Rajoy gana tiempo
No son habituales las buenas noticias para el santo Rajob, al menos en estos meses, así que no sorprende que el desenlace de la enésima semana de pasión en el PP haya dejado satisfechos a los marianistas. Contra pronóstico, el cuestionado líder de la derecha ha logrado vencer en los dos últimos frentes abiertos de su interminable guerra interna: en Madrid, Rato presidirá la caja; y en Valencia, el relevo de Ricardo Costa como secretario llegó al fin de forma oficial y a gusto de Génova. Falta por conocer la letra pequeña de ambas victorias: cómo de dura será la sanción a Manuel Cobo y si será suficiente para Aguirre y sus medios afines; qué salida digna habrá pactado para el perdedor, Ignacio González (¿presidente de Iberia?), y si la remodelación pendiente del Gobierno de la lideresa llegará a puerto; qué pasará con ese recurso judicial que quiere presentar Ric Costa por el incumplimiento de los estatutos en su destitución. Pero, para variar, el lunes no fue negro. Y hoy amanece, que no es poco.
Mariano Rajoy afronta el Comité Ejecutivo Nacional en una situación infinitamente mejor a la que aparentaba cuando el jueves pasado amenazó con perder su paciencia infinita. Hoy no es probable que haya sorpresas y el líder del PP se limitará a subrayar su autoridad y el interés común por permanecer unidos en un discurso en el que tampoco hará sangre de los derrotados. Pero se equivoca el gallego si cree que esto es todo, amigos. Basta mirar el calendario, 3 de noviembre de 2009, y calcular cuánto llevamos de legislatura y lo que queda hasta las elecciones de 2012. Mariano Rajoy ha ganado la batalla, pero Esperanza y Camps seguirán dando guerra.