El régimen iraní cierra filas
Iñigo Sáenz de Ugarte
Las manifestaciones del sábado han tenido como consecuencia un veredicto desolador para la oposición iraní: menos gente en las protestas y el endurecimiento de la represión. Diez personas han muerto en enfrentamientos entre la policía y “grupos terroristas”, según la televisión gubernamental. Las fuerzas de seguridad y las milicias de los basiyi han tenido carta blanca para disparar y golpear. El discurso de Jamenei del viernes ha provocado el efecto desgraciadamente esperado: si la oposición persiste en desafiar el resultado de las elecciones, habrá sangre en las calles y serán los rebeldes quienes pongan los muertos.
Musavi tardó demasiado tiempo en responder a Jamenei. Eso y la amenaza de violencia tuvo que desalentar a muchos de sus partidarios. El domingo ha comenzado sin disturbios en Teherán. No hay mucha información sobre lo que ocurre fuera de la capital.