Larga vida al 'Ciber'
De la resaca de zorra a la energía de hombre divorciado: 'Ciberlocutorio' nos ayudó a entender internet y el mundo
Llevar una gorra bordada con la expresión ‘resaca de zorra’ es sinónimo de oyente del podcast Ciberlocutorio. Aunque pueda parecer extraño, no sería inusual que se diese dicha situación porque el tamaño de la comunidad que se ha generado alrededor de ese programa conducido por Anna Pacheco y Andrea Gumes dentro de la parrilla de Radio Primavera Sound es muy grande. Y, desde el pasado 6 de julio, está desconsolada porque, después de ocho temporadas, el ‘Ciber’ llega a su fin. Habrá una fiesta de despedida definitiva en octubre, pero el cierre ya está anunciado.
Para entender la magnitud de la decepción solo hay que echar un vistazo a los más de 600 comentarios con emojis de corazoncitos rotos y caritas con lágrimas en el post de Instagram donde anunciaron su adiós. Desde febrero de 2019, las dos comunicadoras bucearon en las profundidades de Internet para analizar tendencias, se mantuvieron atentas a los fenómenos sociales y culturales que acontecían y acuñaron conceptos como el mencionado en el primer párrafo o ‘las bolitas de Instagram’, que ya forman parte del léxico cotidiano de su público.
Anna Pacheco dice a elDiario.es que decidieron que ha llegado el momento de terminar con el Ciberlocutorio porque, de alguna manera, han agotado el formato: “Hemos jugado del derecho y del revés en las últimas temporadas pero aun así sentíamos que desde ese lugar ya no teníamos mucho más que contar. Nos apetecía, además, cerrarlo en un momento bonito y con todo el cariño y el respeto a la comunidad que nos ha seguido desde el inicio”. Andrea Gumes coincide con su compañera en que después de tantos años no tienen mucho más que aportar: “Sentimos que nos apetece ser más oyentes que no estar sumando ruido a esta sobreproducción de contenido que hay ahora mismo”.
Borja Domínguez es uno de los oyentes que empezó a seguir el podcast “desde el minuto uno” porque tenía amigos en común con Anna y Andrea y ya las conocía. Hasta estuvo en las primeras grabaciones que se hacían en el local barcelonés Abaixadors10. “Una cosa que siempre da miedo es que gente que conoces haga cosas que no te interesen, pero con ellas fue facilísimo porque el Ciber ha estado guay siempre”, señala. Una de las cosas que destaca del podcast es la capacidad que ha tenido para mutar y no ceñirse solo al formato que les funcionaba. “Han experimentado con la ficción, han hecho una temporada temática sobre internet, hay capítulos conversacionales, otros que son entrevistas, a veces son debates y otras veces son conferencias”, describe.
“Hemos ido creciendo un poco con nuestras oyentes, ha sido maravilloso comprobar cómo funcionaba un programa sobre el odiosamato y los celos o Gerard Piquè y otro sobre el capitalismo y el franquismo, urbanismo o vivienda”, sostiene Anna, “creo que una de las cosas que más gustaba era esa sensación de cercanía y proximidad, una intimidad compartida que sobre todo fuimos construyendo de forma espontánea en las primeras temporadas”.
Han experimentado con la ficción, han hecho una temporada temática sobre internet, hay capítulos conversacionales, otros que son entrevistas, a veces son debates y otras veces son conferencias
Marcos Bartolomé, fiel seguidor de Ciberlocutorio desde que comenzó, pone como ejemplo de esa confianza con su público una experiencia en primera persona. Él les respondió a una pregunta en una historia de Instagram y le pidieron sin mucho miramiento que lo explicase en un audio de WhatsApp, a lo que él contestó con una pequeña crítica. “Les dije algo como que al final esto es implicar al oyente para generar el contenido del podcast y hay que procurar tratarlo con un poco de cuidado. Y ellas se disculparon por haber sido tan expeditivas y quisieron invitarme a tomar algo para hablarlo. La coherencia entre sus contenidos y cómo luego han sido capaces de desarrollar una praxis en consecuencia con ellos realmente me ha resultado muy importante. Siempre les tendré muchísimo cariño”, afirma.
La comunicadora Janira Planes, experta en tecnología y cultura de internet, comenta que Ciberlocutorio ha sido una inspiración para ella desde que comenzó a escucharlo en 2019. “Me ayudó a pensar mucho en internet como espacio en el que crear y en el que estar pendiente de la cultura. Sobre todo desde ese punto de vista del usuario final”, especifica. Además, señala que Anna y Andrea fueron pioneras en explorar este formato de podcast cultural que ya se hacía en Estados Unidos pero apenas había aterrizado en España.
Mar Manrique, periodista creadora de la newsletter Fleet Street y autora del libro Un trabajo soñado. El desencanto de una generación que quiso vivir de internet (Ediciones Península), llegó al podcast en 2021, cuando aún estaba en la universidad y todavía no se había adentrado en los recovecos de la red. Lo que más le gusta de él es “la capacidad de análisis de internet desde la visión social, antropológica y cultural. Poder hablar de ello sin que suene soft, ni superficial, ni una-cosa-demasiado-moderna, en comparación con los podcast hard, los que ‘importan’, de geopolítica o deportes”.
