El dinero de Dios: cómo se financia la Iglesia
Rodrigo Blázquez
En enero de 1979 se firmó en Roma el Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre asuntos económicos. 25 años después, un texto que dejaba patente su vigencia para tres años, sigue marcando las relaciones entre el Estado y la Iglesia.
“La Iglesia Católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades. Cuando fuera conseguido este propósito, ambas partes se pondrán de acuerdo para sustituir los sistemas de colaboración financiera”.
Este “propósito” expresado en el Acuerdo no se ha llevado a efecto y, por lo tanto, ésta es la base sobre la que se estableció el régimen de privilegios de la Iglesia Católica en España. Un pacto, además, sólo formalmente postconstitucional.