Desde hoy en Barcelona ya puedes pedir esta ayuda si cambias tu ciclomotor de combustión por uno eléctrico

A partir de hoy martes 15 de septiembre ya se encuentra abierto el plazo oficial para solicitar las nuevas ayudas municipales de 600 euros destinadas a sustituir ciclomotores de combustión por modelos eléctricos en Barcelona. Esta convocatoria pública se dirige a personas físicas y empresas censadas en la capital catalana que hayan adquirido un vehículo eléctrico de categoría L1eB y desguazado uno térmico. Se trata de una línea de subvenciones que permanecerá activa hasta el 30 de septiembre de 2028 o hasta agotar los fondos anuales. La medida busca descarbonizar un segmento clave de la movilidad urbana que había quedado al margen de las ayudas a la renovación.

Para beneficiarse de la ayuda de 600 euros por vehículo nuevo, la normativa municipal establece como requisito indispensable entregar para su desguace un ciclomotor de combustión tradicional. Un aspecto fundamental de la medida es su carácter retroactivo, ya que podrán acogerse todas las operaciones de compra y desguace ejecutadas desde el 1 de marzo de este año. La aportación fija de 600 euros tiene como límite un máximo del 50% del precio del vehículo sin IVA, lo que representa entre un 16% y un 40% del coste total de un ciclomotor eléctrico en el mercado actual. Las solicitudes se otorgarán por orden de entrada hasta agotar el presupuesto de cada ejercicio.

Con el propósito de simplificar la tramitación administrativa para la ciudadanía, el consistorio barcelonés ha reducido la documentación requerida a únicamente dos comprobantes esenciales. Las personas que deseen tramitar la ayuda solo deberán aportar el justificante de compra del ciclomotor eléctrico nuevo y el certificado de desguace del vehículo térmico. Para facilitar el procedimiento, los depósitos de Barcelona de Serveis Municipals prestan el servicio de desguace de forma gratuita para los usuarios y entregan de forma inmediata el certificado oficial válido. El trámite puede realizarse íntegramente a través del portal informático municipal.

La puesta en marcha de este plan responde a un diagnóstico detallado sobre el parque rodante de dos ruedas en la capital catalana. Actualmente, Barcelona registra un censo de 32.000 ciclomotores, de los cuales unos 8.000 son eléctricos y 24.000 funcionan con motores de combustión interna. De estos últimos, los servicios municipales estiman que unos 18.000 circulan de forma habitual por la ciudad, generando aproximadamente 3.000 toneladas de dióxido de carbono cada año. Con este programa se pretende acelerar la sustitución progresiva de estos vehículos contaminantes por alternativas de cero emisiones, mejorando la calidad del aire y reduciendo el ruido.

La dotación destinada específicamente a esta línea de ayudas para el periodo 2026-2028 asciende a 5,2 millones de euros. No obstante, la iniciativa forma parte de una estrategia global más amplia proyectada hasta el año 2030, cuya inversión global alcanzará los 15 millones de euros. Con esta cifra se prevé financiar la renovación de hasta 24.000 ciclomotores de combustión e impulsar la instalación de 64 estaciones públicas de intercambio de baterías en la ciudad. Próximamente, el equipo de gobierno anunciará la aprobación de una convocatoria específica destinada a subvencionar la infraestructura técnica de recarga en estas estaciones para dar servicio diario.

Objetivo, 2030

Esta ambiciosa medida se enmarca formalmente dentro de un plan estratégico para luchar contra el cambio climático e impulsar una transición ecológica justa en Barcelona. El Pla Clima contempla una inversión acumulada de 1.800 millones de euros hasta 2030 en actuaciones de mitigación y adaptación. El objetivo final es alcanzar un parque de ciclomotores 100% eléctrico en 2030, poniendo la salud ciudadana en el centro y reduciendo más de un millón de toneladas de emisiones contaminantes en un horizonte de cinco años. La transición a la movilidad eléctrica no solo descarbonizaría el transporte ligero, sino que transformaría de forma sostenible el entorno urbano diario.

El plan municipal cuenta con el apoyo explícito de las entidades integradas en el Observatori de la Motocicleta, como Anesdor, Motoristes per Barcelona y la P(A)T, reafirmando el compromiso sectorial con la descarbonización. La creación paralela de la red de 64 estaciones de intercambio de baterías permitirá sustituir baterías agotadas por cargadas en pocos segundos, eliminando uno de los principales obstáculos percibidos por los usuarios para dar el salto a la movilidad eléctrica. Con esta visión integral, Barcelona trata de consolidar un modelo pionero que combina incentivos económicos e infraestructuras estratégicas para garantizar un cambio de paradigma efectivo.