Tanto Janira como ella definen el programa como decisivo a la hora de desarrollar sus carreras profesionales y posiblemente las de mucha otra gente. “De manera probablemente inconsciente han abierto camino a todas las personas que hablamos de cultura digital y que hemos hecho de eso nuestro trabajo”, expresa Manrique.
Anna y Andrea son sabuesos, huelen las tendencias sociales del espacio digital antes de que alguien pueda ponerle palabras
‘El de las bolitas de Instagram’
Después de ocho temporadas, resulta difícil escoger un episodio preferido. Blanca Alcalá no recuerda cuál fue el primero que escuchó y considera que todos son “especiales y diferentes” pero recuerda con especial nitidez “el de El Corte Inglés, el de Gisele Pelicot o el de toldos verdes”. Carolina Velasco, oyente y responsable del podcast He venido a hablar de mi libro (que también se despide), tiene una buena lista de predilectos: “El de resaca de zorra (mitiquísimo), el del juicio de Shakira, el de las bolitas de Instagram, el de ‘a ver si nos vemos’, el de los expats, el de la energía de hombre divorciado o el que me descubrió a Mayte Gómez Molina”. Asimismo, recomienda el que dedicaron a la bisexualidad y la serie completa sobre internet, titulada Amigo internet.
Borja se declara fan de las entrevistas alrededor de un tema concreto y escoge uno que ha escuchado varias veces: “La fiesta del tanatorio, con Layla Martínez hablando de anarquismo, espiritismo y muerte. Y este año han hecho el crossover con el podcast Amiga Date Cuenta, que ha sido una fantasía”. Mar Manrique considera que Anna y Andrea son “sabuesos, huelen las tendencias sociales del espacio digital antes de que alguien pueda ponerle palabras”. Ella subraya el episodio en el que llevaron a Pilar Eyre – “cosa más random no se ha visto”, estima– y también “el de girl boss, aquellos con Sara Torres, el de los expats, sus colabos con Punzadas Sonoras y con Amiga Date Cuenta. ¡Y más!”.
Sin nombrar ningún capítulo en concreto, Marcos valora la atención que el podcast le dedicó al urbanismo, algo que caracteriza mucho a Barcelona, lugar en el que reside y donde se grababa Ciberlocutorio. “Creo que desde que vivo aquí me he acostumbrado a hablar muchísimo de urbanismo. Está muy presente en las conversaciones del día a día con personas conocidas, con amigos, más de lo que en cualquiera de las otras ciudades en las que he vivido hasta ahora”, desarrolla. Para él, han hecho una labor de divulgación “un poco escondida, porque no es por lo que se las va a recordar, quizás, pero sí increíble”.
¿El fin de una era?
Desde su punto de vista como experta en el sector, Janira no considera que el fin de Ciberlocutorio signifique que una época de internet se apaga. Sostiene que el entorno del Primavera Sound está muy activo en cuanto a temas relacionados con la cultura y el mundo online con espacios como el de Radio Noia de Mar Vallverdú. Para ella comparte, de alguna forma, la filosofía del podcast de Anna y Andrea por su curiosidad intelectual: “Es posible que estemos ahora en un momento en el que la cultura de internet va a ir perdiendo ese apellido y cada vez va a ser más cultura y ya. Justo ellas se van en el momento en el que el concepto de internet deja de tener tanto peso”.
Según Mar, esta despedida estaría relacionada con un fin de ciclo para las propias creadoras más que con el formato del podcast. “Un proyecto que te inicia y te consagra también tiene fecha de caducidad”, indica. “Creo que con Ciberlocutorio y antes con Tardeo [dirigido por Andrea Gumes] se va una forma de hacer podcasts que antepone el ser fieles a sí mismas y honestas con la audiencia a la monetización y generar contenido porque sí”, manifiesta Carolina, “la prueba está en que cuando han necesitado un descanso, por lo que fuera, se lo han tomado”.
Creo que con Ciberlocutorio y antes con Tardeo [dirigido por Andrea Gumes] se va una forma de hacer podcasts que antepone el ser fieles a sí mismas y honestas con la audiencia a la monetización y generar contenido porque sí
Un consuelo para sus seguidores más acérrimos es que el archivo de episodios seguirá disponible en las plataformas online al alcance de todos, reflexiona Borja. “No sé si es el fin de una era, quizá eso es demasiado hiperbólico, pero sí que deja triste a una base de fans bastante sólida. No se me ocurren podcasts que puedan llenar ese hueco ahora mismo”, considera. Es el segundo podcast de todos los que sigue que ‘cierra’ este año, después del de Carolina Velasco. “Prefiero no buscar sustitutos, aunque no me importará encontrármelos”.
Blanca Alcalá espera que otro de sus preferidos, el ya mencionado Amiga Date Cuenta de Noelia Rodríguez y Begoña Gómez Urzáiz (también en Radio Primavera Sound) no se despida porque “entonces ya se acabaron los podcast para mí”. Le gustaría encontrar otros que fuesen interesantes, pero no siente que conecte igual que con Ciberlocutorio así que “quizás ya solo escuche cualquiera para dormir”.
Mar Manrique también se ha preguntado cuál podría ser el podcast que tome el relevo de Anna Pacheco y Andrea Gumes pero ha mandado callar a su “pequeña mente productiva”. “Está bien que nadie ocupe ese hueco. Está bien que el Ciber sea el Ciber y no haya nadie que pueda hacer lo mismo. Revisitaremos sus episodios como cuando vemos Love Actually en Navidad”, concluye.