La educación la resuelvo yo en dos patadas
Antonio Orejudo
Una mampara, eso es lo que necesita la escuela pública, una mampara como la de los taxis entre los alumnos y el profesor. Y que los docentes estén adscritos a Interior, no a Educación. Que se reconozca la función social que les hemos encomendado de tapadillo: reducir la delincuencia juvenil, impedir que los zánganos de 16 años sin interés por la escuela se dediquen a dar hostias por la calle. Habrá que implantar la medida (y la mampara) en la universidad en cuanto agredan a un catedrático. Aunque en el caso de la universidad es más probable que la paliza venga antes de un colega que de un alumno.
Fuera de bromas: no tengo muchas esperanzas puestas en ese pacto por la Educación.