Hay vida inteligente en el rock and roll
Si Pomada regala su obra es que no teme a la piratería. “En absoluto, la fomentamos”, ríe Belda. “Somos músicos, no vendedores”, señala Helena Casas.
“Nos gusta grabar, pero lo que viene después nos da pereza (...) Los gastos son prácticamente cero: el beneficio será enorme, aunque sólo nos salgan tres bolos”. Acaso sean más de tres: en el 2001, cuando su primer disco (del que vendió 2.500 ejemplares), Pomada firmó 185.