La propulsión eólica impulsa a los buques de carga: menos emisiones y ahorro de combustible

Barco con las velas rotatorias instaladas

Raquel Sáez

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Mayor potencia, ahorro en el consumo de combustible y una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Ese es el ambicioso objetivo que se marcan los gigantes del transporte de mercancías, que buscan abaratar costes, sobre todo tras el conflicto desatado en Oriente Medio con la guerra entre Estados Unidos e Irán. 

No es una quimera, sino que algunas empresas están desarrollando tecnología para que los buques de carga ahorren combustible, gocen de una mayor potencia en sus viajes y desarrollen una actividad más respetuosa con el medio ambiente. 

La última invención pasa por la instalación en la cubierta de estos buques de velas rotatorias, una forma de propulsión eólica que ya utilizan algunos gigantes del transporte y que está dando resultados prometedores, según sostiene la empresa finlandesa Norsepower. 

“Resultados significativos”

Esta empresa instaló tres velas rotatorias en varios buques de la multinacional Sea Cargo, especializada en el transporte de mercancías vía marítima, aérea y terrestre. Y los resultados fueron especialmente satisfactorios, sostienen: reducción de hasta un 35 % en las emisiones de gases de efecto invernadero por tonelada transportada y reducción total de emisiones de hasta un 50 % en toda la flota modernizada.

Las ventajas no acabaron ahí. En condiciones de viento favorables, las velas rotatorias podían generar un empuje equivalente a aproximadamente 7.500 kilovatios, lo que reducía “sustancialmente” la necesidad de potencia del motor. A su vez, esto suponía un menor consumo de combustible.

Archivo - Contenedores de mercancías en el muelle de descarga del Puerto de Barcelona, en Cataluña (España)

“Proyectos como este demuestran que, combinada con sistemas energéticos modernos, puede ofrecer resultados significativos y cuantificables hoy mismo”, destaca en un comunicado el director ejecutivo de Norsepower, Heikki Pöntynen. 

Las empresas implicadas en la puesta en marcha de estas tres velas también destacan la rapidez en su instalación, que no requirió una parada en la actividad logística. De acuerdo con la compañía, la instalación se completó en tan solo dos días laborables por buque, sin turnos nocturnos, mientras que la puesta en marcha y las pruebas de rendimiento se llevaron a cabo durante las operaciones normales del buque.

“Este proyecto es un claro ejemplo de cómo la propulsión eólica puede implementarse de forma rápida, eficiente y sin interrumpir las operaciones comerciales. Para los armadores, evitar los periodos de inactividad es fundamental”, concluye el responsable de que las velas rotatorias hayan llegado a los buques de carga. Quién sabe si para quedarse. 

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