La cruz de Rubalcaba
Javier F. Barrera - Periodismo al Pil Pil
Ahí está, la cruz de Rubalcaba, un majestuoso crucero, sin parangón en Cantabria, ubicado en el municipio de Liérganes, Cantabria, España) levantado en estilo barroco en 1717(2) y listado como bien de interés cultural en 1994, con categoría de monumento.
Pero no es la cruz que lleva no sin trabajo el candidato del PSOE a presidente del Gobierno en las elecciones de este próximo 20-N.
La cruz que lleva Alfredo Pérez Rubalcaba es que tiene cara de ‘loser’ frente a un tipo, Mariano Rajoy, que tiene más pintas aún.
Pase lo que pase el 20-N, levante la cabeza uno u otro, el futuro político de este país pasará por, al menos cinco ejes que me atrevo a aventurar:
1.-Por los ciudadanos. El que se quede fuera del Gobierno tendrá que construir un tipo diferente de oposición. Fuera de los lugares comunes, de la falta de transparencia, aprovechando la capacidad de los ciudadanos de opinar y el poder de las redes sociales para construir alternativas, no para dirigir los mensajes políticos.
2.-Por el trabajo. Se acabo el tiempo de los asesores, de la imagen, de las florituras verbales, de los golpes de efecto. Es la hora del trabajo. La situación no está ni para el paseo ni para el pasillo, ni para la declaración ni para el escaqueo. Hay que fiscalizar el trabajo del Gobierno, que ya nos encargaremos los periodistas y los ciudadanos de fiscalizar el de todos en plan Who Watch The Watchmen. Se acabó el dossier chapucero y la denuncia en el tribunal de la opinión pública. La vulgar judicialización de la vida parlamentaria, política, ejecutiva e incluso judicial.
3.-Por los grupos políticos. Habrá cambalache autonómico, regionalismos a izquierda y derecha (véase Asturias y Álvarez Cascos, esperemos a la Valencia post Camps), iniciativas nacionales más allá de UPyD y los localismos tan del gusto de la vanidad, la envidia y el ombliguismo patrio. Atención a la fragmentación. Atención a Sortu y a Bildu. Por supuesto, a ETA.
4.-Por los ‘Indignados’. Ojo. Aquí está la gran disrupción, como canta Bob Dylan, en Sara: “So easy to look at, so hard to define”. De ahí la imposible manipulación, control, asimilación. Y están demostrando su fuerza, su capacidad. De momento, la calle es suya.
5.-Por los resultados. Sí. Blanco o negro. Pasa o falta. Rojo o negro. Victoria o derrota. La derrota de Felipe González y el ‘ocaso Borrell’ convirtió a Joaquín Almunia, uno de Bilbao, un buen tipo, en un ‘sparring’ frente a José María Aznar. Ahora es diferente. El perdedor dos veces consecutivas es de momento Rajoy. Rubalcaba es el aspirante como candidato pero el defensor del título por parte del partido, el PSOE. De los resultados, además de la formación del nuevo Gobierno, dependerá el futuro inmediato de los dos grandes partidos de este país. Y el que pierda, dará más noticias, casi, que el que gane. Esto, me lo apuesto en un par de cañas. Palabra.
Termino aquí. La cruz, como la feria, es para quien se la trabaja. Es para quien decide llevarla. Es para quien la sufre y la acepta. La cruz de Rubalcaba es Rajoy, el propio PSOE, la crisis, y si me apuran, la madre que parió al demonio. La cruz de Rajoy es otra. Ya la conocéis.
PD
Gracias por seguir estos posts durante este mes de agosto. Y gracias al dueño de esta casa por la invitación. Ha sido un placer, una satisfacción y una buena experiencia.