Hipocresía y castidad
Gran Wyoming
La aparición de los hijos de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, denunciando que fueron violados por su propio padre se une a la larga lista de atrocidades cometidas por este monstruo, y es la consecuencia de una política de encubrimiento sistemático por parte de las autoridades eclesiásticas y de la cúpula de la secta que habitan en la hipocresía y la mentira.
Sorprende que, a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre este prohombre que ha estado a punto de ser canonizado, jamás haya sufrido las consecuencias de sus fechorías –que parecen sacadas de una novela de terror–, y también que su imagen sea venerada en colegios y centros de la secta sin que se haya visto el menor gesto por parte de sus correligionarios para pedir perdón a la sociedad, no por sus atrocidades, sino por su complicidad al negar los hechos.
Dado que ostentan o han ostentado cargos públicos de gran responsabilidad, tampoco estaría mal que Ana Botella o los ex ministros Michavila y Acebes, que son una referencia moral y avalan con su presencia la integridad de los actos de esta secta, pidieran alguna disculpa por si algún niño llevara en su bolsillo un estampita de este violador pederasta.