De reducir los salarios y otras memeces
Juan Carlos Escudier
De la mano del Nobel Paul Krugman, que ha llegado en business y ha cobrado un riñón para decirle a Zapatero que o bajamos los precios y los sueldos o la crisis en vez de muy mala será horripilante, algunos gurús de la cosa y amplios sectores del empresariado han empezado a defender el recorte de salarios para frenar el incremento del desempleo y aumentar la competitividad. Del asunto de los precios se han olvidado porque no se puede estar a todo. Es comprensible.
De hecho, se cita como un ejemplo de responsabilidad de los trabajadores -que debería ser imitado por el conjunto del proletariado patrio- el caso de SEAT, donde sindicatos como UGT han apoyado la congelación de las nóminas a cambio de asegurar la fabricación de un nuevo modelo de vehículo y evitar despidos en la plantilla. El gesto, a tenor de lo anterior, tendría además un valor patriótico porque coadyuvaría en el empeño colectivo de alejarnos cuanto antes del abismo.