Opinión y blogs

Sobre este blog

¿Por qué salen tan caras las fotos de los presidentes?

Juan Carlos Escudier

Hay que suponer que, como habían acordado, ella le llamó Miguel y él simplemente Hillary. Esta semana se vieron las caras en Washington, hasta donde llegó Moratinos para ponerse a los pies de la dama, presentar los respetos de Zapatero a su jefe y trasladar el sí quiero de España a colaborar en el cierre de Guantánamo y a acoger a un número indeterminado de prisioneros “siempre y cuando se den condiciones jurídicas aceptables”. Como parece improbable que el Gobierno español se haya decidido tan pronto a tomar el pelo a Obama, del que nuestro presidente es rendido admirador, cabe suponer que el Ejecutivo ha estudiado ya en qué condiciones puede aceptar al grupo del mono naranja, lo que significa que es a los españoles a quienes se quiere tomar el pelo.

De las 245 personas que se alojan en el Resort de Guantánamo, 35 tienen ya marcado juicio o están a la espera de que se les asigne juez. El resto permanece en ese mal llamado limbo jurídico, eufemismo del infierno por el que, incluso, la propia Justicia norteamericana no descarta incriminar a colaboradores de Bush como Dick Cheney o Donald Rumsfeld, ardientes defensores del catálago de torturas que allí se dispensaban. A simple vista y con independencia de la categoría a la que pertenezcan, su traslado a España en calidad de detenidos tiene un encaje legal entre difícil e imposible.

Más en El Confidencial