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El mejillón cebra y el escaño vacío

José Andrés Torres Mora

(...) Sería bueno preguntarse por qué, legislatura tras legislatura, se repite la escena de los escaños vacíos. Si lo hacemos, encontraremos mejor la respuesta en el funcionamiento ordinario del parlamentarismo moderno que en la moralidad laboral de los diputados. El objeto del discurso en la tribuna es más dejar constancia fidedigna de la posición del parlamentario y de su grupo en el Diario de Sesiones y en el registro videográfico de la Cámara, que un procedimiento deliberativo en sentido estricto. El debate en el Pleno es sólo la formalización pública de todo un trabajo previo, de un largo proceso de deliberación en el que es posible hacer lo que sería imposible hacer en una sesión plenaria.

Es algo que uno constata la primera vez que es ponente de una ley, son las visitas al despacho del ponente del otro partido, las conversaciones de horas que exploran cada uno de los meandros del texto que se pretende aprobar, las reuniones con el Gobierno, con asociaciones de ciudadanos. Es en esos espacios en los que va definiéndose la posición del grupo parlamentario hasta llegar a las reuniones internas, que los grupos parlamentarios suelen celebrar los martes, en las que los diputados hacemos nuestras últimas objeciones antes de tomar una decisión que todos deberemos cumplir.

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(José Andrés Torres Mora es diputado del PSOE por Málaga).