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El pacto social se agosta

Pese a la globalización, hay unas fábricas que aún suelen cerrar al completo todo el mes de agosto: las imprentas de libros. Los tipógrafos fueron de los primeros obreros en tener vacaciones. “No era costumbre imprimir en agosto, una tradición que se mantiene en muchos talleres, aunque los tiempos están cambiando”, me cuenta Manuel Fernández Cuesta, editor de Península. Tiene su razón histórica. Los tipógrafos fueron, en el XIX, la vanguardia del movimiento sindical. Eran los obreros que sabían leer, los primeros en descubrir a ese fantasma que recorría Europa: el marxismo.

El 2 de mayo de 1879, sobre las bases de uno de los primeros sindicatos, la Asociación General del Arte de Imprimir, el tipógrafo Pablo Iglesias fundó el PSOE. En la primera reunión del partido matriz de la izquierda española, del que 42 años después se escindiría el Partido Comunista, participaron sólo 25 personas: 16 tipógrafos, cuatro médicos, dos plateros, un doctor en Ciencias, un marmolista y un zapatero. No se llamaba José Luis.

130 años después, gracias a aquellos tipógrafos, las vacaciones ya son universales mientras el pacto social se agosta. La patronal CEOE dinamita la negociación porque sabe que cada día que pasa es una victoria. El Gobierno no quiere suspender esa asignatura. Sería un fracaso político dejar el pacto hasta septiembre, más aún cuando es probable que el paro de la EPA de mañana vuelva a subir. Pero la gran empresa de Gerardo Díaz Ferrán no tiene prisa, juega a la gran política de la mano del PP: por eso exige máximos imposibles de cumplir. Algunas fábricas cierran en agosto. También hay empresarios que están encastillados todo el año.