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Mayor Oreja en siete claves

1- Ya sabemos dónde estaba Rajoy el 18 de diciembre. Mientras el Congreso votaba los Presupuestos, el líder del PP comía con Jaime Mayor Oreja para cerrar los detalles de su candidatura para las europeas. No era la primera vez que le ofrecía el puesto. También lo hizo en el Congreso de Valencia y entonces Mayor Oreja dijo que se lo quería pensar. Tras el desaire, Rajoy le ha dejado varios meses para que meditase, a pesar de que a Mayor Oreja las dudas se le pasaron hace ya tiempo.

2- Rajoy, atenazado por las encuestas de los últimos días, opta ahora por un candidato a la defensiva. Agrada al búnker, al ala dura, y se prepara así para un año en el que de nuevo tendrá más trabajo en el frente interno que frente al Gobierno. Para Rajoy, las europeas no son unas elecciones más sino una nueva reválida. Si el PP no gana a pesar de la recesión económica, su liderazgo volverá a estar en cuestión. Varios miembros de la dirección del PP dan por hecho que, en caso de derrota en las europeas de junio, en julio habrá un congreso extraordinario del que saldrá un nuevo líder.

3- Mayor Oreja también es el mejor antídoto que tiene el PP para evitar la fuga de votos hacia el UPyD de Rosa Díez. En el PP recuerdan muy bien otras europeas, las de 1989. Aquel año otro invento populista, la Agrupación Electoral Ruiz-Mateos, sacó 608.560 votos. La mayoría de ellos, de los caladeros conservadores.

4- El candidato del PP en 1989 fue otro Oreja, Marcelino Oreja, el tío de Jaime. En aquel momento –la refundación de AP en el actual PP tras el desastre de Hernández Mancha– Manuel Fraga pensaba en Oreja como su sucesor. Varias encuestas lo colocaban como el candidato mejor valorado de la derecha. Fraga quiso probar su tirón electoral y lo puso de cartel. Perdió estrepitosamente, Aznar heredó el PP y el resto es una historia que Alberto Ruiz-Gallardón hoy recuerda muy bien.

5- El alcalde de Madrid, con el que se ha especulado hasta el último momento, no quería ir a las europeas, pues tenía mucho que perder y poco que ganar. Pero si Mariano Rajoy le hubiese pedido que fuese el candidato le habría puesto en un severo aprieto. Si Rajoy le ofrece el puesto en privado, Gallardón se habría negado con todas sus fuerzas. Pero si la oferta se la hubiese hecho en público, se habría visto obligado a aceptar. El alcalde de Madrid lleva muchos meses, desde que Esperanza Aguirre bloqueó su entrada en el Congreso de los Diputados, intentando cambiar su imagen entre las bases de su partido. Está acudiendo a muchos actos internos y visitando todas las agrupaciones que puede. Si se hubiese negado a ser el candidato europeo, habría vuelto a ser el verso suelto.

6- Alberto Ruiz-Gallardón no quería y a Mariano Rajoy tampoco le convenía. Es cierto que el alcalde de Madrid tiene mucho más tirón electoral que Mayor Oreja. Pero para Rajoy suponía un gran riesgo: pasase lo que pasase en las urnas, él no salía guapo en la foto. Si el PP ganaba las elecciones, ganaba Gallardón y no él. Y si perdía, perdían los dos.

7- Gallardón, Oreja… ¿Había una tercera posibilidad? Sí. En el PP especulaban con un tercer candidato del que había más un dibujo que un nombre. Alguien claramente del equipo de Rajoy, alguien como Moragas, como Soraya, como Ana Pastor… Si un perfil así gana las europeas, Rajoy no sólo vence al PSOE sino que también habría derrotado completamente a su oposición interna. Por el otro lado, si un candidato así pierde, Mariano Rajoy no habría podido continuar ni un minuto más. En cambio ahora, con Oreja, es posible que salte el fusible pero no el generador. Después de quemar a los Zaplebes, no sería la primera vez