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El sacrificio de Imaz

1- El presidente del PNV ha dimitido y Zapatero se ha quedado “perplejo” con la noticia. No sorprende que esté sorprendido: pocos en Madrid se esperaban un desenlace así para la guerra interna del nacionalismo vasco. El PNV estaba dividido entre los moderados de Josu Jon Imaz y los soberanistas de Joseba Egibar, el delfín de Arzalluz que perdió la sucesión frente a Imaz por sólo un voto. Según la versión que contaban y creían tanto los políticos como los diarios de Madrid, eran Ibarretxe y Egibar los que se irían pronto a casa, arrinconados por un cada vez más poderoso Josu Jon Imaz. Moraleja: los deseos no siempre se hacen realidad y no hay que creerse tu propia propaganda. De hecho, la simpatía con la que Madrid y La Moncloa veían a Imaz es una de las principales causas de que hoy se vaya a casa.

2- Zapatero pierde con Imaz a uno de sus principales aliados. El líder nacionalista no sólo fue su mayor apoyo durante la negociación con ETA. También era el garante de que el plan Ibarretxe no volvería a nacer. Pronto sabremos si con el testamento de Imaz, con el pacto que ha llevado a su salida, también queda enterrado el referéndum soberanista que quiere el lehendakari.

3- ¿Han ganado los soberanistas en el PNV? No tan rápido. El probable sustituto de Imaz no será Joseba Egibar sino Iñigo Urkullu, otro moderado como Imaz. Urkullu es el actual máximo dirigente del partido en Vizcaya y allí está la llave para mandar en el PNV: esa provincia concentra al 75% de los militantes. De hecho, Urkullu fue clave en la elección de Imaz y ya entonces estuvo tentado de presentarse como candidato, hace cuatro años. Ahora no dudará.

4- ¿Han ganado entonces los moderados? Tampoco. La salida de Imaz forma parte de un pacto más amplio que, al parecer, también supone que el lehendakari Ibarretxe repita como candidato en 2009. En un partido tan complejo como el PNV, nada es casual ni nada sale gratis.