afirmado Hogan.
¿Estamos ante un escenario de estanflación?
Las subidas del precio del petróleo tienen un efecto “estanflacionista”: ralentizan o estancan la actividad económica, elevan el riesgo de recesión y, al mismo tiempo, alimentan la inflación. Según el Fondo Monetario Internacional, la economía mundial podría soportar un aumento del 10% en los precios de la energía, aunque el crecimiento se ralentizaría de alrededor del 3,2% al 3%. Los economistas prevén que, si el conflicto se prolonga, Reino Unido y la zona euro podrían crecer apenas un 1% o incluso menos.
Las economías asiáticas han disfrutado de un fuerte crecimiento de la producción industrial impulsado por el auge tecnológico global, pero una crisis energética podría frenar ese impulso y provocar un escenario de estanflación, según ha advertido Oxford Economics. En Estados Unidos, un precio del petróleo de 125 dólares por barril podría reducir el producto interior bruto en un 0,8%, incluso si la inflación supera el 4%, según la firma de auditoría y consultoría RSM.
La situación recuerda a las crisis del petróleo de la década de 1970, cuando los conflictos en Oriente Medio dispararon los precios y arrastraron a las economías avanzadas a una recesión prolongada, según David Bassanese, economista jefe de BetaShares. “Si el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares por barril y esta perturbación continúa, podríamos enfrentarnos a un momento de estanflación en la primera mitad del año: crecimiento débil y bancos centrales con poco margen de actuación debido al alto nivel de inflación”, afirmó.
¿Subirán los tipos de interés?
Según los economistas, es menos probable que los tipos de interés bajen si la guerra se prolonga, mientras que los bancos centrales que contemplan subirlos podrían hacerlo antes de lo previsto. En Australia, en cambio, se espera ahora que haya dos subidas de tipos este año, cuando antes del conflicto solo se contemplaba una.
Antes del inicio de los ataques, se esperaba que el Banco Central Europeo y el Banco de Canadá mantuvieran los tipos sin cambios en 2026. El lunes por la mañana, las previsiones apuntaban ya a que ambos podrían subirlos al menos una vez durante el próximo año.
Antes de la guerra, también se esperaba que la Reserva Federal de Estados Unidos —sometida a una fuerte presión por parte de Trump para que recortara los tipos— y el Banco de Inglaterra los bajaran dos veces en 2026. Ahora se prevé que la Fed solo los reduzca en septiembre y que el Banco de Inglaterra los mantenga estables durante todo el año.
¿Cuánto puede empeorar la situación?
El mundo probablemente tendrá que enfrentarse a un crecimiento más lento y a precios más altos incluso si Trump pone fin a la guerra, porque el petróleo difícilmente volverá a los mínimos de enero, según Bassanese. Los operadores, señaló, incorporarán una prima para cubrir el riesgo de que el conflicto se reanude.
Los países asiáticos, especialmente dependientes del petróleo de Oriente Medio, ya se apresuran a mitigar el impacto del fuerte aumento de los precios. En Bangladesh, las universidades cerrarán a partir del lunes y adelantarán las vacaciones del Eid al-Fitr como parte de las medidas de emergencia para ahorrar electricidad. El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, también anunció la primera medida del país para limitar los precios internos del combustible en casi tres décadas.
Una rápida desescalada ayudaría a evitar una espiral inflacionaria, ya que los precios del petróleo se estabilizarían, según la economista jefe del National Australia Bank, Sally Auld. Aunque consideró poco probable que el conflicto se prolongue un mes más, advirtió de que, si así fuera, existiría un “riesgo importante de recesión mundial” y los precios del petróleo podrían mantenerse cerca de los 120 dólares por barril.
Goldman Sachs estima que una interrupción de un mes podría incluso llevar los precios por encima del máximo histórico de 145 dólares por barril. Los economistas de Westpac prevén que tres meses de interrupción elevarían el precio hasta los 185 dólares por barril, con graves consecuencias para la economía mundial.