El día después de las elecciones gallegas y vascas
Iñigo Sáenz de Ugarte
--Pocas veces una derrota de la izquierda en las urnas ha sido tan merecida como la de ayer en Galicia. Un presidente con aires aristocráticos que parece pensar que los gallegos están obligados a votarle descubre anonadado que no es así. La soberbia ha derrotado a más políticos que el índice de desempleo. Pero lo más glorioso, y eso nos remite otra vez a la soberbia, fue su decisión de no adelantar las elecciones al otoño, como le pedía insistentemente el PSOE. Con los indicadores económicos ya en caída libre, estaba claro que cada mes iba a ser peor que el anterior. Igual es que Touriño se creyó esos mensajes de Zapatero sobre lo bien preparada que estaba España para afrontar la crisis. Doblemente estúpido.