Suárez y el olvido
Juan Carlos Escudier
Adolfo Suárez no sabe quién es, no conoce a sus hijos y, salvo en ocasiones excepcionales en las que es capaz de llamar por su nombre al aya que ha cuidado a la familia durante más de 30 años, vive en esa terrible abstracción a la que condena el Alzheimer. Su deterioro ha sido imparable. No hace mucho, su yerno Fernando seguía montándole en el coche para darle un corto paseo por los alrededores de la urbanización madrileña en la que reside, como si quisiera aferrarle a un presente que le es completamente ajeno.